De paseo por la costa más lejana

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Si en el paseo anterior hablábamos de un viaje iniciático a la burgalesa comarca de las Merindades, unos días más tarde el paseante emprendía la relectura -¡uf, casi 29 años después!- de los tres primeros libros que la escritora Ursula K. Le Guin sitúa en el universo fantástico de Terramar y cuya esencia reside en los que a su vez emprenden sus protagonistas: Un mago de Terramar; Las tumbas de Atuan y La costa más lejana.

Si, como nos recordaba a su vez hace poco Ángeles Caso, ‘viajar es el placer más íntimo que existe’, en palabras de Vita Sackville-West, que ese viaje -o varios, como en este caso-, sean leídos, discurran por territorios imaginados y simbólicos, muestren diversos ejemplos de búsqueda interior y evolución personal, incluso desde una cierta óptica taoísta, hacia el Equilibrio y en los que la magia, omnipresente en el trasfondo, asoma como en cuentagotas y nunca como si fueran efectos especiales de una superproducción… añaden un plus de intimidad especialmente confortable, permitiendo conocer nuevos mundos –aunque, como ya advirtiera Paul Éluard, tal vez estén en este- y, a la vez, un poco mejor a uno mismo a través de la lectura.

Embarquémonos con los protagonistas en su barca, Miralejos, y naveguemos por el último de los tres volúmenes citados explorando algunas de las palabras que nos han ido saliendo al paso en los periplos, aventuras y experiencias acumulados por los protagonistas, entre los que no faltan magos, pastores de cabras, sacerdotisas, príncipes… trasunto todos ellos un poco de nosotros mismos.

jábega.- Dos palabras homógrafas aparecen en nuestro idioma. La primera, que es la acepción con la que la hemos encontrado en nuestra lectura, es una embarcación que sirve para pescar, parecida, aunque más pequeña, al jabeque, en donde encuentra origen su nombre. Este a su vez deriva del árabe andalusí šabbák ‘esquife para pescar con redes’. Curiosamente, existe en este caso otra palabra homógrafa, coloquial y poco usada, que hace referencia a una herida causada con arma blanca corta en el rostro. La otra palabra jábega procede también del árabe andalusí, de šábka y este del árabe clásico šabakah ‘red’ y designa precisamente a un tipo de red de pesca de más de cien brazas de largo, compuesta de un copo y dos bandas, de las cuales se tira desde tierra por medio de dos cabos muy largos. El DRAE llegó a albergar una tercera jábega, especie de flauta empleada por los moriscos, que evolucionó posteriormente a jabegajabeba y ajabeba.

quimera.- Del latín chimaera y este del griego chímaira. Palabra con tres acepciones que han tenido su propio recorrido en el DRAE a lo largo de su historia en cuanto a su forma de escribirse. Por un lado, es el nombre de un monstruo mitológico que, según nos describe Cirlot en su Diccionario de símbolos, nació de Tifón y Equidna, al que se representa con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón. De su boca surgen llamas. Aunque aparece citado en el Diccionario de autoridades -1729- como chimera, advirtiéndose ya que la ch se pronuncia como k, no fue recogida como acepción hasta 1822. Por otra parte, es una ilusión, algo normalmente de carácter agradable que se piensa o se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo en realidad. También aparecía como chimera en 1729 y en 1803 pasó ya a su actual forma. Por último, el significado de riña, pendencia o contienda, también mostrado como chimera en Autoridades, aparece ya con la actual grafía en 1780.

malaquita.- Piedra constituida por carbonato de cobre, de color verde en zonas de tonalidad distinta. Admite pulimento y se emplea para chapar objetos ornamentales, como por ejemplo muebles, así como para beneficiar el cobre. La azurita, otro mineral, este formado por bicarbonato de cobre, recibe también el nombre de malaquita azul. Tomada del francés malechite, donde aparece ya documentada en la primera mitad del siglo XII, en el Lapidario de Marbode. Proviene del latín molochitis -empleado por Plinio- y este del griego molochitis ‘especie de piedra preciosa’, variante en última instancia de malachi ‘malva’. En este año en que precisamente se conmemora el centenario del fallecimiento de Rubén Darío, el paseante recuerda haber descubierto esta palabra en su ya lejana infancia, como sin duda ocurrirá a muchos de su generación, cuando su madre recitaba el poema del poeta nicaragüense Margarita, está linda la mar, en el que nos habla de ‘un kiosco de malaquita’.

gavilán.- El nombre por el que es conocido el protagonista de la trilogía resulta posiblemente una de las palabras más polisémicas por las que hemos paseado hasta ahora. El DRAE aventura que puede proceder del gótico *gabila, -ans, poniéndolo en relación con el alto alemán antiguo gabila o gabala. El Diccionario académico recoge hasta doce acepciones, entre las que se incluyen dos tipos de aves rapaces; el rasgo que se traza al final de algunas letras; cada uno de los dos lados del pico de la pluma de escribir; los hierros que forman la cruz de la espada, que sirve para defender mano y cabeza; la flor del cardo; un hierro cortante en la punta de la aguijada para limpiar el arado; una composición musical típica del Llano venezolano y colombiano; un uñero; un garfio de hierro usado antiguamente para aferrar las naves; la hoja de un hacha o una persona audaz en los negocios. El Diccionario de americanismos, por su parte, incluye todavía algunos sentidos más de este vocablo.

sortilegio.- Entrada que ha permanecido inalterada desde su aparición en el Diccionario de autoridades en 1739, salvo la supresión a partir de la edición de 1884 del artículo ‘la’ con la que antes se iniciaba: ‘Adivinación que se hace por suertes supersticiosas’, es decir, según convicciones no explicables por la razón -el Diccionario académico incluye ‘creencia extraña a la fe religiosa’-. Este sistema de echar las suertes era un recurso frecuente en el mundo antiguo -como en Roma, por ejemplo- a la hora de tomar una determinación sobre cualquier asunto de la vida cotidiana. Deriva del latín medieval sortilegium, y este a su vez del latín sortilěgus ‘sortílego’, el encargado de realizar la adivinación, compuesto por sors ‘suerte’ y legěre ‘leer’. Los diccionarios de uso, como Moliner o Seco, así como los enciclopédicos llevan tiempo recogiendo también el sentido de sortilegio como embrujo, hechizo, maleficio, encantamiento, cualquier acción realizada por arte de magia o atractivo o influencia irresistible que una persona o cosa ejerce sobre alguien.

La cita de hoy

“No hay seguridad. No hay fin. La palabra ha de oírse en silencio. Para que se vean las estrellas es preciso que haya oscuridad”.

 Ursula K. Le Guin.

 

El reto de la semana

Viajando por mares y tierras de magos, ¿qué otro animal mitológico -cuyo falso diminutivo ya vimos en su momento que designa tanto a un tipo de arma antigua como al estragón- no habría sido raro encontrarnos en nuestro paseo de hoy?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

El mapa de Terramar se ha tomado de la página web http://www.docemoradas.com/

Paseando por Espinosa de los Monteros

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Palacio marqueses Chiloeches

No tiene el paseante claro en qué momento leyó o a quién atribuir aquello de que todo viaje es en el fondo un viaje interior, pero sí que ha podido recordarlo recientemente  en una primera aproximación a la para él ignota comarca de las Merindades, comenzada entre campos de girasoles al atardecer y finalizada con la impresionante vista del desfiladero de la Horadada desde las ruinas de la fortaleza de Tedeja, el primer y más antiguo castillo de Castilla, y una somera visita al monasterio de San Salvador, en Oña, donde recibiera sepultura el conde Sancho García, a quien encontraremos enseguida en nuestro paseo.

Dentro de este, por diversos motivos, auténtico viaje iniciático por unos escenarios de los que no conocía más que la viva impresión que le causaron sus paisajes observados a vuela pluma desde un vagón de tren retornando a la meseta desde tierras cántabras, ocupa un lugar de privilegio el ‘descubrimiento’ de la villa burgalesa de Espinosa de los Monteros, donde un recorrido vespertino de casi tres horas se le pasó en un auténtico plis plas, empapándose -¡gracias, José Antonio!- de historia, leyendas, anécdotas… haciéndole recapacitar, a su vez, sobre cuánto desconocemos -al menos quien esto escribe- sobre nuestra propia Historia y patrimonio.

