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Volviendo sus pasos hacia el paseo con Rubén Darío cayó el paseante en la cuenta de que la palabra cisne, al igual que la respuesta al reto de la semana, son, además de lo allí expuesto, nombres de constelaciones -o costelaciones, que ambas formas admite el DLE-, las 88 partes en que se divide el firmamento según decidió en la década de los 30 del pasado siglo la Unión Astronómica Internacional, pero que tradicionalmente hacían referencia a un conjunto de estrellas alineadas mediante trazos imaginarios formando un dibujo -al estilo de ese pasatiempo que consiste en unir puntos numerados hasta que aparece un objeto- que recuerda a una figura determinada, al que se otorga un nombre propio.

Representadas ya desde las primeras civilizaciones de las que se tiene noticia -se cree que algunas se remontan a la cultura mesopotámica, unos 4000 años a. C.-, interesadas en la situación de las estrellas por diversos motivos entre los que no es el menor el de servir de orientación en los viajes nocturnos, recordó entonces el que esto escribe cómo a él, que apenas ha llegado a distinguir más que la conocida como el Carro -las siete estrellas principales de la llamada Osa Mayor- siempre le fascinó la capacidad para “ver” y crear esas figuras en un, literalmente, mar de estrellas.

Ya que el diccionario -a diferencia de la política donde, en palabras de José Antonio Primo de Rivera, “el camino más corto entre dos puntos pasa por las estrellas”-, nos permite deambular a nuestro aire, pasearemos hoy por cinco asterismos -sinónimo de constelación– cuyos nombres aparecen -o tuvieron presencia en su momento- en el Diccionario académico.

pegaso.- Se emplea literariamente para referirse a un caballo. De Pegaso, caballo alado mitológico, propiedad de Zeus, que habría nacido de la sangre de Medusa cuando Perseo le cortó la cabeza. Belerofonte lo montaba cuando acabó con la quimera. Ausente hoy en el DLE –que mantiene relacionados con este término los adjetivos pegaseo, del latín Pegaseĭus o Pegasěus, tomado del griego Pēgáseios, que es lo referido a lo perteneciente o relativo al caballo mitológico o a las musas, y cabalino, por el que ya paseamos en su momento, así como el nombre pegásides, del latín Pegasĭdes, como sinónimo de musas-, entre 1737y 1803 se recogían tres acepciones: la de un animal con alas que viviría en Etiopía y habría dado lugar al mito por parecerse al caballo en las orejas; la del propio Pegaso; y la de una constelación septentrional. La primera desapareció ya en la edición de 1817 y la segunda fue suprimida en la de 1869, manteniéndose el significado astronómico hasta la publicada en 1984.

camaleón.- Reptil saurio arborícola, con cola prensil y ojos con movimiento independiente. Se alimenta de  insectos que captura con su larga lengua viscosa -imagen que dio lugar al antiguo dicho de que se alimenta del aire-  y tiene la capacidad de mudar de color por influjo de las condiciones ambientales. Por este motivo se denomina coloquialmente de esta forma a alguien habilidoso a la hora de cambiar de actitud y conducta para adoptar la que le resulte de mayor provecho. En Cuba se llama así a un lagarto verde; en Costa Rica, a una pequeña ave de presa; en Bolivia, es el nombre de un baile y en diversas partes de América hace referencia a la iguana.  Camaleón mineral es el nombre vulgar del permanganato potásico. Este vocablo deriva del latín chameleon, que lo hace del griego chamailéōn ‘león que va por el suelo, león enano’, de chamaí ‘en el suelo’ y léōn ‘león. Corominas afirma que es una denominación irónica que alude al carácter tímido de este animal.

lince.- Del latín lynx, y este del griego lýnx. En su primera acepción designa a un félido, propio de Europa, semejante a un gato de gran tamaño, de cola corta, pelaje rojizo con manchas oscuras y orejas y orejas puntiagudas rematadas por un penacho de pelos. También recibe el nombre, como el propio DLE recoge, de lobo cerval o lobo cervario. También se llama así a una persona astuta, sagaz -“ser un lince”-, empleándose en ocasiones con sentido irónico. Asimismo, se predica de quien tiene una vista aguda y penetrante, diciéndose también que tiene vista de lince. El Diccionario de americanismos nos enseña que, en femenino, se usa en Honduras con el significado de mano derecha de alguien, mientras que en panamá, en masculino, hace referencia a un policía motorizado. De este término derivan el adjetivo linceo, el verbo lincear –coloquialmente, descubrir o notar con sagacidad algo – y, como ya vimos en otro paseo, el nombre lincurio.

reloj.- La excepción en nuestro paseo ’zoológico’ de hoy. Del catalán antiguo relotge, tomado del latín antiguo horologĭum, y este del griego hōrológion. Es un dispositivo que mide el paso del tiempo. El DLE menciona expresamente los siguientes: astronómico; atómico, biológico -también llamado interno-; de agua; de arena; de campana; de cuarzo; de cuco; de flora; de longitudes -o marino-; de música; de pulsera; de repetición; de sol –o solar-; magistral y mecánico, así como las locuciones contra el reloj y contrarreloj –que también pueden escribirse contra reloj y contrarreloj-, que dan nombre a un tipo de carrera, generalmente ciclista, en la que los participantes salen de uno en uno a intervalos regulares; estar alguien como un reloj, para referirse a una persona sana, bien dispuesta, ágil y parársele a alguien el reloj, para decir coloquialmente que se tiene un comportamiento anticuado. Además, relojes es otro nombre que recibe la planta conocida como pico de cigüeña.

águila.- Ave de rapiña diurna, de gran tamaño, con pico corvo en la punta, de fuerte musculatura, vuelo muy rápido y vista muy aguda. Ataca a presas vivas y anida en sitios escarpados. Procede del latín aquĭla. El Diccionario de autoridades la consideraba como “ave bien conocida, y Réina de todas las otras” (sic). Tiene varias representaciones en heráldica. También da nombre a sendas monedas de oro de España, México -donde también existe la media águila– y los EE. UU. -que, a su vez tenían el águila doble, equivalente a veinte dólares- y a un pez que es una especie de raya. Al igual que hemos visto con lince, se dice vista de águila a una que abarca y alcanza mucho y ser un águila se predica de quien es muy listo, perspicaz, vivo, principalmente en las cuestiones prácticas. En México, donde ¡águila! expresa el hecho de que alguien está vigilante, prevenido, la Orden del Águila Azteca es la distinción que se otorga a extranjeros, con el objeto de reconocer los servicios prominentes prestados a la nación mexicana o a la humanidad.

La cita de hoy

“No hay oscuridad que dure eternamente. Y aun allí hay estrellas…”.

Ursula K. Le Guin

 

El reto de la semana

¿Quién habría sido el más indicado para habernos llevado si hubiéramos recorrido en un carruaje nuestro paseo de hoy?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

 

 Imagen de Shadowxfox en Wikipedia