Paseo monovocálico en torno al budismo

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dharmachakra

Anda estos días el paseante enfrascado en el Cha no yu o chado, el ceremonial ritual japonés para preparar esta bebida y uno de los ‘caminos’ o ‘vías’ -como el shodo ‘camino de la caligrafía’; el kado ‘camino del arreglo floral’ o el kho-do ‘camino del incienso’- que permiten a los seguidores del zen acercarse aproximarse al sentido de la vida a través de cada acción, por pequeña que esta sea.

El zen es una forma japonesa del budismo, lo que llevó al paseante a rememorar la experiencia vivida en el monasterio de Dag Shang Kagyu, perteneciente a la rama del budismo tibetano, y a recordar algunos de los conceptos apre(he)ndidos de esta doctrina -¿filosofía?; ¿religión?; ¿filosofía y religión?- cuyo objetivo consiste en alcanzar la serenidad, ese estado del que se ausentan el temor y la ansiedad.

Y como una cosa lleva a otra y en estos paseos nos dedicamos a darle vueltas al diccionario, pasearemos hoy por cinco palabras que aparecen en él relacionadas de un modo u otro con el budismo y que además, en una de esas vueltas de tuerca a las que tan aficionados somos desde aquí, son todas monovocálicas en a, característica que, por cierto, comparten numerosos términos empleados en esta doctrina, como kadampa, nombre de una de las primeras escuelas budistas tibetanas-; prajñā o conocimiento superior; kāya o manifestación de un ser despierto, un buda; samaya o promesa solemne, o el propio dharma, la enseñanza del Buda y la vía para alcanzar el Despertar, por citar tan solo otras cinco.

lama.- Una de las tres palabras homógrafas que encontramos en nuestro idioma, que hasta la edición de 1884 compartían entrada en el DLE, como si se trataran de una sola. El Diccionario académico lo define como un maestro de la doctrina budista tibetana, aunque no siempre ha sido así: entre 1817 y 1837 se refería a él como ‘el sacerdote de los tártaros’; a partir de la edición de este año especifica que son los ‘tártaros occidentales, cercanos a la China’; en 1992 ambas acepciones coexisten, mientras que desde 2001 aparece ya la actual definición en solitario. Etimológicamente procede del tibetano blama, compuesto de bla ‘el superior’ y ma ‘hombre’. Representante vivo de la enseñanza del Buda, es el que guía al discípulo y le transmite las enseñanzas del linaje espiritual del que es heredero. El DLE recoge también dalái lama -del mongol dalai ‘océano’ y el tibetano blama-, con el significado de supremo dirigente político y espiritual del Tíbet.

tantra.- Del sánscrito tantra ‘telar’, ‘urdimbre’, según lo define el DLE es un conjunto de textos sagrados que recogen doctrinas, prácticas y ritos esotéricos, tanto en el hinduismo como en el budismo. En la práctica, en este último el término designa dos cosas: por una parte, un tipo particular de textos de enseñanza de vocación práctica, revelados directamente por el Buda; por otra, el contenido mismo de estos textos, las diferentes clases de enseñanza, denominadas tantra. Los textos calificados de tantra deben exponer los ‘diez principios’ -según la tradición de los tantra antiguos-: la visión; la meditación o samādhi; la acción o la conducta; el mandala, aquí con el significado de centro, quintaesencia; la transmisión de poder o iniciación; el lazo sagrado o samaya; el sādhana o ‘medio de consumación’; las ofrendas; las actividades despiertas; los mantra y las mudrā -gestos simbólicos-.

karma.- Voz que encuentra su origen en el sánscrito karma ‘hecho, acción’, en última instancia de la raíz indoeuropea kʷer- ‘obrar, hacer’, que se encuentra también en el origen de palabras como el latino creare, el español crear o el francés créer. Puede definirse como una energía, una fuerza espiritual derivada de cada acto cuya función consiste  en permitir al espíritu dirigirse hacia su objeto. Este movimiento intencional de la conciencia afecta, tanto a otros seres dotados de espíritu, creando interacciones en virtud de la interdependencia, como al propio autor, pues por el remanente que deja en su conciencia, más pronto o más tarde producirá un fruto de naturaleza similar. A pesar de su tardía incorporación al acervo “oficial” de nuestra lengua, pues aparece por vez primera en la edición del DLE de 2001, podemos rastrear ya esta palabra en obras de Rubén Darío, Valle-Inclán o Juan Antonio de Zunzunegui.

mantra.- Del sánscrito mantra ‘pensamiento’, compuesto, según la etimología tradicional, de man ‘espíritu’ y tra derivado de la raíz indoeuropea men- ‘pensar’. En el budismo -pero también en el hinduismo- hace referencia a sonidos, frases, palabras o sílabas, generalmente en sánscrito, lengua que los textos califican de perfecta, aunque existen otros muchos en lenguas desconocidas, que se recitan una y otra vez para invocar a una deidad o como apoyo de la meditación. Según los antiguos tantra en origen consisten en el sonido puro de la dharmatā ‘la realidad absoluta’, vibración primordial que da nacimiento a la luz. Ese carácter reiterativo hace que, aunque no aparezca recogido en el DLE, también se denomine así coloquialmente a una idea, palabra o frase repetida frecuentemente y que expresa una creencia profunda referida a algo o alguien, como pueden ser lo eslóganes o las consignas.

mandala o mándala.- Deriva del sánscrito máṇḍala ‘círculo’, ‘disco’. En el sentido que recoge el DLE es un dibujo de cierta complejidad, generalmente en forma circular, que es una representación del universo externo tal y como es percibido por el individuo y que sirve como apoyo de la meditación. Las primeras representaciones pictóricas conocidas de un mandala se remontan al siglo VIII y están en la ciudad china de Dunhuang, donde se encuentran las cuevas de Mogao o de los mil Budas, conjunto de más de cuatrocientos templos decorados con pinturas murales. Representado originalmente como un cuadrado inscrito en un círculo, el mandala debe ser comprendido y vivido por dentro, interiorizado por el meditador, que se visualiza bajo la forma de la deidad, con el objeto de purificar sus percepciones del mundo. Es, pues, un soporte simbólico que permite al practicante acceder a la quintaesencia de las percepciones fenoménicas.

 La cita de hoy

“El dolor es inevitable; el sufrimiento, opcional”

Sakiamuni

 

El reto de la semana

Para no abandonar nuestro monovocalismo y sin salirnos del DLE, ¿qué sería de lo más lógico que nos dispusiéramos a pintar tras nuestro paseo de hoy?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Un paseo académico con Paz Battaner

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battaner

Ya expresa el paseante en la página de Bienvenida que tiene al diccionario por  un jardín, si no de las delicias como el del Bosco, sí lo suficientemente ameno y placentero –un auténtico ‘florido pensil’- por el que deambular tranquilamente, sin necesidad de seguir senderos prefijados. Ocurre en ocasiones que ese discurrir al buen tuntún por el lexicón nos lleva a meternos en caminos circulares, en los que las sucesivas definiciones acaban por devolvernos al punto de partida, y otras veces por intrincadas trochas en las que la aparición de vocablos desconocidos para explicar una palabra nos lleva a adentrarnos cada vez más en la maleza, alejándonos de nuestro recorrido original.

Algo parecido le debió de ocurrir en algún momento a la lexicógrafa salmantina Paz Battaner, quien esta misma semana leyó su discurso de ingreso en la Real Academia Española, dedicado a los que ella denomina “pozos sin fondo en los diccionarios”, calificando así a los sustantivos abstractos, esos que, en sus propias palabras, son pura invención, los que no presentan un referente físico o material en su primera acepción y que según dijo Ignacio Bosque en su contestación son particularmente “realidades proteicas, cambiantes, adaptativas, versátiles, escurridizas y acomodaticias”.