Intentaremos prolongar hoy el recuerdo de un día tan especial, que había comenzado con las espectaculares vistas desde los cercanos puertos de Lunada y de Estacas de Trueba, paseando a su vez por cinco palabras que surgieron durante ese recorrido por las muy blasonadas calles de esta localidad cuyos orígenes pueden rastrearse hasta el año 800 a. C. y que bien merece volver a ella algún día.

montero de Espinosa.- O de cámara, pues ambas denominaciones recoge el DRAE. Miembro de un cuerpo hidalgo que tenía como misión custodiar durante la noche las estancias de los reyes  y guardaban los cadáveres reales desde el fallecimiento hasta que eran llevados a enterrar, cuya creación se establece tradicionalmente en 1006 por el conde de Castilla Sancho García, quien otorgó el privilegio a uno de sus escuderos, natural de esta villa, que le avisó de una traición contra su vida. Para entrar en el cuerpo había que demostrar ser natural de Espinosa y descendiente de aquel primer montero. Esta guardia pervivió hasta 1931. En la actualidad, la compañía que representa al Ejército de Tierra en el Grupo de Honores de la Guardia Real lleva en su honor, desde 1993, el nombre de ‘Monteros de Espinosa’. Encontramos la acepción ya en la obra de Covarrubias -1611- y en el propio  Diccionario de autoridades -1734-, aunque aquí se hace referencia al conde ‘Don Sancho Fernandez’ (sic).

cueto.- Si bien el DRAE lo hace proceder de coto y este del latín cautus ‘defendido’, Corominas considera que no solo se trata de un vocablo de origen desconocido, sino que es incierto su primitivo significado. El Diccionario académico recoge las acepciones de “sitio alto y defendido” y la de “colina de forma cónica, aislada, y por lo común peñascosa. En Espinosa de los Monteros se emplea en este sentido, para nombrar a una pequeña loma o un otero desde donde se puede observar los alrededores, motivo por el cual eran lugares escogidos para erigir las torres defensivas. Incluso la actualmente conocida como Torre de los Herradores –por ser este el oficio de sus últimos habitantes- llevó en un principio el nombre de Torre del Cueto. Como curiosidad ligada al origen del paseante, José de Lamano, en su ya citado en estos paseos El dialecto vulgar salmantino, incluye cueto con el significado de ‘nudillo de los dedos’, acepción que también recoge Corominas atribuyéndola a dialectos leoneses y gallegoportugueses.

merindad.- Derivado según Corominas del bajo latín majorinitas, era la denominación del territorio, formado por agregación de entidades menores, como alfoces o valles,  que  se encontraba bajo la jurisdicción de un merino –de donde se origina el nombre- o bien la de su propio oficio. Este término se refería a su vez a  aquella autoridad nombrada  por el monarca o un gran señor para ejercer funciones fiscales, y posteriormente judiciales y militares sobre un territorio. Procede del latín maiorīnus ‘de mayor tamaño (en cualquier materia)’, origen que también le atribuye el DRAE, donde encontramos la diferencia entre el mayor, nombrado directamente por el rey y con amplia jurisdicción y el menor, nombrado por el anterior y con jurisdicción limitada. El término merindad se encuentra en repetidas ocasiones en los diarios de Gaspar Melchor de Jovellanos, ilustre visitante de Espinosa de los Monteros, donde pasó algún tiempo y reconoció su archivo.

morrena.- Montón de barro y piedras acarreados y depositados por un glaciar. El DRAE la califica como voz alpina e incluye asimismo la forma morena, a la que remitía directamente morrena entre 1936 –año en que fue incorporada- y la edición de 1970, y a la que en un principio atribuía el mismo origen que la francesa moraine, que a su vez la tomó del saboyano morêna, derivado de mor(re), de la raíz prerromana *murr- ‘montículo’, y del sufijo, probablemente también prerromano –ena. Tal vez sea este el motivo por el que actualmente considera esta forma, morena, de origen prerromano, a la vez que recomienda la consulta del vasco muru ‘montón’.  El subsuelo de Espinosa de los Monteros está formado por gran cantidad de este material, cuyo proceso de asentamiento aún inconcluso puede provocar grietas en edificios, como la que puede observarse a simple vista en la céntrica iglesia de santa Cecilia.

estraperlo.- Derivado de Straperlo, nombre de una especie de ruleta eléctrica trucada que intentaron introducir en 1934 España sus creadores, Strauss y Perlowitz, con cuyos apellidos se formó este acrónimo. El escándalo por esta estafa hizo caer al presidente del Consejo de Ministros, el radical Alejandro Lerroux. Esta palabra experimentó un cambio semántico, pues en un principio servía para referirse a un chanchullo, un negocio dudoso, pero muy pronto, como recordaba Julián Marías en su discurso de recepción en la RAE – leído el 20 de junio de 1965-, ya durante la Guerra Civil y en los años subsiguientes, época de gran escasez, pasó a ser equivalente de mercado negro, del comercio ilegal de artículos sometidos a tasas o intervenidos por el Estado. El DRAE recoge también los términos estraperlear y estraperlista. En la red de senderos de Espinosa de los Monteros, la Senda del Estarperlo y Domingo Pájaro sigue el recorrido de la utilizada en la posguerra para pasar trigo de estraperlo de la meseta castellana a la montaña pasiega.

La cita de hoy

“Velar se debe la vida de tal suerte que viva quede en la muerte”.

Lema de la familia Zorrilla, constructora del palacio de los Marqueses de Chiloeches en Espinosa de los Monteros.

 

El reto de la semana

¿Qué político popular español, famoso por sus papeles -y cuyo apellido en singular aparece en el diccionario- nos vendrá a la mente  en nuestro paseo de hoy por el término municipal de espinosa de los Monteros?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Paseando con Andrés Trapiello

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arca palabras

Recuerda el paseante, no sabe muy bien a cuenta de qué, haber leído hace ya casi un par de años a Andrés Trapiello -con uno de cuyos hermanos, como conexión con estos paseos, tuvo ocasión de compartir conversación y entrecuesto en León– una sincera apología del placer de leer el periódico en papel. Apreciación con la que quien esto escribe no puede estar más de acuerdo, siendo además que parte del deleite que esto le produce deriva, precisamente, por la lectura de la columna semanal del escritor leonés en un suplemento dominical, día que, como el mismo mes de agosto a su vez, parece especialmente propicio para este esparcimiento.

Y gusta especialmente de leerle no solo por la mayor o menor belleza formal de sus escritos o por reconocerle como otro asiduo -mucho más avezado, por supuesto- a pasear por el diccionario -en su caso uno editado en 1919 por Saturnino Calleja-, sino por encontrar en numerosas ocasiones motivos de coincidencia con lo que comparte con los lectores, como el amor a Portugal; la sencilla, que no fácil, aspiración de que cada uno cumplamos con nuestro deber; la firme apuesta por huir de la estridencia o la convicción de que “el único país en el que merece la pena vivir es la decencia”.

