En las últimas semanas nos hemos enterado de la aparición de carne de caballo en alimentos preparados –hamburguesas, albóndigas, lasañas…- cuyas etiquetas indicaban que sólo contenían carne de vacuno.

Esto pasa también a veces con las palabras. Las “etiquetamos” y definimos, pensando que ya esta todo dicho sobre ellas. Pero su historia, su uso, su origen, su evolución hasta llegar a la forma en que las conocemos ahora, esconden a veces conexiones no apreciables a simple vista. Por eso merece la pena analizarlas.

Esta semana vamos a pasear por el diccionario para encontrarnos con cinco de ellas que, aunque en un principio pueda no parecerlo, contienen todas ellas “algo de caballo” en su interior, llegado además desde muy distintas procedencias.

derbi.- Su uso más extendido hoy día es el que se refiere a un partido –generalmente de fútbol- entre equipos vecinos y rivales. Pero es también una competición hípica y ese es precisamente el origen de esta palabra. Procede del inglés Derby, que hace referencia a la carrera de caballos que Edward Smith Stanley, 12º conde de Derby, creó en 1780.

vapor.– Es un fluido gaseoso. Un caballo de vapor, sin embargo, no es una figura gaseosa de este animal, sino una unidad de potencia de una máquina, que representa el esfuerzo necesario para levantar 75 kilos, a 1 metro de altura, en 1 segundo. Equivale a 745,7 vatios.

babieca.- Persona floja y boba. Tiene su origen en la palabra ‘baba’. Sería, pues, lo que popularmente se conoce como un “tonto de baba”. Sin embargo, esta palabra es realmente conocida porque Babieca era el nombre del caballo de Rodrigo Díaz de Vivar, el ‘Cid campeador’.

hipopótamo.- El tercer animal terrestre más grande en la actualidad (tras los elefantes y el rinoceronte blanco) se cuela hoy en nuestro paseo por la etimología de su nombre, derivado de dos palabras griegas: híppos ‘caballo’ y potamós ‘río’, por lo que viene a ser un ‘caballo de río’.

caer.- Acción de perder el equilibrio hasta dar en tierra. La expresión caerse del caballo se emplea en el sentido de ‘convencerse de algo que antes no se creía’. Encuentra su origen en la conversión de San Pablo en el camino a Damasco, si bien, curiosamente,  en la narración bíblica se habla sólo de una caída, sin referencia alguna a ningún caballo.

 

El refrán de hoy 

A caballo regalado, no le mires el diente

Un obsequio, algo que se da gratuitamente, ha de ser aceptado sin ponerle reparos ni ponerle pegas. Hace alusión a la costumbre de los ganaderos de examinar la dentadura de las caballerías antes de comprarlas para determinar la edad de las mismas y no ser engañados en el trato.

 

El reto de la semana 

¿Qué palabra compuesta, que literalmente haría referencia un pariente listo, que aprovecha la circunstancia y sabe actuar en provecho propio, habría encontrado perfecto acomodo en este paseo?