Sin más preámbulos, dispongámonos ya a pasear de nuevo por los pasillos de la sede de la RAE, en esta ocasión de la mano de la nueva académica -la undécima mujer en acceder a la institución en toda su historia- y de cinco de los términos, todos abstractos, con los que inició y cerró una disertación que consistió en realidad en una clase magistral. Además, como pequeño homenaje a sus palabras, incluiremos en cada uno de ellos una referencia literaria, tal y como hizo ella al tratar de algunas de ellas en su discurso.                                                                                                                                                                                                                                                         prudencia.-  El DLE la define en sus dos primeras acepciones como ‘templanza, cautela, moderación’ y ‘sensatez, buen juicio’. En la tercera podemos leer que, en religión -en la Iglesia católica en realidad-  es una de las cuatro virtudes cardinales -las otras tres son justicia, fortaleza y…templanza- , que permite al ser humano discernir y distinguir lo que es bueno y lo que es malo, para seguirlo o huir de ello. Procede del latín prudentia y en español aparece documentada por vez primera en el Universal Vocabulario en latín y en romance (1490) de Alonso Fernández de Palencia. Oráculo manual y arte de prudencia (1647) es el título de una colección de aforismos escrita por el jesuita Baltasar Gracián que aún hoy se emplea como libro de autoayuda. Por su parte, Miguel de Cervantes pone en boca de don Quijote la aseveración de que “la valentía que no se funda sobre la basa de la prudencia se llama temeridad”.

disposición.- Del latín dispositio, -onis. El Diccionario de la RAE ofrece un buen ramillete de significados: ‘acción y efecto de disponer -poner algo en orden-‘; ‘aptitud’; ‘precepto, deliberación, orden o mandato de la autoridad’; ‘estado de la salud’; ‘gallardía y gentileza de la persona’; ‘desembarazo, soltura en preparar y despachar algo que se tiene a cargo’; ‘medio utilizado para ejecutar un propósito, o para evitar o atenuar  un mal’; en arquitectura, es la distribución de todas las partes de un edificio y, en retórica, la colocación ordenada  de los distintos elementos de una composición literaria.  Alonso Zamora Vicente, quien fuera profesor de Battaner en la Universidad de Salamanca, hace decir a uno de sus personajes en A traque barraque: “Pero si usted tiene algún capricho, o pensamiento ya maduro sobre tan importante trago, ya sabe que estoy a su disposición”, utilizando esta locución que es una fórmula de cortesía para ofrecerse a otra persona.

entusiasmo.- Derivado del latín moderno enthusiasmus, que a su vez lo hace del griego enthousiasmós ‘arrobamiento, éxtasis’, propiamente ‘posesión o inspiración divina’. En el Diccionario de autoridades aparece en la forma enthusiasmo con la acepción de ‘furor poético, phantasía o idea expressada con dichos y voces extraordinarias, y en cierto modo preternaturales’. La última edición del Diccionario académico incluye los sentidos de ‘exaltación y fogosidad del ánimo, excitado por algo que lo admire o cautive’; ‘adhesión fervorosa que mueve a favorecer una causa o empeño’; ‘furor o arrobamiento de las sibilas al dar sus oráculos’ e ‘inspiración divina de los poetas antiguos y de los profetas’. El también académico José Zorrilla dejó escritos estos versos: “Que la mente del poeta, / en su entusiasmo violento, / beba en tu mirada inquieta / la fogosa inspiración.”

paz.- Encuentra su origen el latín pax, pacis y Corominas señala que es voz común a todos los romances. Hasta ocho acepciones ofrece el DLE: ‘situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países; ‘relación de armonía entre las personas’; ‘acuerdo por el que se pone fin a una guerra entre naciones’ -se utiliza también en plural con el mismo significado-; ‘ausencia de ruido o ajetreo en un lugar o momento’; ‘estado de quien no está perturbado por nada’; ‘sentimiento de armonía interior que reciben de Dios los fieles’; ‘saludo que se realiza en misa como símbolo de paz y reconciliación’ y ‘placa con alguna imagen o relieve -también llamada portapaz– que, en las misas solemnes, se besaba en la ceremonia de la paz. El poeta bilbaíno Blas de Otero escribió en uno de sus poemas más conocidos: “Pido la paz y la palabra. / Escribo / en defensa del reino / del hombre y su justicia…”

misericordia.- Del latín misericordia, que Cuervo especifica que está compuesto de misereri ‘tener piedad’ y cor, cordis ‘corazón’.  En el DLE encontramos, junto a dos definiciones abstractas, las de ‘virtud  que anima a compadecerse de los sufrimientos ajenos, impulsando a ayudarles o aliviarles’ y ‘atributo de Dios, por el que perdona los pecados y miserias de sus criaturas’, otras dos mucho más materiales: ‘pieza en los asientos de los coros eclesiásticos que permite apoyarse en ella para descansar con disimulo cuando se debe permanecer de pie’ y ‘puñal con el que los caballeros de la edad media daban el golpe de gracia a un enemigo -propiamente llamada puñalada de misericordia-. Además, una obra de misericordia es aquella con la que se socorre al necesitado. En Las moradas (1588) Teresa de Jesús escribe: “Bendita sea tanta misericordia y con razón serán malditos los que no quisieron aprovecharse de ella”.

La cita de hoy

“No puedo dejar de observar el secreto y misterio que encierra la lengua”

 Paz Battaner

 

El reto de la semana

¿Qué sentimiento -otro sustantivo abstracto-  expresó también Battaner en las palabras iniciales de su intervención, propio, como asegura el refrán, de quienes son bien nacidos?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

De paseo por el Año del Gallo

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anonuevochino2017

Si en nuestro último paseo dábamos la bienvenida al occidental año 2017, en este se la brindaremos, como ya hiciéramos el año pasado con el Año del Mono, al Año Nuevo chino que se celebra el 28 de enero y que, dentro de la ronda de doce animales que componen su zodiaco, toca el turno en esta ocasión al gallo y, de entre los cinco elementos, los elementos, corresponde al de fuego.

Entre los símbolos de buena suerte para este signo se encuentran los números 5, 7 y 8; los colores marrón, oro y amarillo; el gladiolo y la cresta de gallo entre las plantas y las direcciones sur y sudeste. El Año Nuevo, que es también fiesta oficial en otros países asiáticos, como Filipinas, Corea del Sur o Indonesia entre otros, prolonga sus celebraciones -que incluyen reencuentros familiares, honrar la memoria de los antepasados o regalar a los más jóvenes sobres de color rojo conteniendo un número par de billetes, siempre y cuando no sean cuatro- hasta quince días después cuando, coincidiendo con la primera luna llena, se celebra el Festival de las Linternas.

Pasearemos hoy, recordando a algunos personajes que nacieron bajo este signo, como Benjamin Franklin o Rudyard Kipling, por cinco palabras relacionadas de diversas maneras con el nombre de este animal cuyo próximo año será 2029. ¡Feliz año del Gallo de Fuego!

alectoria.- Procedente del latín alectorĭa y este del griego aléktōr ‘gallo’. Es una piedra que suele encontrarse en el hígado de los gallos viejos y a la cual se atribuía en tiempos antiguos poderes mágicos, como ser la causa de que el león supuestamente temiera al gallo o hacer a alguien invencible en la batalla. Fray Vicente de Burgos apunta en su traducción (1494) del Libro de las propiedades de todas las cosas escrito en el siglo XIII por Bartholomaeus Anglicus que el griego Dioscórides atribuía a esta piedra las propiedades de reprimir la sed; incitar a la lujuria; hacer al hombre gracioso, constante, discreto, orador, tornando a los enemigos en amigos. Entre 1791 y 2001 el Diccionario académico albergó también el sinónimo empotría, del que ya en fecha tan temprana como 1803 predicaba su condición de ‘anticuado’.

gallarín.- Desde el Diccionario de autoridades (1734) y hasta la edición de 1791 se incluía también la forma galarín. La actual edición del DLE califica como desusado este sistema de contar doblando siempre el número en progresión geométrica -del que encontramos buen ejemplo en la leyenda de los granos de trigo y el tablero de ajedrez-. Deriva de gallo, en su acepción referida al juego de cartas llamado monte, si bien Corominas opina que no puede descartarse que proceda de gállara ‘agalla del roble o de pez’. A su vez, la locución verbal de carácter coloquial salir a alguien al gallarín algo significa resultar algo mal, con elevada pérdida o vergonzosamente. Encontramos un ejemplo de su uso en el capítulo LXVI de la segunda parte del Quijote, tras ser derrotado el hidalgo por el Caballero de la Blanca Luna, que no es otro que su vecino el bachiller Sansón Carrasco.

