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~ Disfrutando con las palabras

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Archivos de autor: Sollastre

De paseo con Don Juan Tenorio

03 jueves Nov 2016

Posted by Sollastre in LIBROS

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bergantín, borgoña, dobla, Don Juan Tenorio, guirnalda, José Zorrilla, laurel, perpetua

don-juan-tenorio

Nos llega noviembre, ese mes que “hace caer las hojas y se lleva a las personas”, en curioso dicho que descubrió recientemente el paseante, y con él la tradicional puesta en escena, coincidiendo con la festividad de Todos los Santos, de Don Juan Tenorio, la obra de José Zorrilla cuyo protagonista, como ya vimos en los inicios de este blog en ‘De la ficción al dicción…ario’, se convirtió en epónimo de palabras recogidas en el DLE como donjuán –también en la forma don juan, aunque el Diccionario panhispánico de dudas recomienda el uso de la primera-, tenorio, donjuanismo o donjuanesco.

Este drama religioso-fantástico en dos partes del dramaturgo y poeta pucelano –quien, como vimos a su vez en la entrada ‘De paseo (literalmente) por la RAE’ fue elegido en dos ocasiones miembro de la RAE, pues fue eliminado de su nómina la primera por no leer el discurso de ingreso en el plazo establecido, y al hacerlo en la segunda fue el primer académico que lo hizo en una composición en verso-, que recoge el mito del personaje libertino que no respeta ley humana ni divina y hace gala de seducir y engañar a las mujeres –también denominado burlador-, es tal vez la pieza más representada de la literatura española desde que fuera estrenada en el teatro de la Cruz, en Madrid, el 28 de marzo de 1844.

Encaminemos ya nuestros pasos con este personaje universal no hacia las calles de Sevilla, ciudad en la que transcurre la trama, sino hacia cinco términos encontrados en el texto de la que el también académico Torrente Ballester aseguró en su momento que es “la única verdaderamente popular” de las obras teatrales modernas.

laurel.- Tomado del occitano antiguo laurier, derivado de laur y este del latín laurus. Antiguamente existía también la forma lorer, como podemos encontrar en diccionarios del siglo XIX como Salvá -1846-, Gaspar y Roig -1855- o Zerolo -1895- y que Corominas considera un catalanismo. Es un árbol originario de la zona mediterránea, que está siempre verde y cuyas hojas, muy aromáticas, se emplean como condimento. Una segunda acepción es la de triunfo, premio, alabanza, gloria y el propio DLE recoge corona de laurel, definiéndola como aquella hecha con ramas y hojas de esta planta que se concedía en la Grecia antigua a los vencedores de los juegos píticos, dedicados a Apolo, dios del que el laurel era atributo. La RAE guarda la que el autor recibió en Granada en 1889 en su coronación como poeta nacional laureado. A su vez, es en la llamada Hostería del Laurel donde comienza la acción del libro que paseamos hoy.

borgoña.- Vino procedente de la región francesa de Borgoña. Sus viñedos se dividen en cinco zonas según el tipo de caldos -tanto tintos como blancos y algunos de ellos de gran calidad, mundialmente reconocidos- que producen a partir básicamente de uvas chardonnay y pinot noir, aunque también se encuentran, en menor medida, gamay y aligoté. El nombre original francés Bourgogne deriva del bajo latín Burgundia, territorio en el que se asentó el antiguo pueblo germánico de los burgundios. En nuestro país vecino se comenzó a utilizar con el significado de vino ya a finales del siglo XVII; el DLE incluyó esta acepción en 1925, con la marca lexicográfica ‘figurado’, que mantuvo hasta la edición de 1992. José Zorrilla escribió también un vals coreado, musicado -al igual que a otras composiciones del poeta- por el compositor Sebastián Iradier, cuyo título es Jerez y Borgoña.

dobla.- Del latín dupla, femenino de duplus ‘doble’ –así, la locución verbal coloquial jugar a la dobla hace referencia precisamente a un modo de jugar en el que se duplica cada vez  la apuesta anterior-. Se trata de una antigua moneda de oro castellana, de valor, peso y ley variables. La última edición del DLE solo hace referencia expresa de la dobla de la Banda -acuñada en el siglo XV con el escudo de esta orden militar fundada en 1332 por Alfonso XI-, en el Diccionario de autoridades -1732- encontramos también mencionadas la dobla castellana y la dobla zahen, moneda morisca que la actual edición recoge con el nombre de zahena. De esta palabra derivan los nombres de otras monedas, recogidos también en el DLE: la doblilla, cuyo valor, según la fecha de acuñación, era de 20 reales, o de 21 y un cuartillo y el doblón, cuyo valor también difería según las épocas, existiendo el calesero o sencillo, el de a ciento, el de a cuatro o  el de a ocho.

guirnalda.- Derivación por metátesis -cambio de lugar de algún sonido en una palabra-  de la forma desusada guirlanda, a la que el DLE atribuye un origen incierto. Corominas indica que quizá se tomara del francés antiguo garlande, que pudo ser una alteración de *garnande, derivado de garnir ‘guarecer’, ‘adornar’. Voz polisémica, además de su significado de adorno formado con flores, hojas o ramas entretejidas -aunque hoy se denomina así también a la compuesta por otros materiales, como papel de colores o luces- en forma de cordón, de tira o de corona con la que se ciñe la cabeza, es también otro nombre de la perpetua -una planta de la familia de las amarantáceas que se cultiva en la India-; una tela de lana basta que se usó antiguamente; un tipo de nudo marinero y una especie de rosca embreada -para que resistiera el viento sin apagarse- que se arrojaba ardiendo por la noche desde las plazas sitiadas para descubrir los trabajos del enemigo.

bergantín.- Embarcación de dos palos y vela cuadrada o redonda. El término procede del francés brigantin o del catalán bergantí, lenguas que lo tomaron prestado del italiano brigantino, que a su vez es un diminutivo, al que se añade el sufijo –ino de brigante en el sentido de ‘compañero’, nombre dado a una ‘nave de escolta’ o de ‘hombre de armas’, puesto que servía para guerrear. No obstante, de la documentación más antigua conocida se ha llegado a la convicción de que se aplicaba a un ‘pequeño barco ligero de escolta’. En español aparece documentado por vez primera hacia el año 1490. Sin duda el más famoso de nuestra literatura es El Temido, que con sus ‘diez cañones por banda’ -y no ‘cien’, como en ocasiones se oye o se lee, incluso en el libro de estilo de algún influyente diario- aparece en La canción del pirata, poema escrito por José de Espronceda, íntimo amigo de Zorrilla.

La cita de hoy

“¡Cuál gritan esos malditos!”.

 José Zorrilla

 

El reto de la semana

Además de borgoña, ¿con qué otro vino, muy celebrado ya en la antigua Roma y que aparece tanto en el Tenorio como en el DLE, podríamos haber brindado al final de nuestro paseo de hoy?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Paseando con ‘El Ermitaño’

27 jueves Oct 2016

Posted by Sollastre in GASTRONOMÍA

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El Ermitaño, ermitaño, hortensia, mesón, perifollo, tartar

ermitano

Saben quienes siguen el devenir de este blog -merced a las entradas surgidas por sus visitas a Viridiana, Annua, En la Parra, La Tasquería o Tapas 3.0, por ejemplo- que hace ya mucho tiempo que el paseante descubrió que gozar de una experiencia de deleite gastronómico no se limita a disfrutar de los platos que nos sirven -o cocinamos-, sino que engloba unos cuantos factores más.

Volvió a comprobarlo esta semana cuando tuvo ocasión de conocer El Ermitaño.  Situado en una antigua casa señorial que perteneciera en sus tiempos a los marqueses de los Salados, las dos almas de la casa -el ‘cocinero bicéfalo’ como gustan decirse-, los hermanos Pedro Mario y Óscar Manuel Pérez han conseguido convertir este restaurante benaventano en un auténtico referente de la gastronomía castellana y leonesa basándose en tres pilares que repiten como un mantra: una materia prima excepcional -los productos agroalimentarios que ofrece esta tierra-; las nuevas técnicas en la cocina -autodidactas, saben bien de la importancia del conocimiento-; y el sentimiento, la emoción que quieren -y logran- transmitir con su trabajo. Todo ello sin perder su identidad ni olvidar ese recetario tradicional al que van dando ‘vueltas de tuerca’ para lograr una evolución en sus platos que les ha llevado al reconocimiento general del que gozan.