Nos embarcaremos hoy en el arca de las palabras que él mismo fue construyendo día a día durante un año -recogida posteriormente en un libro pero, por supuesto, botada inicialmente en un periódico-, para navegar en ella al timón de cinco términos de esos que justifican por sí solos la afición a pasear por el jardín de esas delicias que son las palabras.

crotalogía.- O arte de tocar las castañuelas. Deriva de crótalo, forma poética de denominar a una de ellas, voz tomada del latín crotălum, y este a su vez del griego krótalon ‘especie de castañuela’. El primer tratado sobre la misma que se conoce -como recuerda el propio Trapiello- es un escrito satírico fechado en 1792 por fray Juan Fernández de Rojas con el pseudónimo de Francisco Agustín Florencio, autor que tuvo la humorada de, bajo el sobrenombre de Juanito López Polinario, publicar a su vez una Impugnación literaria de su propia obra. Palabra recogida en diversos diccionarios, incluso en fecha tan temprana como 1846, en el Nuevo diccionario de la lengua castellana de Vicente Salvá, no ha estado nunca recogida en el DRAE, si bien algunas cédulas del fichero general de la Academia recogen su uso literario.

aljabibe.-. El Diccionario de autoridades -1726-, a la vez que lo califica ya como voz anticuada, lo definía como ‘el que vende ropa de vestir hecha’. En su segunda edición en 1770, reducida a las dos primeras letras del alfabeto, se habla de ‘ropa usada’ y se introduce explícitamente la sinonimia con ropavejero -escrito entonces ropa-vegero-, significación con la que ha llegado hasta nuestros días, pues la 23.ª edición del DRAE, con la marca ‘desusado’, remite directamente a este término para definirlo. Procede del árabe andalusí *alǧabbíb y puede encontrarse ya en las Ordenanzas de Sevilla -1525- y Granada -1552-, si bien Corominas lo hace derivar de ǧabbâb ‘vendedor de aljubas’ –un tipo de vestidura morisca-.  Al parecer se empleó también en algunas ocasiones con la grafía algibebe, que es la forma portuguesa de esta palabra.

cachivache.- Utilizado normalmente más en plural, como nos recuerda el propio DRAE, es un término con matiz despectivo para designar un utensilio un chisme, un trasto o algo roto e inservible. Coloquialmente sirve también para referirse a una persona inútil, embustera, ridícula. Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana o española aseguraba que provenía de ‘cachos’ y ‘vasos’; Corominas y Moliner, por su parte, consideran plausible el origen en ‘cacho’, sin incluir el de ‘vaso’. El Diccionario de americanismos recoge la forma cachibache, utilizada en algunos países centroamericanos y cachivachi, en Bolivia y República Dominicana, con el sentido de objeto de poco valor, así como cachivachero -que podemos encontrar también en el DRAE-, referido, según los países, a un montón de cachivaches; al lugar donde se guardan; a alguien que los vende o a alguien que los guarda.

zaquizamí.- También procedente del árabe andalusí, en este caso de sáqf fassamí ‘techo frágil’, propiamente ‘techo en el cielo’. Es otro nombre para el desván, el último cuarto de la casa, normalmente a teja vana -es decir, con tejado sin otro techo debajo-. Como solía utilizarse para almacenar las cosas que ya no se usaban –cachivaches, podríamos decir-, se llamó también así por alusión a un cuchitril, un cuarto desordenado, pequeño, poco limpio. Estas dos acepciones aparecían ya en el Diccionario de autoridades y no será hasta 1936 cuando el DRAE incorpore una tercera: la de ‘enmaderamiento de un techo’, que según Corominas era la original mostrada ya en el Universal Vocabulario en latín y en romance, de Alonso Fernández de Palencia, publicado en Sevilla en 1490 y primera ocasión en que se encuentra documentado este vocablo.

crinolina.- Tomado del francés crinoline -donde se encuentra ya documentada en 1829-, que a su vez lo hizo del italiano crinolino, compuesto por crino ‘crin’ y lino ‘lino’, idioma al que retornó a su vez en la forma crinolina. Se trataba de un tejido terso, utilizado para fabricar corbatas, sombreros, forros… y que se empezó a utilizar para confeccionar enaguas, las faldas que se colocaban debajo de la del vestido para mantenerla ahuecada. Más tarde pasó a ser sinónimo de miriñaque, zagalejo –refajo-  de tela rígida o muy almidonada que cumplía ese mismo cometido, una auténtica estructura en realidad, con aros de ballena, mimbre o metal, que vino a su vez a sustituir al antiguo tontillo. Palabra que encontramos ya en obras de Pérez Galdós o Baroja, el DRAE no la incluyó, en ninguna de sus dos acepciones, hasta la edición de 2001.

La cita de hoy

“Las palabras, según en boca de quién, tienen ese poder, el de darnos a conocer el mundo, desde luego, pero también el de prolongar y guardar memoria del encantamiento y el misterio con el que viene a nosotros”.

 Andrés Trapiello

 

El reto de la semana

¿De qué fragmento concreto de Don Quijote de la Mancha habría resultado lógico acordarnos en nuestro paseo de hoy?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Un paseo agostizo

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agosto

Observa el paseante estos días el inicio de un mes de agosto atípico, agitado en lo político-social, con las negociaciones -si es que puede llamarse así a esos diálogos de sordos en que ninguna de las partes reconoce el principio básico de ceder en parte para alcanzar un acuerdo- encaminadas a lograr los apoyos suficientes para la investidura parlamentaria de un presidente del Gobierno o en las decisiones del Parlament catalán y su cumplida respuesta por parte del Tribunal Constitucional…

Nada que ver con los recuerdos de aquella infancia en la que la ciudad prácticamente se cerraba por falta de actividad; resultaba prácticamente inútil intentar solventar el menor trámite burocrático y quienes se quedaban en ella –incluidos los rodríguez– debían iniciar sucesivos peregrinajes en busca de comercios abiertos que sustituyeran a aquellos a los que habitualmente acudían. Claro que tampoco faltaban quienes coincidían con la frase atribuida al político Francisco Silvela: “Madrid en agosto, con dinero y sin familia, Baden-Baden”, en referencia a la ciudad balneario alemana.

Aprovechemos nosotros para aislarnos de cuitas políticas y aprovechemos para refrescarnos paseando por cinco palabras aún relacionadas o que lo hayan estado con este mes nombrado en honor del emperador Octavio Augusto, estirado hasta los 31 días actuales -en su momento tenía 29-, pues no iba a ser él menos que su antecesor Julio César.

porciúncula.- Indulgencia plenaria, solemne y universal que se puede ganar el día 2 de agosto en las iglesias y conventos franciscanos. Del  portiuncŭla, diminutivo de portio, -ōnis ‘parte, porción’, es el nombre de la pequeña iglesia cuna del movimiento franciscano, que se encuentra cerca de Asís. Aunque no existe acuerdo unánime al respecto, la historia refiere que el papa Honorio III concedió este jubileo a san Francisco cuando se lo pidió en Perusa en julio de 1216. Lo que sí es cierto es que la Iglesia católica ha seguido, hasta nuestros días, otorgando e incluso expandiendo esa gracia extraordinaria, en un principio privativa de la iglesia mencionada.  Precisamente hoy el papa Francisco acude en peregrinación al lugar para conmemorar el octavo centenario del que también es conocido como Perdón de Asís o Perdón de las rosas –por un prodigio que habría mediado en su confirmación-. Emilia Pardo Bazán narra su origen en la obra que escribió sobre el santo.

chuchurrido.-. Voz de no larga trayectoria en el Diccionario académico. Incorporada en 1970, circunscribiendo su uso a Andalucía, se definía como un adjetivo empleado familiarmente para significar que algo estaba ajado, marchito, agostado, participio este último del verbo agostar, que tiene los sentidos de que las plantas se sequen o abrasen debido a un calor excesivo o el de consumir o destruir las cualidades de alguien, morales o físicas. En la edición de 2001 se le califica ya de ‘coloquial’ y desaparece la referencia a Andalucía. Finalmente, es suprimida en el Edición del Tricentenario, que incorpora a su vez el término chuchurrío, del que afirma que se utiliza también en sentido figurado, al que mantiene su carácter ‘coloquial’, si bien le hace perder el significado de agostado. En lo que respecta a su origen, que califica de expresivo, remite a chocho –alguien que por efecto de la edad muestra sus facultades mentales debilitadas- y al verbo desusado chuchurrar ‘despachurrar’

agostinas.- Vocablo incorporado al DRAE en 2001, es el nombre de las fiestas patronales que se celebran en agosto en San Salvador, capital de El Salvador, aunque las celebraciones son también seguidas a nivel nacional. El Diccionario de americanismos especifica que la fecha es el día seis, que es feriado. Son las fiestas más importantes del país y se celebran en honor del Divino Salvador del Mundo, con motivo de la transfiguración de Jesucristo –el estado en que se mostró en el monte Tabor, entre Moisés y Elías, ante la presencia de sus discípulos Santiago, Pedro y Juan-, aunque también incluyen elementos no religiosos, como los desfiles del Correo o del Comercio o la elección de la reina de las fiestas. El acto más relevante lo constituye La Bajada, la procesión de la figura del Divino Salvador, coloquialmente conocida como “El Colocho”, esculpida por un franciscano, el maestro Silvestre García, en el año 1777.

