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Chistera

Silla no sujeta al suelo en barco soportando fuerte marejada; cubito golpeándose con la pared de la coctelera; bola en un pinball rebotando en los bumpers… Así se ha sentido por momentos el paseante mientras devoraba La Chistera de Memphis, la última criatura literaria -por ahora- del conspicuo Jimmy Barnatán y a la que se sabe ya irremisiblemente abocado a retornar de vez en cuando, como a uno de esos garitos en los que las historias de siempre suenan distintas cada vez que las oyes.

Un libro que ha zarandado al paseante como hacía tiempo que no lo lograba ninguna lectura; que cuando te parece intuir hacia dónde te dirige, cambia el escenario por completo, una y otra vez, desorientándote, llevando al lector, una y otra vez también, a preguntarse qué le deparará la próxima página… hasta que se rinde a la evidencia y cae en la cuenta de que es precisamente esa aparente falta de rumbo el hilo conductor, lo que da sentido a todo articulándolo en un solo ‘uno’.

Paseemos hoy por cinco términos ‘escuchados’ en este atractivo puzle narrativo -como es calificado en el prólogo por M-R Barnatán- en el que no nos faltarán hermosas erratas que tal vez no lo sean -como la que convierte ‘planos’ en ‘pianos de gente’-; nuevas palabras que nos parecen que siempre estuvieron ahí -‘bogartizó’-; tildes sobrantes aquí y hurtadas allá, como aventadas en los surcos de las líneas; referencias que nos retrotraen a tiempos escolares -el ciprés gerardodieguino-; comas que florecen feraces y silvestres por el campo del texto como ababoles en primavera…

chistera.- Procede del vasco txistera, que lo hace a su vez del latín cistella ‘cestilla’. Aquí se emplea en su acepción coloquial de sombrero de copa, aquel de ala estrecha y copa alta, plana por encima y casi cilíndrica, forrado generalmente de felpa de seda negra. El DRAE incorporó este significado en 1884. Anteriormente solo recogía el de una cestilla que llevan los pescadores para echar los peces, ancha por abajo y angosta por la boca. Finalmente, en la edición de 1925 añadió chistera como un tipo de cesta o pala para jugar al juego de pelota. La frase hecha sacarse algo/un conejo de la chistera, que hace referencia a una actuación sorprendente o extraordinaria, especialmente ante una situación complicada, encuentra su origen en que es un elemento habitual en las actuaciones de los prestidigitadores, que acostumbran a sacar de ella conejos, palomas u otros objetos que sorprenden a los espectadores.

asfalto.- Del latín tardío asphaltus, y este del griego ásphaltos. Sustancia empleada para pavimentar carreteras y para impermeabilizar revestimientos de tejados y muros. De color negro, se obtiene como residuo del petróleo o bien se encuentra en grandes depósitos naturales. También conocido como betún de Judea por los grandes depósitos del mismo existentes desde la antigüedad –los egipcios lo empleaban ya en sus procedimientos de momificación- en el mar Muerto, por este motivo llamado también lago Asfaltites –y con esta denominación lo encontramos en la novela de Julio Verne La vuelta al mundo en 80 días-. Por extensión, asfalto sirve también para designar coloquialmente a una calle o incluso a la ciudad como contrapunto al mundo rural. En 1950 John Huston dirigió la película The Asphalt Jungle, en la que intervenía una joven Marilyn Monroe, quien justamente hoy habría cumplido 90 años.

barbitúrico.- Nombre genérico aplicado a los diversos derivados del ácido barbitúrico –producto de la condensación de ácido malónico, procedente de la manzana, y urea-, que poseen propiedades hipnóticas y sedantes. En grandes cantidades tienen efecto tóxico. Del francés barbiturique, compuesto de barbitur-, tomado del alemán Barbitüsaure ‘ácido barbitúrico’ y del adjetivo urique ‘úrico’. El nombre alemán fue acuñado por Adolf von Baeyer –Premio Nobel de Química en 1905-, quien en 1863 lo sintetizó por vez primera, y está a su vez compuesto por el sustantivo Saüre ‘ácido’ y por Barbitur-, de origen incierto. Según distintas versiones podría proceder del latín barbata o de santa Bárbara, pues el hallazgo se habría producido un 4 de diciembre y von Baeyer y sus colegas habrían acudido a celebrarlo a una taberna donde estarían algunos artilleros celebrando la festividad de su patrona.

ditirambo.- Voz documentada en castellano por vez primera en 1624, en el poema Orfeo de Juan de Jáuregui, tiene su origen en el latín dithyrambus ‘composición poética en honor de Dioniso’, y este en el griego dithýrambos. Así pues, aunque la primera acepción que muestra hoy el DRAE es la de un encomio excesivo, una alabanza exagerada, en un principio solo hacía referencia a los himnos cantados en loor del dios del vino –llamado Baco por los romanos-. Probablemente debido a esta procedencia ha llegado hasta nosotros un uso de este término -no recogido por la Academia pero sí por autores como Iribarren en El porqué de los dichos o Germán Suárez en su Léxico de la borrachera– como sinónimo de embriaguez. Ditirambo es también el título de una película dirigida en 1969 por Gonzalo Suárez quien, como el autor del libro paseado hoy, gusta de alternar literatura y cinematografía en sus quehaceres.

nicotina.- Alcaloide -compuesto orgánico- del tabaco, inductor de la adicción al mismo. Del francés nicotine, y este de nicotiane ‘nicociana, planta del tabaco’, por sustitución del sufijo -ine ‘-ina’, teniendo ambas su origen en el nombre de Jean Nicot de Villamain, erudito francés -autor en 1606 del Tesoro de la lengua francesa-, quien siendo embajador de su país en Portugal -entre 1558 y 1560- recibió como regalo una planta de tabaco llegada de Florida. Habiendo conocido gracias al filósofo Damião de Góis sus propiedades medicinales, la envió a la reina Catalina de Médicis -en cuyo honor esta planta recibió el nombre de hierba de la reina-, quien se aficionó a sus inhalaciones en polvo en un intento por mitigar sus migrañas. Con el mismo origen eponímico, el DRAE incluye también los términos sinónimos nicotismo y nicotinismo, que hacen referencia a los trastornos morbosos causados por el abuso del tabaco

 La cita de hoy

“Olvidamos que nos conocemos.

Se nos cae el viento.

Al fin, se rompe el encanto”

Jaime Manuel Luis Alejandro (Jimmy) Barnatán Pereda

El reto de la semana

La respuesta de hoy salta a la vista para quien haya seguido el paseo hasta aquí. ¿Por qué tipo de terreno arbolado habría sido lógico que discurriera este?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)