Pasearemos hoy por cinco palabras relacionadas -como es costumbre aquí, desde muy diversos ángulos- con este lugar, con esa cena, con ese momento tan especial que tuvo como el mejor de los colofones posibles la emotiva conversación en la que Carmen -asidua de estos paseos y anfitriona del paseante esa noche- y Pedro Mario compartieron con quien esto escribe algunas de sus vivencias con el gran chef leonés Carlos D. Cidón, quien fuera amigo común de ambos y maestro del cocinero y por el que este, nobleza obliga, sigue manifestando un profundo agradecimiento y un cariño rayano en la devoción.

hortensia.- Arbusto ornamental procedente de Extremo Oriente, con flores rosas, azuladas o blanca. Es también el nombre de la propia flor. Deriva del latín científico moderno Hortensia, acuñado por el naturalista francés del siglo XVIII Philibert Commerson, quien introdujo la planta en Europa. En un principio denominó a la planta Peautia Coelestina, en honor de su amiga Nicole Reine Lepaute, astrónoma y matemática. Al caer en la cuenta de que ya había bautizado como Peautia -dedicada a la familia del relojero Jean-André Lepaute, marido de esta-, cambió el nombre por el de hortensia, al parecer porque la científica era llamada Hortense en la intimidad, aunque también se especula con que puede proceder del latín flos hortorum ‘flor de los jardines’, por lo que desde entonces hortensia sería considerada el femenino del adjetivo latino hortensium ‘de jardín. ‘Hortensia’ es el nombre de uno de los comedores de El Ermitaño, nombrado así en homenaje filial a la madre de los hermanos Pérez.

ermitaño.- Modificación del más antiguo ermitaño, y este del primitivo ermitán, tomado del bajo latín eremitanem, acusativo de eremita, que a su vez procedía del griego erēmítēs, que encuentra su origen en erēmia ‘soledad’, ‘desierto’. Hace referencia a alguien que vive en una ermita –el nombre personal dio origen al del lugar- y cuida de ella, aunque asimismo se predica como calificativo o término de comparación -empleándose también como adjetivo- de alguien que vive en soledad, sin trato con otras personas.  El Diccionario de Autoridades avisaba ya de que algunos escriben esta voz con h, diciendo Hermitaño; pero debe escribirse sin ella’. A su vez, recibe el nombre de cangrejo ermitaño -o paguro– un crustáceo decápodo, muy común en las costas españolas y de abdomen muy blando que frecuentemente ocupa conchas vacías de caracolas marinas para protegerse. Si bien, adosada al restaurante protagonista de nuestro paseo existe una ermita del siglo XVIII, el nombre del mismo hace más bien referencia a la condición de hallarse en un lugar apartado, como aislado.

tartar.- Palabra incorporada al DLE en su última edición, que lo define como ‘un plato hecho con carne o pescado picados, crudos y adobados’. Está tomado del francés [bifteck] tartare ‘[filete] tártaro -el de carne es el tartar por antonomasia. El paseante probó en la cena uno de potro-, palabra que deriva a su vez del latín medieval tartarus ‘tártaro, mongol’, alteración -por influencia de Tartărus, nombre dado al infierno en la mitología grecolatina- de un término de origen turco-mongol introducido en la época de Gengis Kan tomado probablemente del turco tatar ‘habitante de la región del norte de la China’ o tal vez del persa tātār. La versión más extendida sobre su origen nos cuenta que los jinetes tártaros colocaban la carne cruda bajo su silla de montar, de tal manera que iría desangrándose y macerándose durante sus largas jornadas de cabalgada, aunque existe también la teoría de que se llamaría así por la salsa tártara -mahonesa aderezada con otros ingredientes como mostaza, alcaparras, pepinillos…- con la que serviría este plato originariamente.

mesón.- Del latín mansio ‘permanencia’, ‘lugar donde se permanece’, ‘albergue, vivienda, posada’, aunque, como leemos en Corominas, no está claro si desciende directamente de ese idioma o está tomado del francés maison ‘casa’ –el propio DLE apunta esa influencia-, voz traída a España por los monjes de Cluny y otros, y por los pobladores franceses de Toledo. Es un establecimiento típico donde se sirven bebidas y comidas. Hoy más bien se denomina así a los que están situados en los pueblos o en las afueras de las ciudades, o a los que se instalan en esta imitando a los antiguos. En otros tiempos era también un hospedaje público donde se daba posada a viajeros, carruajes y caballerías. Existen las locuciones estar una casa como mesón o parecer un mesón, haciendo referencia a una gran concurrencia de gente. Como muestra de ese ‘no perder su identidad’ a que antes hicimos referencia, El Ermitaño, que nació como mesón, sigue manteniendo un comedor que funciona como tal, que conserva su aspecto original y  donde se pueden degustar raciones, torreznos…

perifollo.- Y terminamos el paseo con otra planta, en este caso una umbelífera herbácea, de carácter anual, que crece en torno a los 40 centímetros de altura, que se cultiva en los huertos por utilizarse sus hojas, muy aromáticas y de sabor agradable, como condimento en la cocina. Existe también el perifollo oloroso, silvestre en el norte de España, que tiene olor de anís. Es originaria del Cáucaso y habrían sido los romanos quienes la habrían diseminado por toda Europa. Influida en forma por perejil, esta voz deriva del antiguo cerfollo o cerifolio –el DLE recoge aún la forma cerafolio-, este del latín caerefolĭum, y este del griego chairéphyllon, compuesto de chairéin ‘complacerse’ y phyllon ‘hoja’. Se emplea también, coloquialmente y en plural, con el sentido de adornos en el traje o peinado de las mujeres, en especial los que resultan excesivos o de mal gusto, acepción que también Corominas explica porque el perifollo, hierba aromática, se emplea no solo para dar gusto a la comida, sino también para adornar los guisados.

La cita de hoy

“La cocina, o transmite sentimientos o es comida, solo comida”.

 Carlos D. Cidón

 

El reto de la semana

¿Con qué plato típico castellano –producto fetiche de los cocineros de El Emitaño, por cierto- de resonancias lácteas podríamos regalarnos tras el sabroso paseo de hoy?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

 (Las obras de los autores citados aparecen relacionadas en la página ‘Para pasear más y mejor’)

Un paseo constelado

20 jueves Oct 2016

Posted by Sollastre in MISCELÁNEA

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águila, camaleón, constelación, lince, pegaso, reloj

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Volviendo la vista hacia el paseo con Rubén Darío cayó quien esto escribe en la cuenta de que la palabra cisne, al igual que la respuesta al reto de la semana, son, además de lo allí expuesto, nombres de constelaciones -o costelaciones, que ambas formas admite el DLE-, las 88 partes en que se divide el firmamento según decidió en la década de los 30 del pasado siglo la Unión Astronómica Internacional, pero que tradicionalmente hacían referencia a un conjunto de estrellas alineadas mediante trazos imaginarios formando un dibujo -al estilo de ese pasatiempo que consiste en unir puntos numerados hasta que aparece un objeto- que recuerda a una figura determinada, al que se otorga un nombre propio.

Representadas ya desde las primeras civilizaciones de las que se tiene noticia -se cree que algunas se remontan a la cultura mesopotámica, unos 4000 años a. C.-, interesadas en la situación de las estrellas por diversos motivos entre los que no es el menor el de servir de orientación en los viajes nocturnos, recordó entonces el que esto escribe cómo a él, que apenas ha llegado a distinguir más que la conocida como el Carro -las siete estrellas principales de la llamada Osa Mayor- siempre le fascinó la capacidad para “ver” y crear esas figuras en un, literalmente, mar de estrellas.

Ya que el diccionario -a diferencia de la política donde, en palabras de José Antonio Primo de Rivera, “el camino más corto entre dos puntos pasa por las estrellas”-, nos permite deambular a nuestro aire, pasearemos hoy por cinco asterismos -sinónimo de constelación– cuyos nombres aparecen -o tuvieron presencia en su momento- en el Diccionario académico.

pegaso.- Se emplea literariamente para referirse a un caballo. De Pegaso, caballo alado mitológico, propiedad de Zeus, que habría nacido de la sangre de Medusa cuando Perseo le cortó la cabeza. Belerofonte lo montaba cuando acabó con la quimera. Ausente hoy en el DLE –que mantiene relacionados con este término los adjetivos pegaseo, del latín Pegaseĭus o Pegasěus, tomado del griego Pēgáseios, que es lo referido a lo perteneciente o relativo al caballo mitológico o a las musas, y cabalino, por el que ya paseamos en su momento, así como el nombre pegásides, del latín Pegasĭdes, como sinónimo de musas-, entre 1737y 1803 se recogían tres acepciones: la de un animal con alas que viviría en Etiopía y habría dado lugar al mito por parecerse al caballo en las orejas; la del propio Pegaso; y la de una constelación septentrional. La primera desapareció ya en la edición de 1817 y la segunda fue suprimida en la de 1869, manteniéndose el significado astronómico hasta la publicada en 1984.