sextil.- Proveniente del latín Sextīlis, nombre del sexto mes del año en el antiguo calendario romano, antes de ser renombrado como agosto. Esta es la única acepción que aparece hoy en el DRAE, pero ya en el Diccionario de autoridades -1739- aparecía como un adjetivo que se aplicaba en astronomía al aspecto de dos astros cuando distaban uno del otro sesenta grados o la sexta parte del Zodiaco. En 1884 pierde su condición de entrada independiente y remite a aspecto sextil: ‘el de dos astros cuando queda entre ambos una casa celeste vacía, definición que mantendrá hasta su supresión en la vigésima tercera –y última por ahora- edición. El sentido actual se había incorporado ya al DRAE en la edición de 1803, convirtiéndose en primera acepción quince años después, en la de 1899.

sanroqueño.- Se predica de la fruta que madura hacia la festividad de san Roque –que se celebra el 16 de agosto- así como del árbol que produce dichos frutos. Tercera conexión franciscana en el paseo de hoy, pues profesó la regla de su Orden Tercera, san Roque de Montpellier -1295-1327- fue un peregrino que se dedicó intensamente a ayudar a los enfermos de la peste que se extendió por Italia en aquellos años. Se le suele representar vestido como tal, con una herida en la pierna -él mismo llegó a contraer la enfermedad- y acompañado por un perro. Volviendo a los frutos, curiosamente, el tipo de manzana denominado San Roqueña –una de las variedades incluidas en la Denominación de Origen Protegida Sidra de Asturias- tiene un periodo de maduración que transcurre entre la última semana de octubre y la primera decena de noviembre. A su vez, sanroqueño es también el gentilicio de los naturales de San Roque, localidad de la provincia de Cádiz, si bien esta acepción no aparece recogida en el DRAE.

El verso de hoy

“Mi amada juega a escondites

en esta noche agosteña.

Deja un rastro de jazmines

y huellas de yerbabuena ”

Joan Demisan

 

El reto de la semana

¿Por qué resultaba normal asumir hacer ahora este paseo?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Un paseo comillano

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amanecer

Los usuarios de WhatsApp suelen -solemos- recurrir con harta frecuencia al envío de emojis para ayudar al receptor del mensaje a interpretar el estado de ánimo en que nos encontramos al enviarlo o la intención con la que lo escribimos, pues resulta evidente que la mera lectura no permite captar matices como la ironía, por poner un ejemplo. Sin embargo, cuando conoces bien a alguien, puedes prescindir de ellos en ocasiones.

Esta semana el paseante no necesitó recibir ninguno para imaginar cómo le brillaban los ojillos a Carmen mientras escribía: “Tengo un palabro para ti”; ni para percibir su sonrisa al comprobar que a su interlocutor no le sonaba más que vagamente y en absoluto en el sentido indicado; ni, en definitiva, para sentir su satisfacción y su cariño por este blog al teclear: “Tienes que utilizar la palabra en uno de tus paseos”.

Dicho y hecho. Teniendo en cuenta que el término viene directamente desde Comillas, lugar de tan gratos recuerdos; que esta semana están celebrando allí su fiesta principal, la del Santo Cristo del Amparo; que ella lleva ya unos días disfrutando por aquellos lares y que, además, en breve celebra su onomástica-natalicio… nada más lógico que el paseo de esta semana, aprovechando desde el amanecer hasta el mismísimo ocaso, discurra en su homenaje por cinco términos que al paseante le trasladan a la que también es conocida como ‘villa de los arzobispos’,  comenzando, no podía ser de otra manera, por el palabro recién descubierto. ¡Muchas felicidades, Carmen!

papardo.- Apelativo con el que se conoce a los veraneantes. Al parecer, antaño contenía un cierto grado de reconocimiento a las familias de la burguesía ilustrada barcelonesa y madrileña que comenzaron a veranear aquí, pero hoy se ha generalizado y no se emplea precisamente con un matiz de cariño. El nombre se toma prestado del de un pez pelágico y oceánico que se acerca a la costa solo durante el estío, muy popular hace años por la calidad de su carne y su precio asequible y que, según el periodista David Gistau, “devora cuanto puede y después desaparece”. De este pez, que recibe también los nombres de japuta, palometa negra, zapatero, castañola o castañeta,  nos ocupamos ya en otro de nuestros paseos, sin adivinar siquiera esta acepción. Lo que sí parece claro es que el término no tiene ni remotamente la menor conexión con la nobiliaria familia de los Principi del Papardo, en la siciliana Messina.

capricho.-. Es el propósito o determinación inspirado por un antojo, no fundado en ninguna causa razonable, sino en el gusto por lo extravagante y original. Del italiano capriccio, de etimología discutida, pero que según Corominas significaba antiguamente ‘horripilación, escalofrío’ y modernamente ‘idea nueva y extraña en una obra de arte’. El propio DRAE recoge como tercera acepción la de ‘obra de arte en que la fantasía o el ingenio rompen la observancia de las normas’. Y en este sentido visitamos hoy este vocablo, haciendo un alto para contemplar ‘El Capricho’, una de las escasas obras que Gaudí proyectó fuera de Cataluña y uno de los emblemas de la villa. Perteneciente a la etapa orientalista del arquitecto modernista, fue construida entre 1883 y 1885 por encargo de un concuñado del marqués de Comillas, suegro del empresario catalán Eusebi Güell, a su vez el principal mecenas de Gaudí.

lonja.- Llegado al castellano por conducto del catalán dialectal llonja, proviene del francés loge, ‘cámara, gabinete, habitación’ y este del franco *laubja ‘sala’. Presente ya en el Diccionario de autoridades -1734-, en sus acepciones comerciales se hablaba del sitio público en que mercaderes o comerciantes hacían sus tratos, y de una tienda donde se vendía cacao, azúcar, especias y otros géneros; en 1803 el DRAE incorpora el sentido de almacén en el que se depositaba la lana en las casas de esquileo; y habrá que esperar hasta la edición de 2001 para que se recoja en la primera acepción la que sin duda es hoy la más común y conocida: edificio para negociar tratos, especialmente el de un puerto, destinado a la subasta de pescado. Junto a la de Comillas, al final del muelle, hay un pequeño restaurante llamado así, ‘La Lonja’, que el paseante evoca con deleite recordando una soleada mañana de enero en su terraza.

marqués.- Persona que ostenta un título de nobleza de categoría intermedia entre los de duque y conde. El DRAE describe también que la corona de marqués es de oro, con cuatro ramos –compuesto cada uno de tres perlas-  y cuatro florones. Deriva de marca ‘territorio fronterizo’, ya que originariamente era el gobernador o señor de una tierra que estaba en la marca del reino. Esta palabra procede del bajo latín marca, que lo hace a su vez del germánico *mark ‘territorio fronterizo’. Antonio López y López, primer marqués de Comillas, fue el verdadero artífice de la transformación de esta Villa. Emigró con 14 años a Cuba y se convirtió en uno de los más prósperos comerciantes y financieros de su época, si bien siempre le persiguió la polémica por sus presuntos negocios traficando con esclavos. A él se deben la construcción del Palacio de Sobrellano o la del seminario que acabaría convirtiéndose en la Universidad Pontificia.

remedio.- Del latín remedium, derivado de mederi ‘curar’, según nos dice Moliner. Es voz con varias acepciones: lo que sirve para remediar algo; aquello que permite producir un cambio favorable en una enfermedad; un recurso contra una resolución judicial; la diferencia consentida en las monedas entre su ley y la ley oficial de ellas; en Filipinas, designa a un préstamo… Nos quedamos en este paseo con su significado de ayuda, auxilio, consuelo o refugio, pues lo concluiremos traspasando unos metros el límite del término municipal de Comillas para contemplar la hermosa puesta de sol que puede contemplarse desde el paraje conocido como ‘el Remedio’, llamado así por ubicarse allí una ermita de la Virgen de los Remedios, advocación mariana ligada desde sus orígenes a la orden de los trinitarios, fundada en el siglo XII con el objetivo de redimir y dar esperanza a los cristianos cautivos en países musulmanes.

