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En nuestro último paseo citábamos, casi de pasada, a Rubén Darío a propósito de la palabra malaquita. Y como, insistimos una vez más en ello, el paseante no cree en las casualidades -menos todavía tratándose del jardín mágico de las palabras- tan solo unos días después se inauguraba a escasos doscientos metros de su lugar de trabajo una exposición en homenaje al escritor, periodista y diplomático nicaragüense, de cuyo fallecimiento se cumple este año el centenario y de cuyo nacimiento se cumplirán ciento cincuenta en 2017.

Exposición que encuentra un interesante, casi novelesco origen, pues los heterogéneos documentos allí expuestos -facturas y recibos; dibujos infantiles; correspondencia manuscrita de amigos escritores; cartas privadas; el cuaderno de hule negro en el que escribía sus poemas…- han llegado hasta nuestros días gracias a que Francisca Sánchez, la mujer que compartió gran parte de su vida, la misma que según nos recuerda su nieta, la periodista Rosa Villacastín, se enamoró de él “por las palabras”, los guardó –llegó a atesorar  más de cinco mil- en un enorme baúl de, no podía ser otra manera, color azul.

Agradezcamos, pues, a su ‘querida coneja’, como le llamaba cariñosamente el poeta, el celo mostrado en conservar este legado, que donó al Estado español antes de morir, y dispongámonos a pasear por cinco vocablos que encontramos en las obras de quien en su tiempo fuera conocido como el ‘Príncipe de las Letras Castellanas’.

bulbul.- Término que leemos en el poema El reino interior. Se le han atribuido tres orígenes etimológicos desde su no lejana incorporación al DRAE: el persa, en la edición de 1984; el árabe, en la de 1992, en la que además era calificado con la marca Literatura y el árabe clásico, ya sin la marca, a partir de la aparecida en 2001. En francés está considerada como una palabra persa, con un probable origen onomatopéyico. Es un sinónimo de ruiseñor. A propósito de este último, en el pasado mes de mayo Andrés Trapiello publicaba que la propia Academia ha aprobado, al parecer por iniciativa de Félix de Azúa, reponer en la entrada correspondiente al mismo la referencia a su canto, su principal característica, presente desde el mismo Diccionario de autoridades –‘…mui canora, de dulce y concertada voz’, aseguraba ya en 1737- y que había desaparecido en la ya citada edición de 2001.

abrojo.- Según Corominas, encuentra su origen en la contracción de la frase latina aperī ŏcŭlos ‘abre los ojos’, originariamente una advertencia a quien segaba en un terreno cubierto de esta planta espinosa,  que con el tiempo llegaría a llamarse, al igual que su fruto, de esta manera -antes era conocida como tríbulo, por las tres puntas agudas que produce-. También se conoce así al cardo estrellado. Asimismo y por extensión también da nombre a unas piezas de hierro con la misma hechura que el natural, que se diseminaban por el terreno para dificultar o impedir el paso del enemigo –especialmente de la caballería-; a una pieza de plata u otro metal que ponían los disciplinantes en el ramal o azote para herirse la espalda sangrando en abundancia; en marina, a escollos ocultos o que no se distinguen bien. En plural se refiere a penalidades o sufrimientos. De esta voz deriva abrojín, otro nombre de la cañadilla, molusco cuya concha presenta numerosas espinas. Abrojos es el título del primer libro de poemas de Darío.

azul.- Voz fundamental en la obra de nuestro vate, pues Azul… -libro de poemas y cuentos, publicado por vez primera en Valparaíso en 1888- es considerado pieza clave del movimiento modernista. Según el DRAE, podría ser una alteración del árabe andalusí lazawárd, este del árabe lāzaward, que a su vez lo sería del persa lağvard o lažvard, adonde habría llegado desde el sánscrito rājāvarta ‘rizo del rey’. En español aparece ya documentada en fecha tan temprana como es el año 944. Se aplica a un color ‘semejante al del cielo sin nubes y el mar en un día soleado’ según reza el Diccionario académico, el quinto del espectro luminoso, entre el verde y el añil. Poéticamente se emplea también para referirse al propio cielo. América nos ofrece otros significados como, entre otros en México, un miembro de la policía, por el color de sus uniformes; en Puerto Rico, un militante del Partido Nuevo Progresista o en Chile, alguien relacionado con el equipo de fútbol Universidad de Chile

oblación.- Del latín tardío oblatio, derivada de offerre ‘ofrecer’, hace referencia a un sacrificio u ofrenda, especialmente los hechos a Dios. El Diccionario del español jurídico, por el que ya paseamos con motivo de su presentación, la equipara a limosna, que en derecho administrativo es una forma de financiación de la Iglesia destinada a su propia organización o a prestaciones de diverso carácter y mantenimiento de instituciones de caridad, mientras que en derecho canónico designa a un donativo entregado a un necesitado.  Encontramos esta voz tan literaria -empleada, entre otros, por Berceo, Lope de Vega, Zorrilla, Cervantes, Quevedo o el Inca Garcilaso-  en el libro de crónicas Peregrinaciones. El DRAE habla también de la oblación a la curia, método de legitimar a los hijos naturales introducido en el derecho romano por los emperadores Teodosio II y Valentiniano III como atractivo hacia los cargos curiales.

cisne.- Del francés antiguo cisne -documentado ya en el siglo XII, en español aparece en el siglo XIII- y este del latín vulgar cĭcĭnus, del latín cycnus, escrito también cygnus -formas que aparecen en la edición de 1870 del DRAE, la que incorpora esta voz-, con origen en el griego kýknos. Ave palmípeda de cuello largo y flexible y pico naranja, que suele tenerse como elemento decorativo en estanques de parques y jardines. Tal vez la imagen alegórica más identificativa de la poesía de Darío -como puede comprobarse en los poemas Blasón o El cisne, o en una de las secciones de Cantos de vida y esperanza, llamada precisamente Los cisnes y dedicada a Juan ramón Jiménez-, es un animal con gran carga simbólica. Además de representar la pureza, por lo inmaculado de su plumaje blanco -aunque existe otra especie de color negro-, estaba consagrado a Apolo, como dios de la música; está relacionado con la leyenda de Lohengrin y con el mito de Zeus y Leda, pues aquel adoptó la forma de uno para seducirla.

La cita de hoy

“¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?

¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?

¿Ya no hay nobles hidalgos ni nobles caballeros?

¿Callaremos ahora para llorar después?”.

 Rubén Darío

 

El reto de la semana

¿Con qué seres mitológicos, presentes también “coloquialmente” en la obra de Félix Rubén García Sarmiento –el nombre oficial de nuestro autor-, y uno de cuyos más sabios representantes –preceptor de Hércules, Aquiles o Teseo- lleva el mismo nombre que un importante grupo hospitalario español podríamos habernos encontrado en nuestro paseo de esta semana?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)