cucarda.- Vocablo que tiene tres acepciones. La primera, que llegó al DLE en 1791, hace referencia a una escarapela, en su sentido de distintivo o divisa, normalmente colocada en el sombrero como podemos leer en los Diarios de Jovellanos, en Pequeñeces del padre Coloma o en La Gaviota de Fernán Caballero, entre otros. Los otros dos significados, el de martillo usado por los canteros, con boca ancha y cubierta con puntas de diamante y el de pieza de adorno que se coloca a los lados de las frontaleras de la brida se incorporaron al Diccionario académico en la edición de 1925. A su vez, el Diccionario de americanismos recoge que es, en Perú y Bolivia, otro nombre del arbusto conocido como gallardete. Procede del francés cocarde ‘persona fatua, mentecata’, documentada ya en la primera mitad del siglo XIV y que a su vez deriva de coq ‘gallo.

farruco.- Del árabe andalusí farrúǧ, tomado del árabe clásico farrūğ ‘pollo, gallo joven’. Adjetivo coloquial para referirse a quien se comporta de manera arrogante, desafiante, insolente. También se utilizaba para referirse a un emigrante gallego o asturiano, regiones en las que Moliner asegura que era un hipocorístico de Francisco, que fue la primera acepción que incluyó el DLE. En el Diccionario de americanismos encontramos además que en Cuba se denomina así a una persona irritada, que está de mal humor, mientras que en Bolivia se predica despectivamente de alguien que se emborracha frecuentemente. En femenino es una variedad tradicional del flamenco -un palo– que se interpreta con aire de soleá, así como el baile que se ejecuta a su compás. Por su parte, el diccionario de Zerolo (1895) recogía farruca como una especie de chaqueta larga o levita corta que se utilizaba en Granada.

galio.- Elemento químico metálico, de número atómico 31 y peso atómico 69.72. Su símbolo es Ga. Es un metal blando, de color gris en estado líquido y plateado brillante al solidificar, escaso en la corteza terrestre, donde se encuentra en minerales de cinc y aluminio. Se emplea principalmente en la fabricación de semiconductores, así como también en termómetros para altas temperaturas; lámparas de arco; para ayudar a estabilizar el plutonio en las armas nucleares o en odontología. El nombre proviene del latín científico gallium y este del latín gallus ‘gallo’, traducción del apellido del químico francés Paul Émile Lecoq, quien lo descubrió en 1875. Sin embargo, el DLE mantuvo entre 1925, año en que recogió el término, y la edición de 2001 que se llamaba así por Galia, debido al hecho de haberse descubierto en Francia. Corominas mantenía también esta versión.

La cita de hoy

“Hay gente pa tó”

 Rafael el Gallo

 

El reto de la semana

¿Qué momento del día -o, con más propiedad, de la noche-, recogido, por supuesto, en el diccionario, habría sido el más apropiado para dar nuestro paseo de hoy?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Paseando por los inicios de 2017

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enero-2017

‘Año nuevo, vida nueva’, asegura el dicho popular, como si el cambio de fechas significara realmente el final de algo y el comienzo de otra cosa y resultara, por tanto, momento más propicio que otro para marcarnos metas y objetivos que, no nos engañemos, difícilmente llevaremos a cabo y quedarán arrumbados a la vuelta de pocas semanas. Lo cual no obsta para que estos días escuchemos a nuestro alrededor los buenos propósitos de quienes aspiran a ser mejores versiones de sí mismos en este neonato 2017.

Un año que si en lo que se refiere a nuestras letras alberga aniversarios como el centenario de escritores de la talla de José Luis Sampedro, Augusto Roa Bastos y Juan Rulfo, el bicentenario de José Zorrilla y Ramón de Campoamor o el cincuentenario de la muerte de Azorín y de la publicación de la obra de García Márquez Cien años de soledad, recordará asimismo los quinientos años del inicio de la reforma protestante; los cien de la revolución soviética; los setenta y cinco del estreno de Casablanca -una de las películas favoritas del paseante- o los cincuenta de la guerra de los Seis Días, la muerte del ‘Che’ Guevara o la tragedia del Apollo I.

Por nuestra parte, continuaremos practicando hábitos tan mentalmente saludables como estos paseos y, desafiando esa creencia tan italiana que hace extensible la misma mala suerte que acarrea el 13 al número 17, lo haremos hoy por cinco palabras -y alguna más de propina- recogidas en el Diccionario académico que constan precisamente de ese número de letras. ¡Feliz 2017!

liechtensteiniano.- Comenzamos con un término que muy bien podría decidir un concurso de dictado o de deletreo de palabras. Es el gentilicio de los naturales de Liechtenstein y se aplica también a lo perteneciente o relativo a ese minúsculo -apenas 160 kilómetros cuadrados- estado europeo situado entre Suiza y Austria. Curiosamente, fue la dinastía regente, una de las familias nobles alemanas más poderosas, la que dio nombre al Principado cuando en 1719 el emperador Carlos VI , quien fue pretendiente al trono de España, creó el nuevo principado de Liechtenstein -curiosamente, el único estado todavía existente del Sacro Imperio Romano Germánico- uniendo el señorío de Schellenberg y el condado de Vaduz, llamado así en honor de su súbdito el príncipe Antonio Florián de Liechtenstein, cuya familia era la dueña de dichos territorios. El apellido provendría de la unión de las palabras alemanas licht ‘luz’ y stein ‘piedra’.

portahelicópteros.- Buque destinado al transporte de helicópteros, desde el que pueden a su vez despegar y en el que pueden aterrizar.  El nombre de esta aeronave que, a diferencia del avión, puede elevarse y descender de manera vertical, está compuesto por los elementos compositivos de origen griego helico- ‘espiral’ y ptero- ‘ala’. En estrecha relación con nuestro término, aunque un poco más cortos encontramos también en el Diccionario académico portaaeronaves o portaeronaves, incluida como la anterior en la última edición y portaaviones o portaviones, presente desde 1956.  Ciñéndonos al objeto de nuestro paseo, el DLE recoge otro tipo de barco de carga también con 17 letras: portacontenedores, del que también admite la forma portacontenedor e incorporado igualmente en 2014, que es el destinado al transporte de este tipo de embalajes metálicos, normalizados internacionalmente.

desacantonamiento.- Recogida por el Diccionario académico, al igual que la palabra que viene a continuación, en la decimonovena edición (1970), la última, por cierto, que incluyó refranes en las entradas Voz militar que designa la acción y efecto de desacantonar, es decir, sacar las tropas de los cantones o acantonamientos. Hemos de acudir a la definición de acantonar para descubrir que consiste en distribuir y alojar las tropas en una o varias poblaciones en grupos dispuestos para el servicio. Cantón deriva de canto, extremidad, esquina, lado, punta de algo, que a su vez lo hace del latín cantus ‘llanta de metal de una rueda’, voz de origen celta. Corominas señala que es rara y que no apareció hasta el principio de la Era Cristiana. En castellano se documenta por vez primera en los Milagros de Nuestra Señora (hacia 1260) la principal obra de Gonzalo de Berceo, uno de los máximos representantes del mester de clerecía.

espectrofotómetro.- Aparato empleado en espectrofotometría, el procedimiento de análisis utilizado para medir la cantidad de luz absorbida por una sustancia con respecto a una longitud de onda determinada. Calificado por el nobel de Química (1984) Bruce Merrifield como el “instrumento probablemente más importante jamás desarrollado para favorecer el avance de la biociencia”, fue creado en la década de los 40 del siglo pasado.  Formado por la unión de espectro -del latín spectrum-, en su sentido de ‘distribución de la intensidad de una radiación en función de una magnitud característica’, y también dos elementos compositivos de procedencia griega foto-, de phōto y este de la raíz de phôs, phōtós ‘luz’ y metro- ‘medida’, derivado de métron. En el DLE aparece con las marcas lexicográficas ‘Química’ y ‘Fisica’, que sustituyó a partir de la edición de 1992 a la de ‘Óptica’, con la que había figurado desde su incorporación en 1970.

anticoncepcionismo.- Presente en el DLE desde 1970, es tanto un sinónimo -al igual que contracepción, voz que llegó al castellano procedente del inglés- de anticoncepción, la acción y efecto de concebir vida en el interior de la mujer, como la doctrina que defiende el empleo de prácticas para lograrlo. Concepción encuentra su origen etimológico en el latín conceptio, -ōnis, derivado de concipěre ‘contener’, ‘concebir’. A modo de curiosidad podemos recordar que en la edición de 1983 del Diccionario manual aparecía la forma anticonceptismo, lo que fue considerado una errata, subsanada ya en el publicado en 1989. Por otra parte, también con diecisiete letras encontramos en el Diccionario de la RAE una locución latina directamente relacionada con esta palabra: coitus interruptus ‘coito interrumpido’ que es como se denomina a un método anticonceptivo consistente en la interrupción de la cópula sexual antes de que culmine.