La cita de hoy

“El aspecto de Comillas es alegre, festivo, infunde ideas de salubridad, de comodidad, de bienestar pacífico y laborioso”

 Benito Pérez Galdós

 

El reto de la semana

¿Qué enseña no habría sido raro que ondeara durante nuestro paseo de hoy?

 (La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Un paseo aleatorio para sosegarnos un poco

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DE PASEO-172

Asegura el dicho que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Y en verdad pocas frases bienintencionadas pueden resultar más contraproducentes que decirle a alguien sumido en la visible oscuridad –ese concepto que Styron tomó prestado a Milton-: ‘Tienes que animarte y salir por ahí. Ya verás cómo se te pasa’.

Hay otras ocasiones en cambio, en que no se llega a esos extremos y es la coincidencia temporal de un cúmulo de circunstancias –compromisos que afrontar; decisiones a tomar; plazos con que cumplir… uno de esos momentos en los que hay que elegir entre hacer lo que es fácil y lo que es correcto, como diría Albus Dumbledore- la que amenaza con desbordarnos, con bloquearnos tirando de angustia, tristeza o ansiedad. Y, a contrario sensu, en estos casos resulta más que bienvenida una sugerencia como ‘tal vez si das un paseo, te despejas y aclaras ideas’. En uno de esos nubarrones que auguran tormenta de las fuertes se encontraba el paseante esta semana, por lo que decidió hacer caso a la recomendación de su querida Mimo. No de modo literal, eso es cierto, sino en aquel en que sabía que más sosiego y serenidad puede encontrar, emprendiendo uno por el diccionario, deambulando por él al azar: avanzando, retrocediendo, volviendo sobre sus pasos, hora tras hora… hasta que fue notando cómo la luz volvía a reflejarse mientras escampaba la lluvia de tristeza.

Pasearemos hoy por cinco palabras encontradas aleatoriamente –debiendo cumplir únicamente la condición de resultar desconocidas para el paseante hasta ese momento- encontradas gracias a la indicación de esta buena amiga. Y es que, aunque hay parte de verdad en que hay cosas que uno debe afrontar solo, no es menos cierto que, como dice Ángel Gabilondo: “Lo que merece la pena es luchar con alguien por algo. Es mejor perder con otros que ganar solo”.

juanacastle.- Derivado del náhuatl cuauhnacaztli, el DRAE recoge que es otra forma de denominar en México al conacaste, que es como llaman en El Salvador a un árbol tropical de las mimosáceas cuya madera se utiliza para la construcción y en ebanistería. Su fruto, no comestible, tiene forma de oreja, lo que originó su nombre, pues encuentra su origen también en el náhuatl: cuahuitl ‘árbol’ y nacasti ‘oreja’. El Diccionario académico incluye también la forma guanacuaste, localizando su uso en Nicaragua, Costa Rica –donde existe una provincia con ese nombre-, Honduras y la propia república salvadoreña. A su vez, el Diccionario de americanismos recoge también las formas guanacaste, huanacaste, huanacastle, nacaste, nacaxtle y nacaxtle, así como la locución parecer loras en guanacuaste, con el sentido de hablar mucho y fuerte, hacer escándalo.

meitnerio.- Uno de esos raros ejemplos de nombres eponímicos derivados de una mujer científica. Elemento químico de símbolo Mt y número atómico 109, obtenido de manera artificial mediante el bombardeo de bismuto con iones de hierro, y cuya vida media es tan corta que se mide en milisegundos. Su isótopo más estable es el Mt-250, cuya vida media alcanza los diez años. Descubierto por accidente en 1982 en el Instituto de Investigación de Iones Pesados en Darmstadt, el nombre –que no fue definitivo hasta 1997- fue sugerido en honor de la física austriaca Lise Meitner (1878-1968). Investigadora de la radioactividad y la física nuclear, fue pieza fundamental del equipo que descubrió la fisión nuclear, por lo que su colega Otto Hahn fue galardonado con el Premio Nobel. Ha sido con frecuencia considerado uno de los más claros ejemplos de descubrimientos científicos realizados por mujeres y obviados por el Comité.

chantillón.- Voz que procedente del francés échantillon ‘patrón de medidas’ nos remite al término escantillón, procedente este del francés antiguo escantillon, con el mismo significado. Se trata de una regla, plantilla o guía para marcar las líneas y fijar las dimensiones según las cuales se han de labrar las piezas en diversos artes y oficios mecánicos. Una de sus funciones es que dos o más productos similares tengan, efectivamente, las mismas medidas. Asimismo, al constituirse en patrón a seguir, evita que deba repetirse todo el proceso ex novo cuando se quiera más de un producto de la misma clase que otro.  La primera forma aparece ya en el Diccionario de autoridades -1729-, donde se indica que entonces era ya más frecuente el uso de escantillón, forma que tendrá que esperar hasta la edición de 1803 para incorporarse al DRAE, mientras que descantillón lo había hecho ya en 1791.

antimacasar.- Tapete o lienzo que se colocaba en el respaldo de butacas u otros asientos –como sofás- para evitar que se ensuciaran con las pomadas del cabello. A su vez, el DRAE define macasar como ‘cierto aceite que se usaba para el cabello. Ambas palabras tienen su origen en el Reino Unido, donde el aceite de Macasar fue profusamente empleado en las épocas victoriana y eduardiana como acondicionador del cabello de los hombres. La facilidad con que se transfería del pelo al respaldo del asiento motivó la aparición del antimacasar. El nombre provenía de la ciudad del mismo nombre en Célebes Meridional, en Indonesia, de cuyo puerto partirían los ingredientes con los que se elaboraba. Volviendo a nuestra palabra, en la literatura española podemos encontrar antimacasares en Ángel Guerra de Pérez Galdós, en la novela corta Belcebú de Pardo Bazán o en La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza.

ranquel.- Terminamos este paseo confortador de nuevo en América. Del mapuche ranquelche ‘gente del cañaveral’, formado con ranquel ‘carrizo de las pampas’ y Che ‘gente’, se dice del miembro de un pueblo amerindio del grupo tehuelche fusionado con los araucanos, que habitó las llanuras del noroeste de La Pampa, el sudeste de San Luis y el sur de Córdoba, en la Argentina, entre los siglos XVIII y XIX. También se denomina así a la lengua araucana utilizada por los ranqueles. En 2009 se celebró un parlamento ranquel en Mar del Planta, dándose noticia de la existencia de 24 comunidades en el país. Anteriormente, en agosto de 2007 el Gobierno de la provincia de San Luis había restituido al pueblo ranquel 2500 hectáreas, que incluían dos lagunas. Finalmente, el censo nacional de población en la Argentina registró la existencia de 14 860 que se definieron como ranqueles en todo el país.

La cita de hoy

“Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos” El principito

 Antoine de Saint-Exupéry

 

El reto de la semana

Esta semana, al estilo de como ya ocurriera en Paseando por puro gusto, el paseante quiere invitar a quienes con él comparten estos paseos que se den uno, que les sirva para relajarse y sosegarse, sin rumbo fijo, por el jardín de nuestro diccionario y que se fijen en alguna palabra que no conocieran hasta ahora y que les llame la atención. Si además quieren compartirla a través de los comentarios, pues… miel sobre hojuelas.