camaleón.- Reptil saurio arborícola, con cola prensil y ojos con movimiento independiente. Se alimenta de  insectos que captura con su larga lengua viscosa -imagen que dio lugar al antiguo dicho de que se alimenta del aire-  y tiene la capacidad de mudar de color por influjo de las condiciones ambientales. Por este motivo se denomina coloquialmente de esta forma a alguien habilidoso a la hora de cambiar de actitud y conducta para adoptar la que le resulte de mayor provecho. En Cuba se llama así a un lagarto verde; en Costa Rica, a una pequeña ave de presa; en Bolivia, es el nombre de un baile y en diversas partes de América hace referencia a la iguana.  Camaleón mineral es el nombre vulgar del permanganato potásico. Este vocablo deriva del latín chameleon, que lo hace del griego chamailéōn ‘león que va por el suelo, león enano’, de chamaí ‘en el suelo’ y léōn ‘león. Corominas afirma que es una denominación irónica que alude al carácter tímido de este animal.

lince.- Del latín lynx, y este del griego lýnx. En su primera acepción designa a un félido, propio de Europa, semejante a un gato de gran tamaño, de cola corta, pelaje rojizo con manchas oscuras y orejas y orejas puntiagudas rematadas por un penacho de pelos. También recibe el nombre, como el propio DLE recoge, de lobo cerval o lobo cervario. También se llama así a una persona astuta, sagaz -“ser un lince”-, empleándose en ocasiones con sentido irónico. Asimismo, se predica de quien tiene una vista aguda y penetrante, diciéndose también que tiene vista de lince. El Diccionario de americanismos nos enseña que, en femenino, se usa en Honduras con el significado de mano derecha de alguien, mientras que en panamá, en masculino, hace referencia a un policía motorizado. De este término derivan el adjetivo linceo, el verbo lincear –coloquialmente, descubrir o notar con sagacidad algo – y, como ya vimos en otro paseo, el nombre lincurio.

reloj.- La excepción en nuestro paseo ’zoológico’ de hoy. Del catalán antiguo relotge, tomado del latín antiguo horologĭum, y este del griego hōrológion. Es un dispositivo que mide el paso del tiempo. El DLE menciona expresamente los siguientes: astronómico; atómico, biológico -también llamado interno-; de agua; de arena; de campana; de cuarzo; de cuco; de flora; de longitudes -o marino-; de música; de pulsera; de repetición; de sol –o solar-; magistral y mecánico, así como las locuciones contra el reloj y contrarreloj –que también pueden escribirse contra reloj y contrarreloj-, que dan nombre a un tipo de carrera, generalmente ciclista, en la que los participantes salen de uno en uno a intervalos regulares; estar alguien como un reloj, para referirse a una persona sana, bien dispuesta, ágil y parársele a alguien el reloj, para decir coloquialmente que se tiene un comportamiento anticuado. Además, relojes es otro nombre que recibe la planta conocida como pico de cigüeña.

águila.- Ave de rapiña diurna, de gran tamaño, con pico corvo en la punta, de fuerte musculatura, vuelo muy rápido y vista muy aguda. Ataca a presas vivas y anida en sitios escarpados. Procede del latín aquĭla. El Diccionario de autoridades la consideraba como “ave bien conocida, y Réina de todas las otras” (sic). Tiene varias representaciones en heráldica. También da nombre a sendas monedas de oro de España, México -donde también existe la media águila– y los EE. UU. -que, a su vez tenían el águila doble, equivalente a veinte dólares- y a un pez que es una especie de raya. Al igual que hemos visto con lince, se dice vista de águila a una que abarca y alcanza mucho y ser un águila se predica de quien es muy listo, perspicaz, vivo, principalmente en las cuestiones prácticas. En México, donde ¡águila! expresa el hecho de que alguien está vigilante, prevenido, la Orden del Águila Azteca es la distinción que se otorga a extranjeros, con el objeto de reconocer los servicios prominentes prestados a la nación mexicana o a la humanidad.

La cita de hoy

“No hay oscuridad que dure eternamente. Y aun allí hay estrellas…”.

Ursula K. Le Guin

 

El reto de la semana

¿Quién habría sido el más indicado para habernos llevado si hubiéramos recorrido en un carruaje nuestro paseo de hoy?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

 

 Imagen de Shadowxfox en Wikipedia

De paseo ‘Pisando ceniza’

06 jueves Oct 2016

Posted by Sollastre in LIBROS

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arcabuz, basilisco, cupletista, galbana, mancuernas, Manuel Arroyo-Stephens, Pisando ceniza

El paseo de hoy comenzó en realidad, aunque el paseante aún no lo supiera, hace ya unos cuantos meses, cuando quedó deslumbrado, como ya contó en su momento, por el paisaje vislumbrado desde el tren de la comarca de las Merindades, al norte de Burgos. Quiso el destino que, estando al día siguiente en Salamanca, comentara algo al respecto con su amiga Yolanda, quien le habló a su vez de su amiga Olga y de la casa rural que tiene en la zona.

Como quiera que quien estas líneas escribe llevaba algún tiempo con un cierto desasosiego, consideró buena idea pasar allí unos días en verano, estancia que propició el descubrimiento de -y el paseo por- Espinosa de los Monteros. Y fue precisamente buscando documentación para este último cuando se topó con sendas reseñas de un libro, Pisando ceniza, de Manuel Arroyo-Stephens, firmadas por dos autores protagonistas este mismo año de un par de nuestros paseos: Félix de Azúa y Andrés Trapiello.

Obra que ambos consideran muy buena, que ‘no parece ni siquiera literatura’ para el leonés; que según el académico ‘no es fúnebre’, a pesar de que la muerte es el hilo de los seis relatos que la componen, y que, cerrando el círculo de conexiones con nuestros paseos, algunos de los mismos transcurren en… Espinosa de los Monteros, sin faltar referencias a lugares del entorno: Santa Olalla; Quintanilla; Lunada; Quisicedo…

Fue la concatenación de todos estos engarces la que me llevó a recorrer con avidez de lector adolescente sus 345 páginas -en las que nos reencontramos con algunas palabras ya paseadas por aquí, como serendipia, lonja, lívido, palimpsesto…-; a confirmar la buena impresión causada a los autores antes citados -sintiendo que es un libro que te va llenando desde dentro, desde lo íntimo, no que te llega desde el exterior. Hacía mucho que no me sentía tan sumergido en lo que me estuvieran narrando, sintiendo casi de manera física el calor del estío madrileño o el frío del invierno espinosiego- y a decidir rendirle un pequeño homenaje incorporándolo a esta serie de paseos, además de recomendárselo vivamente a todo amante de la lectura.

Asegura el narrador que “las cosas solo ocurren a los que saben contarlas”. Espero haber sabido hacerlo, pero, en cualquier caso, pasemos ya sin más dilación a pisar ceniza, mientras recorremos cinco palabras encontradas en este libro que provoca por sí mismo tanta impresión como el mismo paisaje de las Merindades.

galbana.- Desidia, flojera, pereza, pocas ganas de hacer algo, especialmente cuando es circunstancial, según Moliner y que en Seco se atribuye especialmente a la causada por el calor (ver la página Para pasear más y mejor). Vocablo de origen incierto según el Diccionario de la lengua española -DLE, que es como a partir de ahora prefiere la Academia que se denomine al DRAE-, si bien en la edición de 1884 se le atribuía una procedencia  gala, de galba ‘gordinflón; en las de 1956 y 1970 se la hacía derivar del árabe gabāna ‘tristeza, desánimo, descontento’ que se convirtió en galbāna en las de 1984 y 1992. El DLE recoge también el adjetivo agalbanado y sus formas coloquiales galbanoso y galbanero. En Salamanca se utilizaba asimismo un término homógrafo, ya en desuso, con el significado de ‘guisante pequeño’, derivado del árabe andalusí julbána o jilbána.

basilisco.- Este término, que sirve para designar tanto a un reptil saurio americano algo más pequeño que la iguana, como a una persona furiosa o a una antigua pieza de artillería, en origen hacía referencia a un animal fabuloso en forma de serpiente, con cabeza puntiaguda, que se creía que podía matar solo con mirar, con lo que la única forma de matarlo sería hacerle verse reflejado en un espejo. Procede del latín basiliscus y este del griego basilískos, diminutivo de basileus ‘rey’, por lo que a este ser fantástico también se le denominó en la antigüedad régulo. Según Corominas  aparece documentada por vez primera a principios del siglo XIV. La locución adverbial de carácter coloquial hecho un basilisco hace referencia a alguien que se encuentra sumamente encolerizado. No es raro, sin embargo, como ya recoge Lázaro Carreter, oír a alguien decir incorrectamente que ‘fulano se puso hecho un obelisco’.