 La cita de hoy

“¿Dónde se mete / la chica del 17? /¿De dónde saca / pa’ tanto como destaca?”

 Narciso Fernández Boixader y Juan D. Vila

 

El reto de la semana

Sin salirnos de las diecisiete letras de hoy, ¿qué problema habremos sufrido para no podernos dar hoy nuestro habitual ‘homenaje’ tras cada paseo?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Paseando con Kirk Douglas

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spartacus_-_1960_-_poster

En la escena final de la serie de Televisión Española Águila Roja,  Satur, el criado del protagonista trasunto del quijotesco Sancho Panza, afirma que si algo ha aprendido es que todas las épocas necesitan un héroe. Y de héroes y heroicidad sabe mucho el protagonista de nuestro paseo de hoy: el longevo -esta misma semana ha cumplido cien años- Kirk Douglas.

Por una parte, debido a algunos de los papeles que interpretó en sus películas. Pero es que además este hijo de pobres inmigrantes rusos –El hijo del trapero es el nombre que dio a sus memorias- de ascendencia judía, cuyo verdadero nombre es Issur Danielovitch Demsky ha sabido -para quien esto escribe- comportarse  también en su vida real como alguno de esos personajes, como cuando tuvo el coraje de contratar como guionista para escribir Espartaco a Donald Trumbo, quien se había visto obligado a trabajar ocultando su identidad durante varios años debido a la caza de brujas emprendida por el senador McCarthy, y contribuir así a terminar con las listas negras, un episodio vergonzoso en la historia estadounidense.

Proyectemos en la gran pantalla de nuestro paseo de hoy cinco palabras que encontramos en los títulos -los que llevaron en España, que ya sabemos que las traducciones al respecto no resultan siempre precisamente fiables- de quien es una leyenda viva del cine, una de las dos estrellas, con Olivia de Havilland, que quedan de la edad dorada de Hollywood.

vikingo.- Miembro de los pueblos navegantes originarios de Escandinavia que entre finales del siglo VII y mediados del XI combatieron, saquearon, exploraron y comerciaron en grandes zonas de Europa -y otros lugares, habiendo llegado hasta las costas americanas-. Del inglés viking -forma en que lo empleaba Jorge Luis Borges, como podemos leer en Discusión o en El otro– que a su vez procede del nórdico víkingr, de origen discutido, aunque se relaciona con vikr ‘cala, ensenada pequeña’, que haría alusión a los lugares en que gustaban de tender sus emboscadas o a su procedencia de tierra de fiordos. Otra teoría lo hace derivar del inglés antiguo o anglosajón wīc ‘campamento’ -relacionado con el latín vicus ‘pueblo, asentamiento’- en referencia a los que, de manera más o menos permanente, establecían durante sus incursiones. Por metonimia se emplea hoy para referirse coloquialmente a los naturales de los países escandinavos. En España es uno de los apelativos que reciben los seguidores del club de fútbol Real Madrid.

titán.-  Del latín Titan, y este del griego Titán. Los titanes y titánides eran hijos -doce en total: seis hijos y seis hijas- de Urano, el Cielo, y de Gea, la Tierra. Se predica de alguien que destaca en algún aspecto, como poseer una fuerza excepcional, por ejemplo. Es también el nombre de una grúa enorme empleada para mover grandes pesos.  La expresión un trabajo de titanes hace referencia a un empeño cuya realización implica un gran esfuerzo. Con ese mismo origen el DLE recoge también el adjetivo titánico, que califica algo con ese sentido de excesivo, desmesurado, así como titanio, un metal gris muy duro, de propiedades físicas similares a las del acero. Fue bautizado así por M. H. Klaproth, el principal químico de su tiempo en Alemania, quien ya había descubierto y puesto nombre al uranio, en honor de Urano. Titán es el nombre del mayor de los satélites de Júpiter y de la Sinfonía nº 1 de Gustav Mahler, llamada así -aunque no basada en ella- por la novela homónima del escritor alemán conocido como Jean Paul.

horca.- También proveniente del latín, en este caso de furca ‘horca del labrador’ –apero formado por un palo que remata en dos o más púas. Estructura formada por uno o dos palos verticales sujetos al suelo y otro horizontal usado para dar muerte a un reo colgándolo por el cuello. En España este método de ejecución fue abolido por Fernando VII en 1832, siendo sustituido por el ‘más humano’ del garrote. Históricamente se llamó señor de horca y cuchillo a aquel que en la época feudal tenía capacidad de castigar hasta con la pena de muerte; hoy se emplea para referirse a alguien que manda con mucha autoridad. La locución pasar por las horcas caudinas, con el significado de tener que someterse indefectiblemente a algo que no se quiere, con la correspondiente vergüenza por hacerlo, tiene su origen en la humillación infligida por los samnitas a los romanos tras la batalla del mismo nombre librada en 321 a. C.: tras su rendición, para ser liberados debían pasar por debajo de una lanza dispuesta horizontalmente sobre otras dos clavadas en el suelo, lo que los obligaba a agacharse e inclinar la cabeza.

blindado.- Adjetivo que procede del participio del verbo blindar –proteger algo exteriormente, especialmente con planchas metálicas-. Este proviene del francés blinder, que lo tomó del alemán blenden ‘cegar, tapar’, derivado de blind ‘ciego’. Se utiliza también como nombre para designar a un carro de combate. En el Diccionario de americanismo se recoge que en El Salvador se emplea en el argot policial para referirse a alguien torpe en aprender algo, mientras que en Venezuela se aplica a una persona económicamente solvente. Por su parte, en el DLE encontramos: en el terreno militar, la columna blindada -compuesta por gran número de carros de combate y tropas de infantería- y la división blindada -también denominada acorazada, compuesta fundamentalmente por carros de combate o tropas transportadas en vehículos blindados-; en el ámbito laboral, el contrato blindado, que es aquel que obliga a una indemnización sumamente elevada en caso de despido; y, más domésticamente, una puerta blindada es aquella colocada a la entrada de las casas reforzada por diversos sistemas de seguridad.

rojo.- Tiene su origen en el latín russus ‘rojo subido’ y se documenta por vez primera en español, con la forma roxo, en el libro del Génesis en la Biblia medieval romanceada (siglo XV). Como indica Corominas, es palabra ajena a la literatura medieval. Lo que entonces se empleaba era bermejo. Se dice de un color semejante a la sangre y que es el primero del espectro solar, así como del pigmento o colorante utilizados para obtenerlo. También se aplica al pelo rubio muy vivo; a la señal de ese mismo color en los semáforos que obliga a detenerse; al vino tinto o a una persona de ideología de izquierdas, especialmente si es comunista. En este sentido, en el ámbito iberoamericano se califica así en Colombia y en Honduras a un seguidor del Partido Liberal, mientras que en El Salvador se predica, con matiz despectivo, de un partidario del Frente Farabundo Martí. Durante la Guerra Civil española se denominaba así a los defensores de la legalidad republicana. La locución estar al rojo vivo denota un estado o situación de máxima tensión o excitación.

 La cita de hoy

“El aplauso es la droga más adictiva que existe”

 Kirk Douglas

 

El reto de la semana

¿Qué palabra vendría a calificar el tipo de senderos que habremos recorrido en nuestro paseo de hoy?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Imagen: De Reynold Brown – http://www.movieposter.com/posters/archive/main/13/b70-6563, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=25030150

 

 

 

De paseo por Cocinandos

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Escribió Julio Llamazares al dedicar uno de sus libros al paseante que este ‘se ha enamorado de León’. Y, como ocurre en estos trances, el interesado está siempre ávido de encontrar nuevos motivos que corroboren el porqué de su flechazo. Algo que ocurrió esta semana cuando pudo disfrutar al fin de un sueño largamente acariciado: cenar en Cocinandos, uno de los mejores incentivos que ha encontrado para prolongar su idilio con esta ciudad.