Un paseo pugnado

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Aprendió hace algún tiempo el paseante -¡gracias, Concha!- que no debemos intentar acabar con nuestro lado oscuro, sino que hay que negociar con él –al fin y al cabo es parte de nosotros- para que se limite a ocupar el lugar estrictamente necesario. Mas también sabe que cuando las sombras se extienden por el interior de uno como ejércitos de orcos, quedarse paralizado es un auténtico suicidio lento y que, ahora sí, es momento de despejar la duda hamletiana, tomar las armas contra el piélago de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas –y, ¡gracias, Almu, por ayudarme a ser consciente de ello!-.

En estas cuitas se hallaba el paseante en días pasados –o debería mejor decir que aún se encuentra en ellas, pues esta es una campaña con sus avances y sus retrocesos, en absoluto una guerra relámpago-, intentando no resbalar al fondo del pozo, peleando por no dejarse arrastrar a ese sueño con el que el propio príncipe danés pensaba que damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne.

Y hablando de combates, contiendas o lides, nada más natural que el paseo de esta semana nos haya llevado hasta el terreno de la milicia. Así, pasearemos por cinco vocablos que dan nombre a soldados o grupos de ellos y que han pasado ya a ser miembros de pleno derecho de nuestro idioma

bardariota.- Del griego bizantino bardariṓtēs ‘habitante de la zona del río Vardar’, por provenir de allí estos soldados. Miembro de la guardia personal de los emperadores bizantinos, que guardaban también las personas de los príncipes de la familia. Guardaban las puertas del palacio y, en el ejército, hacían guardia al norte de la tienda del emperador. Iban armados con bastones para evitar que la gente se acercara demasiado al emperador. Llevaban también en su cintura un látigo para azotar a quienes hubieran sido condenados a esa pena. Vestían de rojo, con gorro persa llamado augurot. Algunos autores aseguran que su comandante era denominado primivergius. Curiosamente, el DRAE utilizó la forma bardiota desde la incorporación del término en 1884 hasta la edición de 1992, aunque ya en el diccionario de Terreros y Pando -1786- aparecía bardariota.

zuavo.- Derivado del francés zouave, que lo tomó del árabe magrebí zwāwī, gentilicio de Zwāwa, nombre de una confederación de cabilas o tribus bereberes de la región argelina de Djurdjura, donde eran tradicionalmente reclutados estos soldados. Soldado argelino perteneciente a un cuerpo de infantería ligera del ejército francés. También se denominó así al soldado de un cuerpo de infantería con base en África, compuesto enteramente por franceses, a partir de la creación en 1842 de los regimientos de tiradores indígenas, que mantuvieron el uniforme de los zuavos, caracterizado por unos pantalones bombachos rojos y un gorro tipo fez con borla dorada. Ejércitos de otros países crearon unidades similares. Tal vez la más curiosa la constituyan los zuavos pontificios, creados en el pontificado de Pío IX para defender los Estados Pontificios frente al proceso de unificación de Italia.

miquelete.- O también miguelete. A pesar de que los historiadores hablan de diversas posibilidades sobre el origen del término, el DRAE lo considera un nombre eponímico, pues lo deriva directamente del nombre, de Miquelot de Prats, o Prades, supuestamente bandido y guerrillero catalán, capitán del duque de Valentinois y Romaña, César Borja, durante las guerras del reino de Nápoles, y cuyos soldados serían conocidos por el diminutivo del nombre de su comandante. Casi un siglo y medio más tarde, durante la Guerra de los Segadores, las autoridades catalanas crearon un cuerpo irregular de tropas de refuerzo, fusileros de montaña, que recibieron ese nombre. A pesar de que el Diccionario académico hace referencia también a miguelete como miembro de una milicia foral guipuzcoana, ambos cuerpos no tenían nada que ver entre sí a pesar de llevar el mismo nombre.

cipayo.- Nativo de la India que en los siglos XVIII y XIX era reclutado al servicio de los ejércitos coloniales de Gran Bretaña, Portugal o Francia. Probablemente derivado del portugués sipay, y este del persa sepāhi ‘soldado’, ‘jinete’. El vocablo se popularizó en Europa por la rebelión desencadenada por esta tropa en 1857 contra la Compañía Británica de las Indias Orientales. Como también nos recuerda Corominas, el término se aplicó a una tropa española durante la guerra civil de 1872-76 –tercera Guerra Carlista-. Modernamente se utiliza, en sentido figurado y con carácter despectivo a quien se pone a las órdenes de otro de manera servil y el propio DRAE recoge una segunda acepción como ‘secuaz a sueldo’. El mismo origen etimológico en sepāhi tiene el nombre de otro tipo de soldado de caballería: espay o espahí, si bien en este caso llegó al español desde el francés spahi, previo paso por el turco sipahi.

jenízaro o genízaro.- La más polisémica de las voces de nuestro paseo de hoy. Aunque la grafía con jota es más usual hoy, no se incorporó al DRAE hasta 1914, mientras que la otra forma aparece ya en el Diccionario de autoridades -1734-. Su primera acepción hoy es la de soldado de una tropa de infantería turca, especialmente de la Guardia Imperial. Proviene del italiano giannizzero y este del turco yeni çeri ‘tropas nuevas. Sin embargo, este significado no llegó al Diccionario académico hasta 1803. Antes aparecían los sentidos de ‘hijo de padres de diversa nación’ y ‘mezclado de dos diversas especies de cosas’. Hoy encontramos, además, que hace referencia a un miembro de la policía en México y, en la América colonial, al hijo de cambujo –nacido de padres de distintas razas- y china –nacida de indio y zamba, o de zambo e india- o viceversa.

 El dicho de hoy

“Triunfan aquellos que saben cuándo luchar y cuándo no”

 Sun Tzu

El reto de la semana

¿Qué hipocorístico muy común podríamos habernos encontrado en nuestro paseo de hoy, puesto que también da nombre a un tipo de combatiente?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Imagen: De Poirson, V. A. – http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Zouave1888.jpg,

Paseando por las Azores… o no

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Afirmaba Tomás de Kempis en su Imitación de Cristo -considerado, tras la Biblia, el libro católico con más ediciones- que “el hombre propone y Dios dispone”. Tuvo el paseante ocasión de recordar esta semana su aserto cuando un largamente esperado viaje a las Azores se vio imposibilitado, literalmente a última hora, debido a eso que, como decía el académico Emilio Lorenzo, nuestra lengua, con disculpable imprecisión, suele llamar causa mayor.

La contrariedad por este sinsabor a punto estuvo de dar al traste con el paseo pensado por aquellas tierras, pero recordando de nuevo al agustino alemán y aquello de “no confíes en tus sentimientos, porque sean cuales sean ahora muy pronto habrán cambiado”, decidió seguir adelante con su propósito primero, pensando que tal vez no era ahora el momento de viajar y que el futuro le deparará una nueva oportunidad. .