mancuernas.- Palabra que bien podría haber aparecido en Un paseo plural y nada más que plural, pues es un componente del grupo de los pluralia tantum que vimos allí. Según el DLE en América Central, México, Filipinas y Venezuela se emplea como sinónimo de gemelos, los pasadores de los puños de la camisa –que es, efectivamente, el sentido con el que lo escribe nuestro autor-, si bien lo incluye como forma plural de mancuerna, palabra con distintas acepciones en singular. Sin embargo en 1970 –circunscrita entonces a México y en la actual edición extendido ya su uso a América central y Bolivia- incorporó como entrada mancuernillas, con el mismo significado. Además, incluye también el término mancorna, como lema independiente también, definiéndolo como sinónimo, utilizado en Colombia, de gemelo –en singular-. Mancornar, el origen de todas ellas, proviene de man ‘apócope de mano’ y cuerno.

cupletista.- Cantante de cuplés. Es voz común en cuanto al género, aunque ha sido aplicada generalmente al sexo femenino, pues mujeres fueron la mayoría y más destacadas de sus representantes. A su vez, el cuplé es una cancioncilla ligera, generalmente picante o picaresca, propia de los espectáculos de variedades y que estuvo en boga en el primer tercio del siglo XX. Es el resultado de la españolización del francés couplet ‘copla’, del antiguo provenzal cobla, con el mismo origen que la palabra española. No se incorporó al DLE hasta la edición de 1970, porque la forma francesa se mantuvo en uso en España durante gran parte del siglo pasado, y escrita así la podemos encontrar empleada por autores como Benavente, Arniches, Pemán, Barea o Manuel Machado. El Diccionario panhispánico de dudas aclara que no son admisibles formas híbridas como couplé o cuplet, pues no resultan en puridad ni españolas ni francesas.

arcabuz.- Antigua arma de fuego propia de los siglos XVI y XVII, de diferentes tamaños y pesos, con cañón de hierro y caja de madera, portátil y similar al fusil. Se disparaba prendiendo una carga de pólvora por medio de una mecha móvil incorporada a ella. Da nombre también al arcabucero, el soldado que lo utilizaba. Proviene del francés arquebuse, que lo tomó prestado del neerlandés hakebus -alterado por influjo del francés arbalète ‘ballesta’, pues el proyectil era originariamente propulsado por un sistema similar al de esta-, compuesto de bus ‘caja’, ‘canuto’ y hake ‘gancho’, por el que servía para fijar el cañón. Antiguamente se empleó también la forma alcabuz, como recoge ya el Diccionario de autoridades -1726-, que alcanzó gran difusión en los siglos XVII y XVIII, y de donde habría surgido el verbo alcauciar ‘fusilar’ usado en Colombia. Entre 1803 y 1992 el DLE recogió también el diminutivo arcabucete.

La cita de hoy

“Mi madre practica el monólogo exterior con gran naturalidad, como si lo hubiese inventado ella. Lo llama pensar en voz alta. Es lo que hacen muchos españoles: un diálogo consigo mismos y un monólogo con los demás”.

 Manuel Arroyo-Stephens

 

El reto de la semana

¿A la sombra de qué arbusto, el nombre de cuyo fruto -uno de los secos- nos lleva hasta la Campania italiana, podríamos habernos sentado –como hace el narrador en un momento del libro- durante nuestro paseo de hoy?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

 (Las obras de los autores citados aparecen relacionadas en la página ‘Para pasear más y mejor’)

Paseando con Rubén Darío

22 jueves Sep 2016

Posted by Sollastre in ESCRITORES

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abrojo, azul, bulbul, cisne, oblación, Rubén Darío

ruben-dario

En nuestro último paseo citábamos, casi de pasada, a Rubén Darío a propósito de la palabra malaquita. Y como, insistimos una vez más en ello, el paseante no cree en las casualidades -menos todavía tratándose del jardín mágico de las palabras- tan solo unos días después se inauguraba a escasos doscientos metros de su lugar de trabajo una exposición en homenaje al escritor, periodista y diplomático nicaragüense, de cuyo fallecimiento se cumple este año el centenario y de cuyo nacimiento se cumplirán ciento cincuenta en 2017.

Exposición que encuentra un interesante, casi novelesco origen, pues los heterogéneos documentos allí expuestos -facturas y recibos; dibujos infantiles; correspondencia manuscrita de amigos escritores; cartas privadas; el cuaderno de hule negro en el que escribía sus poemas…- han llegado hasta nuestros días gracias a que Francisca Sánchez, la mujer que compartió gran parte de su vida, la misma que según nos recuerda su nieta, la periodista Rosa Villacastín, se enamoró de él “por las palabras”, los guardó –llegó a atesorar  más de cinco mil- en un enorme baúl de, no podía ser otra manera, color azul.

Agradezcamos, pues, a su ‘querida coneja’, como le llamaba cariñosamente el poeta, el celo mostrado en conservar este legado, que donó al Estado español antes de morir, y dispongámonos a pasear por cinco vocablos que encontramos en las obras de quien en su tiempo fuera conocido como el ‘Príncipe de las Letras Castellanas’.

bulbul.- Término que leemos en el poema El reino interior. Se le han atribuido tres orígenes etimológicos desde su no lejana incorporación al DRAE: el persa, en la edición de 1984; el árabe, en la de 1992, en la que además era calificado con la marca Literatura y el árabe clásico, ya sin la marca, a partir de la aparecida en 2001. En francés está considerada como una palabra persa, con un probable origen onomatopéyico. Es un sinónimo de ruiseñor. A propósito de este último, en el pasado mes de mayo Andrés Trapiello publicaba que la propia Academia ha aprobado, al parecer por iniciativa de Félix de Azúa, reponer en la entrada correspondiente al mismo la referencia a su canto, su principal característica, presente desde el mismo Diccionario de autoridades –‘…mui canora, de dulce y concertada voz’, aseguraba ya en 1737- y que había desaparecido en la ya citada edición de 2001.

abrojo.- Según Corominas, encuentra su origen en la contracción de la frase latina aperī ŏcŭlos ‘abre los ojos’, originariamente una advertencia a quien segaba en un terreno cubierto de esta planta espinosa,  que con el tiempo llegaría a llamarse, al igual que su fruto, de esta manera -antes era conocida como tríbulo, por las tres puntas agudas que produce-. También se conoce así al cardo estrellado. Asimismo y por extensión también da nombre a unas piezas de hierro con la misma hechura que el natural, que se diseminaban por el terreno para dificultar o impedir el paso del enemigo –especialmente de la caballería-; a una pieza de plata u otro metal que ponían los disciplinantes en el ramal o azote para herirse la espalda sangrando en abundancia; en marina, a escollos ocultos o que no se distinguen bien. En plural se refiere a penalidades o sufrimientos. De esta voz deriva abrojín, otro nombre de la cañadilla, molusco cuya concha presenta numerosas espinas. Abrojos es el título del primer libro de poemas de Darío.

azul.- Voz fundamental en la obra de nuestro vate, pues Azul… -libro de poemas y cuentos, publicado por vez primera en Valparaíso en 1888- es considerado pieza clave del movimiento modernista. Según el DRAE, podría ser una alteración del árabe andalusí lazawárd, este del árabe lāzaward, que a su vez lo sería del persa lağvard o lažvard, adonde habría llegado desde el sánscrito rājāvarta ‘rizo del rey’. En español aparece ya documentada en fecha tan temprana como es el año 944. Se aplica a un color ‘semejante al del cielo sin nubes y el mar en un día soleado’ según reza el Diccionario académico, el quinto del espectro luminoso, entre el verde y el añil. Poéticamente se emplea también para referirse al propio cielo. América nos ofrece otros significados como, entre otros en México, un miembro de la policía, por el color de sus uniformes; en Puerto Rico, un militante del Partido Nuevo Progresista o en Chile, alguien relacionado con el equipo de fútbol Universidad de Chile

oblación.- Del latín tardío oblatio, derivada de offerre ‘ofrecer’, hace referencia a un sacrificio u ofrenda, especialmente los hechos a Dios. El Diccionario del español jurídico, por el que ya paseamos con motivo de su presentación, la equipara a limosna, que en derecho administrativo es una forma de financiación de la Iglesia destinada a su propia organización o a prestaciones de diverso carácter y mantenimiento de instituciones de caridad, mientras que en derecho canónico designa a un donativo entregado a un necesitado.  Encontramos esta voz tan literaria -empleada, entre otros, por Berceo, Lope de Vega, Zorrilla, Cervantes, Quevedo o el Inca Garcilaso- en el libro de crónicas Peregrinaciones. El DRAE habla también de la oblación a la curia, método de legitimar a los hijos naturales introducido en el derecho romano por los emperadores Teodosio II y Valentiniano III como atractivo hacia los cargos curiales.

cisne.- Del francés antiguo cisne -documentado ya en el siglo XII, en español aparece en el siglo XIII- y este del latín vulgar cĭcĭnus, del latín cycnus, escrito también cygnus -formas que aparecen en la edición de 1870 del DRAE, la que incorpora esta voz-, con origen en el griego kýknos. Ave palmípeda de cuello largo y flexible y pico naranja, que suele tenerse como elemento decorativo en estanques de parques y jardines. Tal vez la imagen alegórica más identificativa de la poesía de Darío -como puede comprobarse en los poemas Blasón o El cisne, o en una de las secciones de Cantos de vida y esperanza, llamada precisamente Los cisnes y dedicada a Juan ramón Jiménez-, es un animal con gran carga simbólica. Además de representar la pureza, por lo inmaculado de su plumaje blanco -aunque existe otra especie de color negro-, estaba consagrado a Apolo, como dios de la música; está relacionado con la leyenda de Lohengrin y con el mito de Zeus y Leda, pues aquel adoptó la forma de uno para seducirla.