Porque pocos embajadores puede encontrar la capital del Viejo Reino mejores que Juanjo y Yolanda -Yolanda y Juanjo, monta tanto- quienes en su restaurante, abierto en 2003 y que cuenta desde 2009 con una estrella Michelin recientemente confirmada, consiguen cumplir con creces su propósito de que los comensales se lleven no solo algo en el estómago, sino también en el sentimiento. Y eso desde la propuesta de un único menú degustación -aspecto en el que fueron pioneros- renovado prácticamente cada semana, en el que los productos de mercado y de temporada son transformados con las modernas técnicas y conceptos culinarios para lograr un conjunto equilibrado y armónico que muestra cabalmente la idea del sentido de la cocina de sus autores y convierte su disfrute en una auténtica experiencia sensorial.

Paseemos hoy entre las mesas de Cocinandos, saboreando cinco palabras incluidas en un menú, el  número cuatrocientos setenta y nueve de su andadura, que consiguió, parafraseando su propio encabezado, que este paseante fuera un poquito más feliz y del que, jugando con las palabras como nos gusta hacer por aquí, puede afirmarse con rotundidad que hace honor al nombre de la calle en que está emplazado el restaurante: Campanillas.

sésamo.- Planta herbácea anual de la familia de la pedaliáceas que se cultiva por sus semillas comestibles, ricas en aceite. Es originaria de Asia y África, desde donde se introdujo en América transportada por los esclavos, quienes empleaban esas semillas para dar sabor y espesar sus platos. De la misma especie que el ajonjolí –también se llama así a una pasta de nueces, piñones o almendras con esta planta- y la alegría, entre 1884 y 1956 aparecía en el DLE como un sinónimo de esta última. Procede del latín sesămum que a su vez lo hace del griego sḗsamon. Lo encontramos por vez primera en español en Calila e Dimna (1251), colección de cuentos probablemente encargada traducir por Alfonso X el Sabio. ¡Sésamo, ábrete! o ¡Ábrete, Sésamo! es una fórmula que se emplea para referirse a un medio que es capaz de producir determinados resultados, como abrir puertas -en sentido metafórico- o superar dificultades. Tiene su origen en el cuento Alí Babá y los cuarenta ladrones, incluido en las Mil y una noches.

gominola.- Una de las novedades incorporadas por el DLE en su última edición, circunscribiendo su uso al territorio español. Es un tipo de caramelo blando masticable, de muy diversas figuras, frecuentemente cubierto con granitos de azúcar. Tomada de la marca registrada Gominolas®, que fue creada en 1964 por la empresa española Pastor y Canals -también conocida como Roypas-. En septiembre de 2014 la marca fue adquirida por la empresa confitera Migueláñez. Esta golosina, que según el Diccionario de americanismos recibe el nombre de gomita en distintos países del continente, forma parte del grupo genéricamente conocido como chucherías –o chuches, en su abreviatura usada habitualmente-, cuya segunda acepción ha sido también modificada en esa vigesimotercera edición del Diccionario académico. Curiosamente, la conocida también como Edición del Tricentenario ha incorporado, asimismo con la marca ‘España’, el nombre de otro dulce habitualmente consumido por los niños: piruleta.

jabalí.- En el DLE encontramos también la forma jabalín, que se mantiene, aunque es poco usada, en Andalucía y Salamanca y de la que deriva la forma femenina, jabalina. Encuentra su origen en el árabe andalusí ǧabalí, del árabe clásico ǧabalī ‘montés’, derivado de ǧábal ‘montaña’. Mamífero paquidermo, de la familia de los suidos, especie de cerdo salvaje, de gran fortaleza, pelaje muy denso y grandes colmillos salientes de la boca -que reciben también el nombre de navajas-. En España, donde su población es muy abundante, está considerado como una pieza de caza mayor. Durante la Segunda República española recibieron el apelativo de jabalíes un grupo de diputados de las Cortes Constituyentes caracterizados por su demagogia, anticlericalismo y su política antigubernamental. Fueron calificados como tales a raíz de un discurso pronunciado por Ortega y Gasset en el Congreso de los Diputados. Por extensión, se denomina en política de esta manera a alguien intransigente y de actitudes agresivas.

morcilla.- Voz de origen incierto. Covarrubias afirmaba que se llamó así por el latín morsus ‘bocado’, porque se corta en trozos. El DLE apunta que quizá provenga de la misma raíz, posiblemente prerroman,a que morcón, que Corominas aventura que pudiera estar emparentada con el vasco mukurra ‘objeto abultado y disforme’ y con el céltico mukorno- ‘muñón’. El DLE muestra tres acepciones: la primera, presente ya en el Diccionario de autoridades, se refiere a un embutido hecho con sangre y especias, que con frecuencia incorpora cebolla y otros ingredientes como pan, arroz, frutos secos, hierbas aromáticas, etc. En 1869 se incorpora el sentido de añadido que, especialmente en teatro, improvisa quien lee o dice un texto. En dicha edición se atribuía a los ‘malos comediantes’. Finalmente, en 1956 aparece el significado de trozo de carne envenenada que se utilizaba para matar perros callejeros, especialmente en épocas de epidemias. De aquí provendría la expresión ¡que te -os, les, etc.- den morcilla!, que, con su sentido suavizado, se emplea hoy para manifestar rechazo, desprecio, desagrado hacia alguien.

zanahoria.- Del árabe andalusí *safunnárya, tomado del griego staphylínē agría ‘zanahoria silvestre’. El DLE recoge también las formas azanoria y acenoria, del ámbito rural y poco usada esta última, así como el sinónimo desusado pastinaca.  En nuestra lengua se documenta por vez primera, como çahanoria, en la obra más importante del siglo XIV: El libro de Buen Amor de Juan Ruiz. Es una hortaliza de las umbelíferas, considerada la especie de mayor consumo dentro de esta familia, con raíz fusiforme -de forma de huso, más larga que gruesa-, de unos 20 cm de longitud, usualmente de color naranja, jugosa y comestible, que recibe el mismo nombre. En algunos países americanos se predica de una persona ingenua, sin malicia, o tonta; de escasa inteligencia en otros. Es término usado entre los jóvenes en Venezuela para referirse a alguien con hábitos saludables o que no consume drogas. En Panamá es el apelativo que recibe una persona pelirroja.

 La cita de hoy

“Para que un plato sea perfecto tiene que haber un estado de ánimo perfecto en el comensal”

 Yolanda León

 

El reto de la semana

Sin salirnos del menú disfrutado en Cocinandos, ¿qué alimento, cuyo nombre es resultado del cruce de dos palabras procedentes de América y usual a la hora del aperitivo podemos degustar en el nuestro tras el paseo de hoy?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Paseando con Eduardo Mendoza

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Ayer conocimos el nombre del nuevo ganador del Premio Miguel de Cervantes, el más destacado galardón literario en lengua castellana, y podemos aventurar que pocas veces existirá en el mundo literario  mayor consenso en torno al merecimiento del premiado: Eduardo Mendoza.

En un país como España, en el que la envidia siempre se ha considerado como el pecado -¡cuando no el deporte!- nacional, esa unanimidad con la que ha sido saludada la decisión del jurado a la hora de reconocer los méritos del escritor barcelonés haría ya por sí sola digna de recuerdo la cuadragésima primera edición del premio. Aunque de no haber sido así el conjunto de la obra del autor de La verdad sobre el caso Savolta, la novela con la que debutó y se hizo ya entonces con el Premio de la Crítica, bien le hace acreedor de ello, pues desde el exitoso inicio de su recorrido hace más de cuarenta años ha sabido ganarse el favor tanto del público, hasta el más popular, como de la crítica, incluyendo también ese sector que en ocasiones se considera más importante que los mismos literatos. Contando además para ello con un inteligente aliado que, desde luego, comparte con el mismo Cervantes: el sentido del humor.