Así pues, nos acercaremos hoy -por cuarta vez ya en estos paseos, si la memoria no nos engaña y, como siempre, con un cariñoso abrazo para Alexandra, Henrique y Duarte- hasta las costas del idioma portugués para pasear, ya que no hemos podido hacerlo físicamente por Terceira o São Miguel, por cinco términos que han llegado al español desde esa lengua hermana, que, rizando un poco el rizo, además comienzan todos por la sílaba ca.

caravasar.- Palabra que al paseante le trae recuerdos orientales de lecturas de Rudyard Kipling, Noah Gordon, Álvaro Mutis o Ruy González de Clavijo. Posada destinada en Oriente a las caravanas, diseñada para dar alimento a los viajeros y sus animales, proveerles de albergue y custodiar sus mercancías. Jugaron un papel fundamental en la consolidación de las rutas comerciales. Procede del portugués caravansará, que a su vez lo hace del persa kārvānsarā, compuesto a partir de kārwān ‘caravana’, -que originariamente significaba ‘fila de camellos, grupo de viajeros-’ y sarāy ‘palacio, mansión’. El diplomático Don García de Silva y Figueroa hace referencia a algunos de ellos en la relación que escribió sobre su embajada a la corte del sah Abbás el Grande (1614-1624) por encargo del rey Felipe III.

cachunde.- Del portugués cachondé, derivado del malayo kāču ‘cato’ y ondeh ‘bollo, pastelillo’. Pasta compuesta por ámbar, almizcle y cato, de color moreno pálido, de la cual se formaban una especie de píldoras que se deshacían en la boca y servían para fortalecer el estómago y perfumar el aliento. El DRAE señala que es también otra forma de denominar al propio cato, una sustancia medicinal astringente obtenida por decocción de los frutos verdes y la parte central del leño de la acacia catechu, y palabra que también procede del portugués: cato, haciéndolo este del maratí kāt. Existe en el Diccionario académico una tercera forma de denominar a esta sustancia con relación con nuestro paseo de hoy: cachú, procedente del francés cachou… con origen en el portugués cacho. Una última, catecú parece más bien derivar del nombre de la acacia.

caramelo.- Azúcar fundido y dejado después enfriar, con lo que se logra su endurecimiento. Se llama también así a una golosina de diversas formas hecha con caramelo aromatizado o mezclado con esencias u otros ingredientes, como frutas, hierbas, chocolate, etc. Del portugués caramelo ‘carámbano’, Corominas señala que este a su vez se deriva del latín calaměllus, diminutivo de calămus ‘caña’, por la forma de los carámbanos. El DRAE recoge la expresión punto de caramelo, que es precisamente la concentración que adquiere el almíbar cuando, al enfriarse, se convierte en caramelo. Sin embargo no incluye a punto de caramelo, que se aplica a lo que se encuentra en su momento mejor o más propicio. Tampoco aparece el sentido de caramelo como asunto que reúne buenas características y ofrece buenas perspectivas.

carcunda.- Adjetivo -aunque también se emplea como sustantivo aplicado a personas- con el que se designa despectivamente a los carlistas y, en general, a cualquier actitud o sujeto de actitudes retrógradas. En portugués era el apelativo que recibían los partidarios absolutistas en las sangrientas luchas de principios del siglo XIX; la coincidencia fonética con carlista favoreció la extensión por España del término. Curiosamente, desde 1925 –edición en que las dos palabras fueron incluidas- hasta 1970 la entrada del DRAE remitía a su abreviación jergal carca, situación que se invierte desde 1984 hasta nuestros días. Existe otra variante, carcundia, no recogida en el Diccionario académico, aunque sí en algunos de uso, como el de Seco y utilizada por escritores como Vázquez Montalbán o Lorenzo Silva.

capanga.- Del portugués brasileño capanga, su cercana incorporación al DRAE -lo hizo en la edición de 1992- no le ha evitado trajines en cuanto a su acepción y atribución geográfica. En un principio se definía como ‘guardaespaldas’ y se circunscribía al nordeste de la Argentina; en 2001 es descrita como una ‘persona que cumple las funciones de capataz, conduciéndose, a veces, con violencia’, ampliando su uso al área guaraní, Bolivia y Uruguay; finalmente, la edición de 2014 mantiene la definición, pero vuelve a alterar el área geográfica en la que se utiliza la palabra, que incluye ahora a la Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Algunos autores, como hace John T. Schneider en su Dictionary of African Borrowings in Brazilian Portuguese atribuyen a la palabra un origen africano.

 
El dicho de hoy

“Las Azores no son cuatro estaciones en un día; son nueve, todo el año”

Almeida Maia

 
El reto de la semana

¿Con qué podríamos haber brindado por nuestro paseo de hoy, que cumple el requisito de nuestras cinco palabras y cuyo nombre nos hace pensar en otro país de la lusofonía?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

 

Imagen: De Tonyjeff – Trabajo propio. Original rendition derived from the legal description of the flag., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=535331

De paseo por la Anatomía de la lengua

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Afirmaba hace tiempo en una entrevista en el diario LA VANGUARDIA el catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid Ángel Gabilondo que “hay que saber mucho para ser sencillo. La sencillez es un resultado”.

Recordó el paseante, diez años después, estas palabras mientras disfrutaba de la lectura de Anatomía de la lengua, el libro que acaba de publicar Elena Álvarez Melllado, y caía en la cuenta de la fluidez, de la sencillez con la que la autora va haciendo fácilmente comprensibles conceptos como recursividad, lenguas aislantes, pragmática o la tipología lingüística…Y mientras comprobaba cómo defiende, no desde el forofismo –como vemos tantas veces en este cansino periodo preelectoral- sino desde una radical seguridad en sus convicciones, su postura respecto al normativismo lingüístico.

En homenaje a la autora y a una obra que contribuye de manera muy especial a seguir disfrutando de la lengua, pasearemos hoy por cinco términos relacionados con idiomas, lenguajes y escrituras –o no- incluyendo alguno que no parece que vaya nunca a encontrar su hueco en el Diccionario académico pero sí aparece en el libro objeto de nuestro paseo de hoy. Ycómo no, brindaremos por su éxito con un luquete en nuestra copa.

volapuk.- Idioma artificial creado en 1879 por un sacerdote católico alemán, Johan Martín Schleyer, tomando como base el inglés, el francés y el alemán, con el propósito de que sirviera como lengua universal. De hecho, su lema es Menefe bal, püki bal ‘Una lengua para una humanidad’. Su nombre está compuesto por una deformación del inglés world ‘mundo’ y speak ‘hablar’ y fue la primera de las denominadas lenguas auxiliares en contar con una organización internacional. Tras un cierto éxito inicial –más de 100.000 personas lo hablaba, se editaron más de 300 libros de texto y en1887 se creaba la Academia Internacional del Volapuk- la complejidad de su gramática y los enfrentamientos de su fundador con un sector que pretendía introducir reformas en el idioma provocaron el inicio de su declive.

papiamento.- En el libro se explica que las lenguas pidgin, son aquellas nacidas del contacto entre dos idiomas muy distintos, creadas de forma artificial, muy básicas y limitadas a las necesidades comunicativas de las dos comunidades –comerciales, por ejemplo-. Cuando alguna de ellas se consolida, se nativiza, da lugar a lo que se denomina una lengua criolla. Una de ellas es el papiamento, lengua de base portuguesa con elementos del español, el holandés, del inglés, del arahuaco y de diversas lenguas africanas. Se habla en las islas caribeñas, de Aruba –donde se denomina papiamento y es oficial desde 2003-, Curazao –papiamentu- y Bonaire –papiamen-, territorios en los que alcanzó la oficialidad en 2007-. El nombre procede de la antigua palabra española papear ‘hablar confusamente’.

klingon.- A las aproximadamente seis mil lenguas naturales que la autora nos recuerda que existen actualmente en el mundo, la ficción nos permite añadir un buen número de ejemplos de idiomas artificiales que, además, permiten ampliar su radio de acción hasta el espacio exterior. Esto es lo que ocurre con el klingon, el idioma oficial del Imperio del mismo nombre que aparece en la saga de Star Trek. Fue creado por el lingüista estadounidense Marc Okrand y desarrollado deliberadamente para ‘sonar alienígena’. El actor James Doohan se encargó de crear los sonidos básicos. El propio Okrand publicó en 1985 El diccionario Klingon’, existen cuatro libros clásicos traducidos a esta lengua: El poema de Gilgamesh; Hamlet, Mucho ruido y pocas nueces y el Tao Te Ching y en Pennsylvania existe desde 1992 el Instituto del Idioma Klingon.

quipu.- Del quechua quipu ‘nudo’ –en su acepción de ‘lazo’-, designa a cada uno de los elementos, compuestos de cuerdas de algodón o lana a las que se añadían otras con una serie de nudos y de diversos, colores, tamaños y formas. El DRAE señala que se utiliza más en plural. Utilizados por las civilizaciones andinas, conformaban un sistema de comunicación que habría servido tanto de forma de contabilidad como de sistema gráfico de escritura. Si bien su definición no ha variado, la grafía ha tenido una curiosa evolución en el Diccionario académico: aparece ya en Autoridades-1737-, como quipos, forma que mantendrá hasta la edición de 1914; a partir de la de 1925 aparece como quipo y habrá que esperar a la vigésima primera -1992- para encontrar la definitiva quipu.