La cita de hoy

“¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?

¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?

¿Ya no hay nobles hidalgos ni nobles caballeros?

¿Callaremos ahora para llorar después?”.

 Rubén Darío

 

El reto de la semana

¿Con qué seres mitológicos, presentes también “coloquialmente” en la obra de Félix Rubén García Sarmiento –el nombre oficial de nuestro autor-, y uno de cuyos más sabios representantes –preceptor de Hércules, Aquiles o Teseo- lleva el mismo nombre que un importante grupo hospitalario español podríamos habernos encontrado en nuestro paseo de esta semana?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

De paseo por la costa más lejana

08 jueves Sep 2016

Posted by Sollastre in CIENCIA FICCIÓN, LIBROS

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gavilán, jábega, malaquita, quimera, sortílego, sortilegio, Terramar, Ursula K. Le Guin

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Si en el paseo anterior hablábamos de un viaje iniciático a la burgalesa comarca de las Merindades, unos días más tarde el paseante emprendía la relectura -¡uf, casi 29 años después!- de los tres primeros libros que la escritora Ursula K. Le Guin sitúa en el universo fantástico de Terramar y cuya esencia reside en los que a su vez emprenden sus protagonistas: Un mago de Terramar; Las tumbas de Atuan y La costa más lejana.

Si, como nos recordaba a su vez hace poco Ángeles Caso, ‘viajar es el placer más íntimo que existe’, en palabras de Vita Sackville-West, que ese viaje -o varios, como en este caso-, sean leídos, discurran por territorios imaginados y simbólicos, muestren diversos ejemplos de búsqueda interior y evolución personal, incluso desde una cierta óptica taoísta, hacia el Equilibrio y en los que la magia, omnipresente en el trasfondo, asoma como en cuentagotas y nunca como si fueran efectos especiales de una superproducción… añaden un plus de intimidad especialmente confortable, permitiendo conocer nuevos mundos –aunque, como ya advirtiera Paul Éluard, tal vez estén en este- y, a la vez, un poco mejor a uno mismo a través de la lectura.

Embarquémonos con los protagonistas en su barca, Miralejos, y naveguemos por el último de los tres volúmenes citados explorando algunas de las palabras que nos han ido saliendo al paso en los periplos, aventuras y experiencias acumulados por los protagonistas, entre los que no faltan magos, pastores de cabras, sacerdotisas, príncipes… trasunto todos ellos un poco de nosotros mismos.

jábega.- Dos palabras homógrafas aparecen en nuestro idioma. La primera, que es la acepción con la que la hemos encontrado en nuestra lectura, es una embarcación que sirve para pescar, parecida, aunque más pequeña, al jabeque, en donde encuentra origen su nombre. Este a su vez deriva del árabe andalusí šabbák ‘esquife para pescar con redes’. Curiosamente, existe en este caso otra palabra homógrafa, coloquial y poco usada, que hace referencia a una herida causada con arma blanca corta en el rostro. La otra palabra jábega procede también del árabe andalusí, de šábka y este del árabe clásico šabakah ‘red’ y designa precisamente a un tipo de red de pesca de más de cien brazas de largo, compuesta de un copo y dos bandas, de las cuales se tira desde tierra por medio de dos cabos muy largos. El DRAE llegó a albergar una tercera jábega, especie de flauta empleada por los moriscos, que evolucionó posteriormente a jabega,  jabeba y ajabeba.

quimera.- Del latín chimaera y este del griego chímaira. Palabra con tres acepciones que han tenido su propio recorrido en el DRAE a lo largo de su historia en cuanto a su forma de escribirse. Por un lado, es el nombre de un monstruo mitológico que, según nos describe Cirlot en su Diccionario de símbolos, nació de Tifón y Equidna, al que se representa con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón. De su boca surgen llamas. Aunque aparece citado en el Diccionario de autoridades -1729- como chimera, advirtiéndose ya que la ch se pronuncia como k, no fue recogida como acepción hasta 1822. Por otra parte, es una ilusión, algo normalmente de carácter agradable que se piensa o se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo en realidad. También aparecía como chimera en 1729 y en 1803 pasó ya a su actual forma. Por último, el significado de riña, pendencia o contienda, también mostrado como chimera en Autoridades, aparece ya con la actual grafía en 1780.

malaquita.- Piedra constituida por carbonato de cobre, de color verde en zonas de tonalidad distinta. Admite pulimento y se emplea para chapar objetos ornamentales, como por ejemplo muebles, así como para beneficiar el cobre. La azurita, otro mineral, este formado por bicarbonato de cobre, recibe también el nombre de malaquita azul. Tomada del francés malechite, donde aparece ya documentada en la primera mitad del siglo XII, en el Lapidario de Marbode. Proviene del latín molochitis -empleado por Plinio- y este del griego molochitis ‘especie de piedra preciosa’, variante en última instancia de malachi ‘malva’. En este año en que precisamente se conmemora el centenario del fallecimiento de Rubén Darío, el paseante recuerda haber descubierto esta palabra en su ya lejana infancia, como sin duda ocurrirá a muchos de su generación, cuando su madre recitaba el poema del poeta nicaragüense Margarita, está linda la mar, en el que nos habla de ‘un kiosco de malaquita’.

gavilán.- El nombre por el que es conocido el protagonista de la trilogía resulta posiblemente una de las palabras más polisémicas por las que hemos paseado hasta ahora. El DRAE aventura que puede proceder del gótico *gabila, -ans, poniéndolo en relación con el alto alemán antiguo gabila o gabala. El Diccionario académico recoge hasta doce acepciones, entre las que se incluyen dos tipos de aves rapaces; el rasgo que se traza al final de algunas letras; cada uno de los dos lados del pico de la pluma de escribir; los hierros que forman la cruz de la espada, que sirve para defender mano y cabeza; la flor del cardo; un hierro cortante en la punta de la aguijada para limpiar el arado; una composición musical típica del Llano venezolano y colombiano; un uñero; un garfio de hierro usado antiguamente para aferrar las naves; la hoja de un hacha o una persona audaz en los negocios. El Diccionario de americanismos, por su parte, incluye todavía algunos sentidos más de este vocablo.

sortilegio.- Entrada que ha permanecido inalterada desde su aparición en el Diccionario de autoridades en 1739, salvo la supresión a partir de la edición de 1884 del artículo ‘la’ con la que antes se iniciaba: ‘Adivinación que se hace por suertes supersticiosas’, es decir, según convicciones no explicables por la razón -el Diccionario académico incluye ‘creencia extraña a la fe religiosa’-. Este sistema de echar las suertes era un recurso frecuente en el mundo antiguo -como en Roma, por ejemplo- a la hora de tomar una determinación sobre cualquier asunto de la vida cotidiana. Deriva del latín medieval sortilegium, y este a su vez del latín sortilěgus ‘sortílego’, el encargado de realizar la adivinación, compuesto por sors ‘suerte’ y legěre ‘leer’. Los diccionarios de uso, como Moliner o Seco, así como los enciclopédicos llevan tiempo recogiendo también el sentido de sortilegio como embrujo, hechizo, maleficio, encantamiento, cualquier acción realizada por arte de magia o atractivo o influencia irresistible que una persona o cosa ejerce sobre alguien.

La cita de hoy

“No hay seguridad. No hay fin. La palabra ha de oírse en silencio. Para que se vean las estrellas es preciso que haya oscuridad”.

 Ursula K. Le Guin.

 

El reto de la semana

Viajando por mares y tierras de magos, ¿qué otro animal mitológico -cuyo falso diminutivo ya vimos en su momento que designa tanto a un tipo de arma antigua como al estragón- no habría sido raro encontrarnos en nuestro paseo de hoy?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

El mapa de Terramar se ha tomado de la página web http://www.docemoradas.com/

Paseando por Espinosa de los Monteros

01 jueves Sep 2016

Posted by Sollastre in CIUDADES, VIAJES

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Acrónimos, Burgos, Castilla y León, comarca de las Merindades, cueto, Espinosa de los Monteros, estraperlo, merindad, merino, montero de Espinosa, morrena

Palacio marqueses Chiloeches

No tiene el paseante claro en qué momento leyó o a quién atribuir aquello de que todo viaje es en el fondo un viaje interior, pero sí que ha podido recordarlo recientemente  en una primera aproximación a la para él ignota comarca de las Merindades, comenzada entre campos de girasoles al atardecer y finalizada con la impresionante vista del desfiladero de la Horadada desde las ruinas de la fortaleza de Tedeja, el primer y más antiguo castillo de Castilla, y una somera visita al monasterio de San Salvador, en Oña, donde recibiera sepultura el conde Sancho García, a quien encontraremos enseguida en nuestro paseo.