Rindámosle nuestro homenaje paseando hoy, de la mano de cualesquiera de sus personajes, por cinco palabras que han llegado al español desde el latín y que encontramos en los títulos de los escritos del escritor que, en palabras del jurado, inauguró  una ‘nueva etapa en la narrativa española’ y quien, en definitiva, como asegura Elena Ramírez, editora de Ficción Internacional del Grupo Planeta, ‘crea lectores’.

diluvio.- Encuentra su origen etimológico en el latín diluvium, derivado de diluěre ‘anegar, desleír’. Inundación causada por lluvias excepcionalmente abundantes y por antonomasia el universal con el que según la Biblia -aunque es un episodio mítico presente en varias culturas, que aparece por vez primera en la epopeya de Gilgamesh, en el siglo XIV a. C.- castigó Dios a los hombres en tiempos de Noé. De ahí el arca del diluvio o arca de Noé, recogida expresamente en el DLE, la embarcación en la que se habría salvado este con su familia y los animales que reunieron. Coloquialmente diluvio se utiliza también para referirse a una lluvia muy intensa o a la afluencia de una cosa en excesiva abundancia. Moliner, por su parte, señala que precedido por el artículo “el” se aplica asimismo a un suceso que ocasiona mucho trastorno en un sitio. Palabra documentada ya en nuestro idioma hacia 1275, en zonas rurales del Perú puede encontrarse también la forma deluvio.

cripta.- Procede del latín cripta, que a su vez lo hace del griego krýptē. Cueva o lugar subterráneo en que se solía enterrar a los muertos. Curiosamente, cuando en 1780 el DLE incorporó esta voz con este sentido la marcó como ‘poco usada’; en 1817 pasó a considerarla ‘anticuada’, eliminando la marca en 1869. Treinta años más tarde, en 1899 incorporó la acepción de ‘piso subterráneo dedicado al culto en una iglesia’-por extensión, se denomina así también a una pieza subterránea en un local público. Como La Sagrada cripta del Pombo bautizó Ramón Gómez de la Serna la tertulia literaria que abrió en 1912 en ese café-. Habrá que esperar hasta 1956 para la inclusión de un tercer significado: ‘oquedad más o menos profunda en el parénquima’, señalado como un término de botánica, si bien pertenece también al campo de la anatomía como podemos comprobar, por ejemplo, en el Manual de anatomía patológica general (1890) de Santiago Ramón y Cajal.

flato.- Del latín flatus ‘soplo, viento’, derivado de flare ‘soplar’. Aparece documentado por vez primera en el Universal vocabulario en latín y en romance, publicado por Alonso de Palencia en 1490. Acumulación de gases en un punto del tubo digestivo, que puede tener origen patológico  y produce un dolor agudo, normalmente de carácter pasajero. Coloquialmente se emplea también para designar un dolor en el costado, de causa vaga y que suele aparecer tras realizar determinados esfuerzos, como correr. La acepción poética de ‘corriente de aire’ está en desuso. El Diccionario de americanismos recoge -como hace parcialmente el DLE- que en algunos países centroamericanos se emplea como sinónimo de melancolía, tristeza, fastidio, aburrimiento, miedo o ansiedad, así como de resaca o sensación de vacío en el estómago. A su vez, en Nicaragua se usa la locución pasar flatos con el significado de encontrarse en apuros.

ballena.- Deriva del latín ballaena, adonde llegó desde el griego phállaina. Mamífero cetáceo, es el más grande de los animales conocidos y vive en todos los mares. Se llama también así a cada una de las láminas córneas -igualmente conocidas como barbas de ballena- que tiene en la mandíbula superior y que se emplea en diversos usos -como, antiguamente, armar los corsés, término este que en la edición de 1780 del DLE, la que lo recogió por vez primera, aparecía precisamente con el nombre latino de balænarii thoracis genus– y a la tira elástica que se obtiene al cortarlas.  En Cuba se emplea, con carácter despectivo, para referirse a una persona muy gorda, mientras que en Nicaragua hace referencia en el ámbito juvenil a una persona despreocupada, irresponsable. En el DLE encontramos también la esperma de ballena -se emplea más como femenino, aunque también puede hacerse en masculino- que curiosamente se obtiene de otro animal, pues es una sustancia blanca y grasa que se extrae del cráneo del cachalote y se utiliza especialmente en medicina y cosmética.

laberinto.- Del latín labyrinthus y este tomado del griego labýrinthos. Hace referencia tanto a un lugar construido con muchas calles que se entrecruzan, haciendo difícil que quien se adentra en él se oriente y encuentre la salida, como a algo confuso y enredado. Es también el nombre de una composición poética en la que los versos pueden leerse de formas diversas sin perder sonoridad ni sentido y, en anatomía, es una parte del oído interno. Entre 1925 y 1992 el DLE ofrecía también la forma labirinto, marcándola como anticuada. El Laberinto, subtitulado “periódico universal”, era el nombre de una revista quincenal ilustrada que se publicó en Madrid entre enero de 1843 y octubre de 1845 en cuya nómina de reconocidos colaboradores destaca la presencia de dos escritoras: la extremeña Carolina Coronado -tía abuela de Ramón Gómez de la Serna, quien escribiría un libro sobre ella- y la cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda, la primera mujer a la que la RAE negó la posibilidad de convertirse en académica.

 La cita de hoy

“Yo no creo que haya que dejar de lado el humor para alcanzar eso que llaman la excelencia literaria”

 Eduardo Mendoza

 

El reto de la semana

¿Qué palabra afín a nuestro ‘paseo’ encontramos también en el título de un libro de Eduardo Mendoza, cuyo protagonista precisamente nos ha acompañado hoy?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Un paseo mediolanense

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Comenta de vez en cuando el paseante que le resulta difícil encontrar una persona o una situación que le deje sin palabras, esas amigas inseparables con las que juega, rima, sueña… Ahora bien, está claro que difícil no es sinónimo de imposible, como muy bien ha podido comprobar esta semana con motivo de su cumpleaños.

Mudo quedó por la emoción, sí, pues la celebración consistió en un viaje sorpresa -se enteró del destino al ir a embarcar en el avión- que incluyó, tras aterrizar en el aeropuerto bergamasco, una comida a orillas del lago Como y una estancia en Milán que, tras disfrutar de la ciudad, desde la plaza del Duomo hasta los navigli, los canales que conectaban la ciudad con los lagos Maggiore y Como y con el río Ticino, pasando por el elegante barrio de Brera, tuvo como guinda del pastel la asistencia a la representación de las mozartianas Le nozze di Figaro en el Teatro alla Scala. Todo ello en inmejorable compañía, para conformar una de esas experiencias que resultan de todo punto imposible reflejar solo con palabras.

Dispongámonos ya a pasear, no por las calles de la ciudad que fundaron los romanos con el nombre de Mediolanum, sino por cinco palabras de nuestra lengua relacionadas con esta urbe que aún conserva las huellas históricas y artísticas del periodo en que estuvo bajo dominio español (1525-1713).

milán.-. Tejido de lino que se fabricaba en esta ciudad italiana. El DLE lo incorporó en su edición de 1803, aunque  sin tilde, apareciendo con su grafía actual a partir de la de 1884. Lope de Vega hace referencia a él en algunas de sus obras, como en La Dorotea y ¡Ay, verdades, que en amor…! En Madrid existió al menos hasta el siglo XVII, como nos recuerda el hispanista Alessandro Cassol, el llamado ‘Callejón de los Milaneses’, en el que se distribuían y se vendían las manufacturas procedentes de la capital lombarda. A su vez, Covarrubias -1611- escribía que “llamamos tienda de Milanes el aposento que tiene muchas y varias curiosidades quales se traen de Milan” (sic). El Diccionario académico recoge también hoja de Milán –una forma desusada de llamar a la hojalata– y mosca de Milán, un parche elaborado con unos insectos llamados cantáridas que se aplicaba a los enfermos.