esperanto.- Cerramos nuestro paseo con el que tal vez sea el idioma inventado más conocido de todos. Formado sobre una base de lenguas romances, eslavas y germánicas, fue dado a conocer en 1887 por el oftalmólogo polaco Lejzer Ludwik Zamenhof –conocido como Doktor Esperanto- con el fin de que se convirtiera en un idioma universal que facilitase la comunicación entre los distintos pueblos. Paradójicamente, como leemos en nuestro libro de hoy, sufrió persecución bajo el nazismo, por el estalinismo y por el maccarthismo. El DRAE recoge también esperantista, como adjetivo y como nombre para definir a la persona o institución que estudia, propaga o hace uso del idioma. La Asociación Universal de Esperanto –Universala Esperanto-Asocio- fue creada en 1908, cuenta hoy con miembros en 120 países y mantiene relaciones con Naciones Unidas, UNESCO o el Consejo de Europa.

El dicho de hoy

“…la lengua es un fenómeno complejo cuya naturaleza trasciende lo puramente lingüístico”.

Elena Álvarez Mellado

 
El reto de la semana

¿Qué palabra, que en principio parece remitirnos al mundo de las motos nos encontramos en la Anatomía de la lengua cuando nos habla sobre las variaciones entre las lenguas respecto al número?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)

Paseando con libertad de conciencia

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libertad religiosa

Asistía esta semana el paseante a un seminario sobre la gestión pública de la libertad religiosa –resulta innegable que su ejercicio tiene, además de la íntima, una dimensión social, y las administraciones públicas deben tenerlo en cuenta- y pudo comprobar, una vez más, cómo lo relativo a la religión continúa siendo uno de esos temas de los que parece difícil hablar sin haber tomado antes partido en un sentido u otro.

Esa toma de posición, a favor o en contra del mismo hecho religioso o de alguna confesión concreta -lo que tampoco resulta extraño en un país que ha sido confesionalmente católico hasta anteayer mismo, como quien dice- impide en muchas ocasiones recordar que la libertad religiosa y de conciencia es un derecho fundamental cuyo contenido va mucho más allá del culto y el rezo y que aparecía ya expresamente proclamado en la Declaración de Virginia -1776-, considerada la primera declaración de derechos humanos moderna de la historia. En nuestro país está recogida en el artículo 16 de la Constitución de 1978, situada entre los derechos con un especial nivel de protección.

Pasearemos hoy por cinco palabras -no de Dios, sino del diccionario- que comparten una doble condición ludolingüística: todas comienzan con la ‘m’ y comparten origen eponímico y que vendrán a sumarse a otros términos relacionados con la religión por los que ya hemos paseado, como bahaí, cuartodecimano, gazofilacio, simpecado o macsura entre otros.

mormón.- Seguidor del mormonismo, nombre con el que es conocida la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El nombre deriva del inglés Mormon ‘Mormón’, profeta al que Joe Smith, fundador de esta iglesia, atribuye la compilación –sobre planchas de oro- de la historia y las relaciones de Dios con un pueblo que habitó en América entre los años 600 a. C. y 400 d. C., en el que es conocido como Libro de Mormón.  Un buen ejemplo de cómo la definición de las palabras va evolucionando con el paso del tiempo, los cambios de la sociedad e incluso los de las mismas confesiones: en 1899, cuando aparece por primera vez en el DRAE, el mormonismo era descrito como “secta religiosa establecida en los Estados Unidos, que se distingue principalmente por la profesión y práctica de la poligamia”, a pesar de que esta había sido ya oficialmente abandonada por los mormones desde 1890.

molinosismo.- Doctrina del sacerdote aragonés Miguel de Molinos, que expuso en su obra Guía espiritual que desembaraza el alma y la conduce por el interior camino para alcanzar la perfecta contemplación y la interior paz, publicada en 1675. Una de las últimas expresiones de la tradición mística española, en ella se defiende el quietismo -anonadamiento de la voluntad y contemplación pasiva- como método para mantener el alma pura y poder así llegar a Dios. En 1687 la Inquisición le condenó a prisión perpetua ‘por inmoralidad y heterodoxia’. La última edición del DRAE ha suprimido la calificación de ‘herética’ que había atribuido a esta doctrina desde la inclusión del término. No debe confundirse con el molinismo, la doctrina de otro español, el teólogo y jurista jesuita del siglo XVI Luis de Molina sobre la gracia y el libre albedrío, aunque el propio Diccionario académico denominó así al molinosismo hasta 1884.

mazdeísmo.- Nombre de la religión de los antiguos persas. El término procede del francés mazdéisme, que a su vez lo hace del avéstico Ahura Mazdā, nombre de la divinidad superior de esta religión, compuesto por Ahura ‘dios, buen espíritu’ y Mazdā ‘sabio, prudente’, añadiendo el sufijo –isme ‘-ismo’. Con raíces en torno a 1.500 años antes de Cristo, está considerado una de las primeras religiones monoteístas del mundo –aunque pueda ser también calificado como un henoteísmo, en el que hay una divinidad suprema a la vez que otras inferiores a ella- y hoy pervive en comunidades de guebros en Irán y de parsis en la India. Es también conocido como zoroastrismo, nombre que deriva de Zoroastro, profeta de esta religión y autor de su libro sagrado: el Avesta. Desde la inclusión de ambos términos en el DRAE –en 1925-, la entrada zoroastrismo remitía a mazdeísmo; sin embargo, a partir de la edición de 1992 aquel es definido como ‘religión de origen persa elaborada por Zoroastro a partir del mazdeísmo’.

maronita.- Miembro de la iglesia cristiana del mismo nombre. Deriva del latín medieval Maronita, este del árabe mārūnī, y este de Mārūn ‘san Marón’, fundador de esta comunidad a finales del siglo IV, en la ciudad de Antioquía. Debido a crueles persecuciones se desplazaron mayoritariamente hacia la cordillera del Líbano. De hecho, hasta la edición de 1984 la definición de este término que ofrecía el DRAE era ‘cristiano del Monte Líbano’. Se trata de una de la veintena larga de las denominadas iglesias católicas romanas orientales, que reconocen la autoridad y primacía universal del papa y están en plena comunión eclesiástica con él, si bien mantienen su propio Derecho -son consideradas sui iuris– y mantienen sus propias formas, ritos litúrgicos –en este caso, la tradición antioquena-, herencias teológicas y espirituales, como les fue expresamente reconocido en el Concilio Vaticano II.

menonita.- Se predica de los seguidores de la doctrina de Mennón, de quien toma su nombre. En un principio fueron sus adversarios quienes comenzaron a denominarles así de manera peyorativa-.  Menno Simons (1496-1561), era un sacerdote natural de Frisia -hoy en los Países Bajos- que se separó de la Iglesia católica cuando tenía cuarenta años, se bautizó de nuevo y se convirtió en predicador ambulante, organizando a su paso pequeñas comunidades anabaptistas –la denominación considerada como la expresión radical de la Reforma del siglo XVI-. Las Iglesias de sus seguidores, que se extendieron por los países germánicos y por América a pesar de sufrir una dura persecución, se caracterizan por su ascetismo y su pacifismo, habiendo sido pioneros en la objeción de conciencia. La última de nuestras palabras de hoy en llegar al Diccionario académico -lo hizo en 1936-, hasta la edición de 1970 mantuvo la calificación de ‘hereje’ en su definición.

 La cita de hoy

Artículo 18.- Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”

Declaración Universal de Derechos Humanos

 

El reto de la semana

¿Qué personaje histórico -quien, por cierto, falleció un 8 de junio- podría habernos acompañado en el paseo de hoy, por ser epónimo de palabras que cumplen los requisitos del mismo?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)