Dentro de este, por diversos motivos, auténtico viaje iniciático por unos escenarios de los que no conocía más que la viva impresión que le causaron sus paisajes observados a vuela pluma desde un vagón de tren retornando a la meseta desde tierras cántabras, ocupa un lugar de privilegio el ‘descubrimiento’ de la villa burgalesa de Espinosa de los Monteros, donde un recorrido vespertino de casi tres horas se le pasó en un auténtico plis plas, empapándose -¡gracias, José Antonio!- de historia, leyendas, anécdotas… haciéndole recapacitar, a su vez, sobre cuánto desconocemos -al menos quien esto escribe- sobre nuestra propia Historia y patrimonio.

Intentaremos prolongar hoy el recuerdo de un día tan especial, que había comenzado con las espectaculares vistas desde los cercanos puertos de Lunada y de Estacas de Trueba, paseando a su vez por cinco palabras que surgieron durante ese recorrido por las muy blasonadas calles de esta localidad cuyos orígenes pueden rastrearse hasta el año 800 a. C. y que bien merece volver a ella algún día.

montero de Espinosa.- O de cámara, pues ambas denominaciones recoge el DRAE. Miembro de un cuerpo hidalgo que tenía como misión custodiar durante la noche las estancias de los reyes  y guardaban los cadáveres reales desde el fallecimiento hasta que eran llevados a enterrar, cuya creación se establece tradicionalmente en 1006 por el conde de Castilla Sancho García, quien otorgó el privilegio a uno de sus escuderos, natural de esta villa, que le avisó de una traición contra su vida. Para entrar en el cuerpo había que demostrar ser natural de Espinosa y descendiente de aquel primer montero. Esta guardia pervivió hasta 1931. En la actualidad, la compañía que representa al Ejército de Tierra en el Grupo de Honores de la Guardia Real lleva en su honor, desde 1993, el nombre de ‘Monteros de Espinosa’. Encontramos la acepción ya en la obra de Covarrubias -1611- y en el propio  Diccionario de autoridades -1734-, aunque aquí se hace referencia al conde ‘Don Sancho Fernandez’ (sic).

cueto.- Si bien el DRAE lo hace proceder de coto y este del latín cautus ‘defendido’, Corominas considera que no solo se trata de un vocablo de origen desconocido, sino que es incierto su primitivo significado. El Diccionario académico recoge las acepciones de “sitio alto y defendido” y la de “colina de forma cónica, aislada, y por lo común peñascosa. En Espinosa de los Monteros se emplea en este sentido, para nombrar a una pequeña loma o un otero desde donde se puede observar los alrededores, motivo por el cual eran lugares escogidos para erigir las torres defensivas. Incluso la actualmente conocida como Torre de los Herradores –por ser este el oficio de sus últimos habitantes- llevó en un principio el nombre de Torre del Cueto. Como curiosidad ligada al origen del paseante, José de Lamano, en su ya citado en estos paseos El dialecto vulgar salmantino, incluye cueto con el significado de ‘nudillo de los dedos’, acepción que también recoge Corominas atribuyéndola a dialectos leoneses y gallegoportugueses.

merindad.- Derivado según Corominas del bajo latín majorinitas, era la denominación del territorio, formado por agregación de entidades menores, como alfoces o valles,  que  se encontraba bajo la jurisdicción de un merino –de donde se origina el nombre- o bien la de su propio oficio. Este término se refería a su vez a  aquella autoridad nombrada  por el monarca o un gran señor para ejercer funciones fiscales, y posteriormente judiciales y militares sobre un territorio. Procede del latín maiorīnus ‘de mayor tamaño (en cualquier materia)’, origen que también le atribuye el DRAE, donde encontramos la diferencia entre el mayor, nombrado directamente por el rey y con amplia jurisdicción y el menor, nombrado por el anterior y con jurisdicción limitada. El término merindad se encuentra en repetidas ocasiones en los diarios de Gaspar Melchor de Jovellanos, ilustre visitante de Espinosa de los Monteros, donde pasó algún tiempo y reconoció su archivo.

morrena.- Montón de barro y piedras acarreados y depositados por un glaciar. El DRAE la califica como voz alpina e incluye asimismo la forma morena, a la que remitía directamente morrena entre 1936 –año en que fue incorporada- y la edición de 1970, y a la que en un principio atribuía el mismo origen que la francesa moraine, que a su vez la tomó del saboyano morêna, derivado de mor(re), de la raíz prerromana *murr- ‘montículo’, y del sufijo, probablemente también prerromano –ena. Tal vez sea este el motivo por el que actualmente considera esta forma, morena, de origen prerromano, a la vez que recomienda la consulta del vasco muru ‘montón’.  El subsuelo de Espinosa de los Monteros está formado por gran cantidad de este material, cuyo proceso de asentamiento aún inconcluso puede provocar grietas en edificios, como la que puede observarse a simple vista en la céntrica iglesia de santa Cecilia.

estraperlo.- Derivado de Straperlo, nombre de una especie de ruleta eléctrica trucada que intentaron introducir en 1934 España sus creadores, Strauss y Perlowitz, con cuyos apellidos se formó este acrónimo. El escándalo por esta estafa hizo caer al presidente del Consejo de Ministros, el radical Alejandro Lerroux. Esta palabra experimentó un cambio semántico, pues en un principio servía para referirse a un chanchullo, un negocio dudoso, pero muy pronto, como recordaba Julián Marías en su discurso de recepción en la RAE – leído el 20 de junio de 1965-, ya durante la Guerra Civil y en los años subsiguientes, época de gran escasez, pasó a ser equivalente de mercado negro, del comercio ilegal de artículos sometidos a tasas o intervenidos por el Estado. El DRAE recoge también los términos estraperlear y estraperlista. En la red de senderos de Espinosa de los Monteros, la Senda del Estarperlo y Domingo Pájaro sigue el recorrido de la utilizada en la posguerra para pasar trigo de estraperlo de la meseta castellana a la montaña pasiega.

La cita de hoy

“Velar se debe la vida de tal suerte que viva quede en la muerte”.

Lema de la familia Zorrilla, constructora del palacio de los Marqueses de Chiloeches en Espinosa de los Monteros.

 

El reto de la semana

¿Qué político popular español, famoso por sus papeles -y cuyo apellido en singular aparece en el diccionario- nos vendrá a la mente  en nuestro paseo de hoy por el término municipal de espinosa de los Monteros?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Paseando con Andrés Trapiello

11 jueves Ago 2016

Posted by Sollastre in ESCRITORES, LIBROS

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aljabibe, Andrés Trapiello, cachivache, crinolina, crotalogía, zaquizamí

arca palabras

Recuerda el paseante, no sabe muy bien a cuenta de qué, haber leído hace ya casi un par de años a Andrés Trapiello -con uno de cuyos hermanos, como conexión con estos paseos, tuvo ocasión de compartir conversación y entrecuesto en León– una sincera apología del placer de leer el periódico en papel. Apreciación con la que quien esto escribe no puede estar más de acuerdo, siendo además que parte del deleite que esto le produce deriva, precisamente, por la lectura de la columna semanal del escritor leonés en un suplemento dominical, día que, como el mismo mes de agosto a su vez, parece especialmente propicio para este esparcimiento.

Y gusta especialmente de leerle no solo por la mayor o menor belleza formal de sus escritos o por reconocerle como otro asiduo -mucho más avezado, por supuesto- a pasear por el diccionario -en su caso uno editado en 1919 por Saturnino Calleja-, sino por encontrar en numerosas ocasiones motivos de coincidencia con lo que comparte con los lectores, como el amor a Portugal; la sencilla, que no fácil, aspiración de que cada uno cumplamos con nuestro deber; la firme apuesta por huir de la estridencia o la convicción de que “el único país en el que merece la pena vivir es la decencia”.