fascismo.- Movimiento político y social de carácter autoritario que dominó Italia entre 1922 y 1943 y, por extensión, actitud antidemocrática y autoritaria que se considera relacionada con el mismo. Benito Mussolini creó en Milán, en marzo de 1919, los Fasci italiani de combattimento, embrión del posterior Partido Nacional Fascista. Deriva del italiano fascio y este del latín fascis ‘haz’. Fascista es el partidario del mismo. El DLE recoge además las voces antifascismo y antifascista; neofascismo ‘movimiento político de la segunda mitad del siglo XX basado en aquella ideología’; fascistizante ‘que tiende a fascistizar’; y los adjetivos con matiz despectivo facha y facho -utilizado en América-, diminutivos de fascista. El Diccionario de americanismos registra el uso de fachista referido a ideas reaccionarias.  Por su parte, Seco muestra además términos como  el verbo fascistizar  ‘dar carácter fascista a alguien o algo’ y su acción: fascistización, así como los adjetivos -también utilizados como nombres- fascistón, también con claro matiz despectivo, y fascistoide ‘que tiende a fascista’.

lombardo.- Del latín tardío Longobardus ‘longobardo’, por reducción. Antiguamente hacía referencia a este pueblo germánico que invadió Italia en el siglo VI, para terminar designando a los naturales de Lombardía, la región de la que Milán es capital; al dialecto que se habla en ella y a lo relativo o perteneciente a ellos. Además, como señala Corominas, ha servido en nuestra lengua para denominar diversos objetos inventados en Italia o provenientes de allí: en masculino, a un tipo de banco de crédito; en femenino, lombarda da nombre a una res vacuna castaña, a una variedad de berza semejante al repollo, con un color que tira a morado -Diego Granado habla de berzas milanesas en su Libro del arte de cocina (1577)- y a un antiguo cañón de gran calibre -de donde bombarda, influido por bomba, con el mismo significado y también nombre genérico dado a las antiguas piezas de artillería-, así como al proyectil esférico que disparaba.

milanesa.- Además del gentilicio de las naturales del lugar, da nombre a un filete de carne empanado -o apanado, como se dice también en algunos países latinoamericanos-, es decir, rebozado en pan para freírlo. Esta acepción llegó al DLE en 1970, con la marca de argentinismo, que hoy ya no ostenta. Es plato de gran predicamento en esa nación americana -donde incluso se celebra el 3 de mayo el ‘Día de la Milanesa’ o mila, como es popularmente conocida- y otras de la zona, adonde llegó con las grandes inmigraciones de italianos en el siglo XIX. No obstante el nombre, su procedencia sigue siendo discutido, pues podría proceder de Austria -es muy similar al schnitzel vienés-, bajo cuyo dominio estuvo Milán prácticamente todo el siglo XVIII. En esa desconocida procedencia puede estar el origen de la locución la verdad de la milanesa, utilizado para hacer una aclaración, asegurar la veracidad de algo o desmentirlo contundentemente. A su vez, en lunfardo, una milanesa es una mentira, un engaño.

barnabita.- Adjetivo -que se utiliza también como sustantivo- aplicado a los miembros de la Orden de los Clérigos Regulares de San Pablo, así como a lo relativo o perteneciente a la orden  o a sus integrantes. Fundada por el médico y sacerdote Antonio María Zaccaria -que sería canonizado en 1897-, recibió la aprobación pontificia en 1533. Derivado del latín Barnāba ‘Bernabé’, por alusión a la conocida como Iglesia de San Bernabé -aunque también está consagrada a san Pablo- de Milán, construida como iglesia madre de la congregación en 1561. En la forma que hoy se emplea es recogido por vez primera por el DLE, al igual que el anterior, en 1803, apareciendo en plural, barnabitas, en las ediciones publicadas en 1783 y 1791. En ocasiones se ha utilizado también bernabitas, como hace Eugenio Noel en Vidas de santos, diablos, mártires, frailes, clérigos y almas en pena -1916-.

 La cita de hoy

“Entraron en Milán, admiroles la grandeza de la ciudad, su infinita riqueza, sus oros, que allí no solamente hay oro, sino oros; sus bélicas herrerías, que no parece sino que allí ha pasado las suyas Vulcano; la abundancia infinita de sus frutos, la grandeza de sus templos, y finalmente la agudeza del ingenio de sus moradores”.

 Miguel de Cervantes

 

El reto de la semana

Ya que citábamos el Duomo milanés, ¿qué palabra que “tocamos” a diario relaciona a la catedral milanesa con nuestro ordenador, pasando por la ciudad de Tarragona?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

 

Imagen: De F l a n k e r, FaleCrown and ornaments by F l a n k e r Este gráfico vectorial fue creado con Inkscape – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8066552

Un paseo selénico

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Esta semana nos permitió asistir a uno de esos acontecimientos calificados como excepcionales que al final confirman el viejo dicho de ‘mucho ruido y pocas nueces’. Porque así resultó con la llamada superluna -término, por cierto, que no es astronómico, sino  que fue acuñado por un astrólogo: el estadounidense Richard Nolle-, la más grande en décadas, ampliamente publicitada por los medios de comunicación y que, en definitiva, no solo no trajo consigo ninguno de los desastres naturales supuestamente vinculados a ella sino que resultó prácticamente imperceptible para la gran mayoría de los mortales.

Y eso que nuestro satélite natural no necesita precisamente de maniobras de marketing, pues, además de su influencia directa sobre la Tierra -como en su influjo sobre las mareas o los ritmos fisiológicos humanos-  desde la más remota antigüedad ha jugado un papel determinante en numerosas culturas, bien en los aspectos más prosaicos de las mismas, constituyendo la base del propio calendario, por ejemplo, bien en los más simbólicos: diosas lunares, como Ishtar; conexión con mitos como el de la resurrección; la representación alquímica del principio volátil y femenino…

Así pues, no nos quedemos hoy a la luna de Valencia y, sin temor a ser calificados de lunáticos, dediquemos un paseo nocturno a cinco palabras que, de alguna u otra manera aparecen vinculadas con este cuerpo celeste que nos ofrece siempre la misma cara y que, como vimos en su momento en nuestro paseo marceño, tanta importancia tenía para los cuartodecimanos -término, por cierto, que la última edición ha excluido del DLE-.

selenio.-. Elemento químico presente en la tabla periódica cuyo símbolo es Se y 34  su número atómico. Insoluble  en agua y alcohol, posee propiedades semiconductoras, por lo que se emplea en la fabricación de equipos electrónicos. En su forma roja -también las hay negra y gris- se emplea para dar color al vidrio, esmaltes y cerámica. Fue descubierto en 1817 por el sueco Jöns Jacob Berzelius, uno de los fundadores de la química moderna. El nombre procede del latín científico selenium y este del griego selḗnē  ‘la Luna’. De esta voz deriva seleniuro, que es como se denomina al cuerpo que resulta cuando se combina con un radical -grupo de átomos no saturado que funciona como uno solo en un compuesto químico- .

neomenia.- Presente en el Diccionario de autoridades (1734) -y recogida ya por Covarrubias en 1611-, recuperamos este término para nuestro paseo de hoy tras su eliminación en la última edición del DLE. Del latín neomenia y este del griego neomenia ‘luna nueva’. Primer día del mes lunar. En plural designaba a las fiestas que en dicho día celebraban diversos pueblos en la antigüedad: Grecia, donde esa jornada era calificada, en palabras de Plutarco, como el ‘más sagrado de los días; Egipto, donde consistían principalmente en conducir con pompa al animal sagrado al que era referente el mes, Judea -Gabriel Miró escribía en Figuras de la Pasión del Señor que “Israel proclamaba con hogueras en todas sus cumbres la neomenia de la Pascua, o principio de la luna de Nisán”.

menisco.- Derivado del griego mēnískos ‘media luna’, diminutivo de mḗnē ‘luna’. Tres son los significados que recoge el DLE: en óptica, designa a un disco de vidrio cóncavo por una cara y convexo por la otra; en física, a la superficie libre de un líquido contenido en un tubo estrecho, que, debido a la tensión superficial, puede ser cóncava -si moja las paredes del tubo- o convexa -si no lo hace- según la naturaleza de dicho líquido; y, en anatomía, es el nombre que recibe el fibrocartílago de forma semilunar que es parte de la articulación de la rodilla, facilitando su juego y adaptando sus superficies óseas. Curiosamente este último sentido, que fue el que más tarde se incorporó al Diccionario académico –no lo hizo hasta la edición de 1956- es el que aparece como primera acepción desde la última.