Nos embarcaremos hoy en el arca de las palabras que él mismo fue construyendo día a día durante un año -recogida posteriormente en un libro pero, por supuesto, botada inicialmente en un periódico-, para navegar en ella al timón de cinco términos de esos que justifican por sí solos la afición a pasear por el jardín de esas delicias que son las palabras.

crotalogía.- O arte de tocar las castañuelas. Deriva de crótalo, forma poética de denominar a una de ellas, voz tomada del latín crotălum, y este a su vez del griego krótalon ‘especie de castañuela’. El primer tratado que se conoce sobre ella  -como recuerda el propio Trapiello- es un escrito satírico fechado en 1792 por fray Juan Fernández de Rojas con el pseudónimo de Francisco Agustín Florencio, autor que tuvo la humorada de, con el sobrenombre de Juanito López Polinario, publicar a su vez una Impugnación literaria de su propia obra. Palabra recogida en diversos diccionarios, incluso en fecha tan temprana como 1846, en el Nuevo diccionario de la lengua castellana de Vicente Salvá, no ha estado nunca recogida en el DRAE, si bien algunas cédulas del fichero general de la Academia recogen su uso literario.

aljabibe.-. El Diccionario de autoridades -1726-, a la vez que lo califica ya como voz anticuada, lo definía como ‘el que vende ropa de vestir hecha’. En su segunda edición en 1770, reducida a las dos primeras letras del alfabeto, se habla de ‘ropa usada’ y se introduce explícitamente la sinonimia con ropavejero -escrito entonces ropa-vegero-, significación con la que ha llegado hasta nuestros días, pues la 23.ª edición del DRAE, con la marca ‘desusado’, remite directamente a este término para definirlo. Procede del árabe andalusí *alǧabbíb y puede encontrarse ya en las Ordenanzas de Sevilla -1525- y Granada -1552-, si bien Corominas lo hace derivar de ǧabbâb ‘vendedor de aljubas’ –un tipo de vestidura morisca-.  Al parecer se empleó también en algunas ocasiones con la grafía algibebe, que es la forma portuguesa de esta palabra.

cachivache.- Utilizado normalmente más en plural, como nos recuerda el propio DRAE, es un término con matiz despectivo para designar un utensilio un chisme, un trasto o algo roto e inservible. Coloquialmente sirve también para referirse a una persona inútil, embustera, ridícula. Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana o española aseguraba que provenía de ‘cachos’ y ‘vasos’; Corominas y Moliner, por su parte, consideran plausible el origen en ‘cacho’, sin incluir el de ‘vaso’. El Diccionario de americanismos recoge la forma cachibache, utilizada en algunos países centroamericanos y cachivachi, en Bolivia y República Dominicana, con el sentido de objeto de poco valor, así como cachivachero -que podemos encontrar también en el DRAE-, referido, según los países, a un montón de cachivaches; al lugar donde se guardan; a alguien que los vende o a alguien que los guarda.

zaquizamí.- También procedente del árabe andalusí, en este caso de sáqf fassamí ‘techo frágil’, propiamente ‘techo en el cielo’. Es otro nombre para el desván, el último cuarto de la casa, normalmente a teja vana -es decir, con tejado sin otro techo debajo-. Como solía utilizarse para almacenar las cosas que ya no se usaban –cachivaches, podríamos decir-, se llamó también así por alusión a un cuchitril, un cuarto desordenado, pequeño, poco limpio. Estas dos acepciones aparecían ya en el Diccionario de autoridades y no será hasta 1936 cuando el DRAE incorpore una tercera: la de ‘enmaderamiento de un techo’, que según Corominas era la original mostrada ya en el Universal Vocabulario en latín y en romance, de Alonso Fernández de Palencia, publicado en Sevilla en 1490 y primera ocasión en que se encuentra documentado este vocablo.

crinolina.- Tomado del francés crinoline -donde se encuentra ya documentada en 1829-, que a su vez lo hizo del italiano crinolino, compuesto por crino ‘crin’ y lino ‘lino’, idioma al que retornó a su vez en la forma crinolina. Se trataba de un tejido terso, utilizado para fabricar corbatas, sombreros, forros… y que se empezó a utilizar para confeccionar enaguas, las faldas que se colocaban debajo de la del vestido para mantenerla ahuecada. Más tarde pasó a ser sinónimo de miriñaque, zagalejo –refajo-  de tela rígida o muy almidonada que cumplía ese mismo cometido, una auténtica estructura en realidad, con aros de ballena, mimbre o metal, que vino a su vez a sustituir al antiguo tontillo. Palabra que encontramos ya en obras de Pérez Galdós o Baroja, el DRAE no la incluyó, en ninguna de sus dos acepciones, hasta la edición de 2001.

La cita de hoy

“Las palabras, según en boca de quién, tienen ese poder, el de darnos a conocer el mundo, desde luego, pero también el de prolongar y guardar memoria del encantamiento y el misterio con el que viene a nosotros”.

 Andrés Trapiello

 

El reto de la semana

¿De qué fragmento concreto de Don Quijote de la Mancha habría resultado lógico acordarnos en nuestro paseo de hoy?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Un paseo agostizo

04 jueves Ago 2016

Posted by Sollastre in MISCELÁNEA

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agostinas, chuchurrido, Octavio Augusto sextil, porciúncula, sanroqueño

agosto

Observa el paseante estos días el inicio de un mes de agosto atípico, agitado en lo político-social, con las negociaciones -si es que puede llamarse así a esos diálogos de sordos en que ninguna de las partes reconoce el principio básico de ceder en parte para alcanzar un acuerdo- encaminadas a lograr los apoyos suficientes para la investidura parlamentaria de un presidente del Gobierno o en las decisiones del Parlament catalán y su cumplida respuesta por parte del Tribunal Constitucional…

Nada que ver con los recuerdos de aquella infancia en la que la ciudad prácticamente se cerraba por falta de actividad; resultaba prácticamente inútil intentar solventar el menor trámite burocrático y quienes se quedaban en ella –incluidos los rodríguez– debían iniciar sucesivos peregrinajes en busca de comercios abiertos que sustituyeran a aquellos a los que habitualmente acudían. Claro que tampoco faltaban quienes coincidían con la frase atribuida al político Francisco Silvela: “Madrid en agosto, con dinero y sin familia, Baden-Baden”, en referencia a la ciudad balneario alemana.

Aprovechemos nosotros para aislarnos de cuitas políticas y aprovechemos para refrescarnos paseando por cinco palabras aún relacionadas o que lo hayan estado con este mes nombrado en honor del emperador Octavio Augusto, estirado hasta los 31 días actuales -en su momento tenía 29-, pues no iba a ser él menos que su antecesor Julio César.

porciúncula.- Indulgencia plenaria, solemne y universal que se puede ganar el día 2 de agosto en las iglesias y conventos franciscanos. Del  portiuncŭla, diminutivo de portio, -ōnis ‘parte, porción’, es el nombre de la pequeña iglesia cuna del movimiento franciscano, que se encuentra cerca de Asís. Aunque no existe acuerdo unánime al respecto, la historia refiere que el papa Honorio III concedió este jubileo a san Francisco cuando se lo pidió en Perusa en julio de 1216. Lo que sí es cierto es que la Iglesia católica ha seguido, hasta nuestros días, otorgando e incluso expandiendo esa gracia extraordinaria, en un principio privativa de la iglesia mencionada.  Precisamente hoy el papa Francisco acude en peregrinación al lugar para conmemorar el octavo centenario del que también es conocido como Perdón de Asís o Perdón de las rosas –por un prodigio que habría mediado en su confirmación-. Emilia Pardo Bazán narra su origen en la obra que escribió sobre el santo.

chuchurrido.-. Voz de no larga trayectoria en el Diccionario académico. Incorporada en 1970, circunscribiendo su uso a Andalucía, se definía como un adjetivo empleado familiarmente para significar que algo estaba ajado, marchito, agostado, participio este último del verbo agostar, que tiene los sentidos de que las plantas se sequen o abrasen debido a un calor excesivo o el de consumir o destruir las cualidades de alguien, morales o físicas. En la edición de 2001 se le califica ya de ‘coloquial’ y desaparece la referencia a Andalucía. Finalmente, es suprimida en el Edición del Tricentenario, que incorpora a su vez el término chuchurrío, del que afirma que se utiliza también en sentido figurado, al que mantiene su carácter ‘coloquial’, si bien le hace perder el significado de agostado. En lo que respecta a su origen, que califica de expresivo, remite a chocho –alguien que por efecto de la edad muestra sus facultades mentales debilitadas- y al verbo desusado chuchurrar ‘despachurrar’

agostinas.- Vocablo incorporado al DRAE en 2001, es el nombre de las fiestas patronales que se celebran en agosto en San Salvador, capital de El Salvador, aunque las celebraciones son también seguidas a nivel nacional. El Diccionario de americanismos especifica que la fecha es el día seis, que es feriado. Son las fiestas más importantes del país y se celebran en honor del Divino Salvador del Mundo, con motivo de la transfiguración de Jesucristo –el estado en que se mostró en el monte Tabor, entre Moisés y Elías, ante la presencia de sus discípulos Santiago, Pedro y Juan-, aunque también incluyen elementos no religiosos, como los desfiles del Correo o del Comercio o la elección de la reina de las fiestas. El acto más relevante lo constituye La Bajada, la procesión de la figura del Divino Salvador, coloquialmente conocida como “El Colocho”, esculpida por un franciscano, el maestro Silvestre García, en el año 1777.

sextil.- Proveniente del latín Sextīlis, nombre del sexto mes del año en el antiguo calendario romano, antes de ser renombrado como agosto. Esta es la única acepción que aparece hoy en el DRAE, pero ya en el Diccionario de autoridades -1739- aparecía como un adjetivo que se aplicaba en astronomía al aspecto de dos astros cuando distaban uno del otro sesenta grados o la sexta parte del Zodiaco. En 1884 pierde su condición de entrada independiente y remite a aspecto sextil: ‘el de dos astros cuando queda entre ambos una casa celeste vacía, definición que mantendrá hasta su supresión en la vigésima tercera –y última por ahora- edición. El sentido actual se había incorporado ya al DRAE en la edición de 1803, convirtiéndose en primera acepción quince años después, en la de 1899.

sanroqueño.- Se predica de la fruta que madura hacia la festividad de san Roque –que se celebra el 16 de agosto- así como del árbol que produce dichos frutos. Tercera conexión franciscana en el paseo de hoy, pues profesó la regla de su Orden Tercera, san Roque de Montpellier -1295-1327- fue un peregrino que se dedicó intensamente a ayudar a los enfermos de la peste que se extendió por Italia en aquellos años. Se le suele representar vestido como tal, con una herida en la pierna -él mismo llegó a contraer la enfermedad- y acompañado por un perro. Volviendo a los frutos, curiosamente, el tipo de manzana denominado San Roqueña –una de las variedades incluidas en la Denominación de Origen Protegida Sidra de Asturias- tiene un periodo de maduración que transcurre entre la última semana de octubre y la primera decena de noviembre. A su vez, sanroqueño es también el gentilicio de los naturales de San Roque, localidad de la provincia de Cádiz, si bien esta acepción no aparece recogida en el DRAE.

El verso de hoy

“Mi amada juega a escondites

en esta noche agosteña.

Deja un rastro de jazmines

y huellas de yerbabuena ”

Joan Demisan

 

El reto de la semana

¿Por qué resultaba normal asumir hacer ahora este paseo?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Un paseo comillano

14 jueves Jul 2016

Posted by Sollastre in CIUDADES, LUGARES CON ENCANTO, VIAJES

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Etiquetas

capricho, Comillas, lonja, marqués, papardo, remedio

amanecer

Los usuarios de WhatsApp suelen -solemos- recurrir con harta frecuencia al envío de emojis para ayudar al receptor del mensaje a interpretar el estado de ánimo en que nos encontramos al enviarlo o la intención con la que lo escribimos, pues resulta evidente que la mera lectura no permite captar matices como la ironía, por poner un ejemplo. Sin embargo, cuando conoces bien a alguien, puedes prescindir de ellos en ocasiones.

Esta semana el paseante no necesitó recibir ninguno para imaginar cómo le brillaban los ojillos a Carmen mientras escribía: “Tengo un palabro para ti”; ni para percibir su sonrisa al comprobar que a su interlocutor no le sonaba más que vagamente y en absoluto en el sentido indicado; ni, en definitiva, para sentir su satisfacción y su cariño por este blog al teclear: “Tienes que utilizar la palabra en uno de tus paseos”.

Dicho y hecho. Teniendo en cuenta que el término viene directamente desde Comillas, lugar de tan gratos recuerdos; que esta semana están celebrando allí su fiesta principal, la del Santo Cristo del Amparo; que ella lleva ya unos días disfrutando por aquellos lares y que, además, en breve celebra su onomástica-natalicio… nada más lógico que el paseo de esta semana, aprovechando desde el amanecer hasta el mismísimo ocaso, discurra en su homenaje por cinco términos que al paseante le trasladan a la que también es conocida como ‘villa de los arzobispos’, comenzando, no podía ser de otra manera, por el palabro recién descubierto. ¡Muchas felicidades, Carmen!

papardo.- Apelativo con el que se conoce a los veraneantes. Al parecer, antaño contenía un cierto grado de reconocimiento a las familias de la burguesía ilustrada barcelonesa y madrileña que comenzaron a veranear aquí, pero hoy se ha generalizado y no se emplea precisamente con un matiz de cariño. El nombre se toma prestado del de un pez pelágico y oceánico que se acerca a la costa solo durante el estío, muy popular hace años por la calidad de su carne y su precio asequible y que, según el periodista David Gistau, “devora cuanto puede y después desaparece”. De este pez, que recibe también los nombres de japuta, palometa negra, zapatero, castañola o castañeta,  nos ocupamos ya en otro de nuestros paseos, sin adivinar siquiera esta acepción. Lo que sí parece claro es que el término no tiene ni remotamente la menor conexión con la nobiliaria familia de los Principi del Papardo, en la siciliana Messina.

capricho.-. Es el propósito o determinación inspirado por un antojo, no fundado en ninguna causa razonable, sino en el gusto por lo extravagante y original. Del italiano capriccio, de etimología discutida, pero que según Corominas significaba antiguamente ‘horripilación, escalofrío’ y modernamente ‘idea nueva y extraña en una obra de arte’. El propio DRAE recoge como tercera acepción la de ‘obra de arte en que la fantasía o el ingenio rompen la observancia de las normas’. Y en este sentido visitamos hoy este vocablo, haciendo un alto para contemplar ‘El Capricho’, una de las escasas obras que Gaudí proyectó fuera de Cataluña y uno de los emblemas de la villa. Perteneciente a la etapa orientalista del arquitecto modernista, fue construida entre 1883 y 1885 por encargo de un concuñado del marqués de Comillas, suegro del empresario catalán Eusebi Güell, a su vez el principal mecenas de Gaudí.

lonja.- Llegado al castellano por conducto del catalán dialectal llonja, proviene del francés loge, ‘cámara, gabinete, habitación’ y este del franco *laubja ‘sala’. Presente ya en el Diccionario de autoridades -1734-, en sus acepciones comerciales se hablaba del sitio público en que mercaderes o comerciantes hacían sus tratos, y de una tienda donde se vendía cacao, azúcar, especias y otros géneros; en 1803 el DRAE incorpora el sentido de almacén en el que se depositaba la lana en las casas de esquileo; y habrá que esperar hasta la edición de 2001 para que se recoja en la primera acepción la que sin duda es hoy la más común y conocida: edificio para negociar tratos, especialmente el de un puerto, destinado a la subasta de pescado. Junto a la de Comillas, al final del muelle, hay un pequeño restaurante llamado así, ‘La Lonja’, que el paseante evoca con deleite recordando una soleada mañana de enero en su terraza.

marqués.- Persona que ostenta un título de nobleza de categoría intermedia entre los de duque y conde. El DRAE describe también que la corona de marqués es de oro, con cuatro ramos –compuesto cada uno de tres perlas-  y cuatro florones. Deriva de marca ‘territorio fronterizo’, ya que originariamente era el gobernador o señor de una tierra que estaba en la marca del reino. Esta palabra procede del bajo latín marca, que lo hace a su vez del germánico *mark ‘territorio fronterizo’. Antonio López y López, primer marqués de Comillas, fue el verdadero artífice de la transformación de esta Villa. Emigró con 14 años a Cuba y se convirtió en uno de los más prósperos comerciantes y financieros de su época, si bien siempre le persiguió la polémica por sus presuntos negocios traficando con esclavos. A él se deben la construcción del Palacio de Sobrellano o la del seminario que acabaría convirtiéndose en la Universidad Pontificia.

remedio.- Del latín remedium, derivado de mederi ‘curar’, según nos dice Moliner. Es voz con varias acepciones: lo que sirve para remediar algo; aquello que permite producir un cambio favorable en una enfermedad; un recurso contra una resolución judicial; la diferencia consentida en las monedas entre su ley y la ley oficial de ellas; en Filipinas, designa a un préstamo… Nos quedamos en este paseo con su significado de ayuda, auxilio, consuelo o refugio, pues lo concluiremos traspasando unos metros el límite del término municipal de Comillas para contemplar la hermosa puesta de sol que puede contemplarse desde el paraje conocido como ‘el Remedio’, llamado así por ubicarse allí una ermita de la Virgen de los Remedios, advocación mariana ligada desde sus orígenes a la orden de los trinitarios, fundada en el siglo XII con el objetivo de redimir y dar esperanza a los cristianos cautivos en países musulmanes.

La cita de hoy

“El aspecto de Comillas es alegre, festivo, infunde ideas de salubridad, de comodidad, de bienestar pacífico y laborioso”

 Benito Pérez Galdós

 

El reto de la semana

¿Qué enseña no habría sido raro que ondeara durante nuestro paseo de hoy?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

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