partesana.- Un tipo de arma ofensiva, del estilo de la alabarda, cuyo extremo metálico es muy grande y ancho, cortante por ambos lados y adornado en su parte inferior en forma de media luna. Fue en tiempos insignia de los cabos de escuadra de infantería. En el oeste de Honduras se llama así a una variedad de mango corto que se emplea en algunos bailes coloniales, mientras que en El Salvador da nombre a una danza del municipio de Santiago Nonualco. Documentada ya en nuestra lengua a finales del siglo XVI, procede del italiano partigiana ‘partidaria’ y Corominas apunta a que probablemente fuera en un inicio arma de una milicia de partido -el italiano antiguo partigiani hacía referencia a los güelfos– o de una tropa ligera de guerrilleros.

epacta.- Del plural latino tardío epactae y este del griego epaktaí hemerai ‘días intercalados, añadidos’, de epaktós, adjetivo verbal derivado de epágein ‘traer, introducir’ y este a su vez de ágein ‘conducir’. Se trata del número de días en que el año solar excede al lunar común de doce lunaciones o el número de días que la luna de diciembre tiene el primero de enero, contados desde el último novilunio. Se utiliza para el cálculo de la fecha de la Pascua. Tiene también el significado de añalejo –que procede de añal ‘anual’, del latín annālis-, un librito, especie de calendario para los eclesiásticos, que recoge el orden y el rito de los rezos y el oficio divino para cada día del año. Es llamado también epactilla.

La cita de hoy

“Luna llena, invisibles son los hilos que manejas”.

Víctor Manuel

 

El reto de la semana

¿La noche de qué día será lógicamente la más apropiada para nuestro paseo de hoy?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Paseando por las elecciones en EE. UU.

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Además del Tenorio, noviembre nos trae también –en este caso cada cuatro años, el primer martes posterior a su primer lunes- la elección del presidente de los Estados Unidos, un puesto que, a nadie se le escapa, conlleva el inmenso poder de tomar decisiones que, para bien o para mal, afectan a millones de personas en todo el mundo. Un cargo cuya acción extiende sus efectos mucho más allá de la mera duración del mandato y cuyo titular extiende en ocasiones su legado hasta el mismo lenguaje, como ocurriera con Theodore Roosevelt, que dio nombre al popular muñeco conocido como teddy bear o Ronald Reagan, epónimo del término Reaganomics, en referencia a sus políticas económicas.

Si ya resulta, pues, de interés global el proceso, sin lugar a dudas el resultado de las quincuagésimas octavas elecciones presidenciales, que han convertido en el cuadragésimo quinto presidente estadounidense al empresario Donald Trump, pueden considerarse ciertamente históricas, y el mundo entero está a la expectativa de cómo regirá el país más poderoso de la Tierra un personaje, situado por voluntad propia al margen del sistema y de los consensos políticos que han caracterizado la proyección nacional e internacional de los EE. UU. al menos desde el fin de la II Guerra Mundial. Alguien cuyo discurso, mezcla de mentiras, xenofobia, nacionalismo, insultos… populista, en suma, resulta ciertamente atemorizador, por más que haya logrado el refrendo popular, si no en número de votos, sí en el de miembros del Colegio Electoral que son quienes, de manera escrupulosamente democrática, deciden en definitiva quién ocupa el Despacho Oval.

Pero como, al fin y al cabo, lo nuestro son paseos por ese jardín en el que hemos convenido en convertir al diccionario y confiando en la fortaleza de la propia democracia norteamericana, dedicaremos el nuestro de hoy a cinco palabras que podrían parecer acuñadas a partir de los nombres de algunos de los protagonistas de esta elección (el propio Trump; su esposa Melania; Hillary Clinton; el precandidato Bernie Sanders y el aspirante a vicepresidente Tim Kaine -o también el senador y ex candidato presidencial John McCain-), pero que figuran en el acervo de nuestra lengua mucho antes de que cualquiera de ellos hubiera nacido. Vamos allá, pues y, hoy más que nunca, God bless America!

estrumpido.- Estampido, estallido, ruido. Producto del cruce entre estruendo -del latín ex- ‘más allá’ y tonĭtrus ‘trueno’- y estampido –que procede del occitano estampida-, ambos designando cierto tipo de ruidos. El canónigo José de Lamano, en su obra El dialecto vulgar salmantino (1915) -que ya hemos citado en otras ocasiones y que ejerció gran influencia en la inclusión de varias decenas de salmantinismos en la edición de 1925 del DLE, año en el que precisamente incorporó tanto nuestro término como el propio verbo estrumpir– situaba el empleo de este vocablo en la comarca de la Sierra de Francia. Y en el libro de Miguel de Unamuno Por tierras de Portugal y España podemos encontrar que nos habla de una “alegría que estrumpe en foguetes y estampidos”.

melanina.- Se trata de un pigmento negro o pardo oscuro que se encuentra en el citoplasma de los melanocitos, un grupo de células especializadas que se localizan en la base de la epidermis y en folículo piloso. Es la causa de la especial coloración de la coroides –una membrana en el interior del ojo-, la piel o del pelo. Compuesto por el griego mélas, mélanos ‘negro’ y el sufijo –ina. Aunque en su Manual de anatomía patológica general (edición de 1905), quien posteriormente sería premio Nobel de Medicina, Santiago Ramón y Cajal escribía ya que “aparece bajo la forma de granos menudos de color café o amarillentos” esta voz no se incorporó al DLE hasta 1956, con la marca ‘Zoología’, que en la edición de 1970 pasó a ‘Fisiología’ y en la de 2001 a ‘Biología’, que es la que mantiene en la actualidad.

hilaridad.- Tomado del latín hilarĭtas ‘alegría, buen humor’, que por su parte deriva de hĭlăris ‘alegre’. Corominas, que documenta la palabra por vez primera en la edición de 1874 del Diccionario de Galicismos (1855) de Rafael María Baralt –quien, por cierto, desaprueba su uso, proponiendo el empleo de regocijo o risa– asegura que llegó a nuestra lengua por conducto del francés. Este nombre femenino hace referencia tanto a una expresión tranquila de alegría o satisfacción como a una risa o un ruido o griterío, generalmente nacidos de ella, usualmente en una reunión de personas, producidos por la excitación de lo que se ve y se oye en la misma. A su vez, el adjetivo hilarante se aplica a lo que inspira alegría o risa. El DLE recoge también gas hilarante como otro nombre del óxido nitroso, utilizado por sus propiedades anestésicas.

bernia.- Designa a una tela antigua de lana, basta y muy gruesa, de la que se hacían capas de varios colores, así como la capa misma hecha de ella. Palabra antigua en los tres romances hispánicos –castellano, catalán y portugués- a la que el DLE atribuye un origen incierto, señalando que tal vez proceda de Bernia o Hibernia el nombre latino clásico de Irlanda, donde se elaboraría. A pesar de no haber constancia de que se fabricaran en esa isla, que además nunca fue país industrial, Corominas apunta que abonaría esta tesis el hecho de que ya las leyes de 1511 citan bernias e irlandas juntamente como nombres de paños. A su vez, el Diccionario de autoridades señalaba que el propio Covarrubias escribió que este tipo de capa se llamó así  “de Hibérnia de donde vinieron las priméras” (sic). Moliner recoge también la forma bernio.

Caín.- De Caín, personaje bíblico. Hijo mayor de Adán y Eva, mató a su hermano Abel cuando Dios vio con desagrado su ofrenda y miró complacido la de este. En el DLE encontramos las expresiones alma de Caín, con el significado de persona cruel -tiene como sinónimo alma de Judas- y las de Caín, usada normalmente anteponiendo traer, llevar, venir con, como forma coloquial de referirse a las intenciones aviesas de alguien, así como la locución verbal, también de carácter coloquial pasar las de Caín, con el sentido de soportar grandes sufrimientos y apuros. El DLE recoge otras dos palabras derivadas de este personaje: cainismo, incorporada en la última edición, con el significado de actitud de odio hacia afines o allegados, y cainita, que es el sentimiento de rechazo a familiares o amigos o, dicho de una persona, que se deja llevar por la enemistad o el odio hacia estos.

La cita de hoy

“Puedes engañar a todoel mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Abraham Lincoln

 

El reto de la semana

Ya que hemos paseado por la melanina ¿qué otra palabra, también incluida en el DLE, pone en contacto a otros de los protagonistas de estas elecciones con el propio Trump?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)