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Tras nuestro último recorrido le preguntaron al paseante por su color favorito. La respuesta es fácil: el rojo —o, si nos ponemos poéticos, el roso—, color que el Diccionario de la lengua española define como semejante al de la sangre o al del tomate maduro.

El nombre procede del latín russus, lengua adonde habría llegado desde el protoindoeuropeo reudh, según señala Ana Cermeño, y ha sido tradicionalmente asociado a la pasión y el sexo; a la fuerza; al izquierdismo en política; a la suerte y la felicidad en algunas culturas orientales, en las que las novias suelen casarse vestidas de este color; a lo bueno y lo bello en lugares fríos, como Rusia…

Quiso la sincronicidad —quienes siguen estos paseos saben que no creemos mucho en las casualidades— que unos días después se encontrara quien esto escribe con un artículo titulado Un mundo sin colores rojos, que versaba sobre el científico británico John Dalton (1766-1844) y la enfermedad de la vista a la que dio nombre: el daltonismo, un defecto que impide percibir determinados colores o lleva a confundir algunos de los que se perciben.

Esto le llevó a plantearse cómo sería un diccionario en el que los colores rojos no existieran. Mucho más limitado que el actual, sin duda alguna, pues se cuentan por decenas tanto las palabras que hacen referencia a diversas modalidades, tonos o intensidades de este color como al matiz que introduce en otros. Pasearemos hoy por ellas, modificando por vez primera después de tanto tiempo el esquema de estos paseos.

Acaramelado.- Dorado rojizo como el del caramelo, azúcar fundido y endurecido.

Achiote.- En Guatemala, Honduras y Nicaragua, color bermejo que tiene una pasta utilizada en cocina como colorante y obtenida del árbol del mismo nombre. Este es conocido también como bija, palabra procedente del caribe bija ΄encarnado, rojo΄.

Alazán.- Color más o menos rojo o muy parecido al de la canela.

Almagre.- Color semejante al del almagre, un óxido rojo de hierro. El nombre deriva de almagra, otra forma de llamarlo, voz que encuentra su origen en el árabe andalusí almáğra, y este en el árabe clásico mağ[a]rah ‘tierra roja’.

Amaranto.- Color semejante al de la flor carmesí del amaranto, planta de adorno cultivada en los jardines. Es también conocida como flor de amor.

Arrebol.- Poéticamente es el color rojo, especialmente el de las nubes iluminadas por los rayos del sol o el del rostro.

Azafrán.- Rojo anaranjado semejante al que se saca del estigma del azafrán, planta usada como condimento y en medicina. También se denomina azafranado.

Barroso.- Marrón rojizo o anaranjado, como el del barro.

Bermejo.- Rojo o rojizo. Del latín vermicŭlus ΄gusanillo΄, ΄quermes΄, por emplearse para producir este color. El color que tira a él se denomina bermejizo o bermejón.

Bermellón.- Color semejante al del bermellón, cinabrio reducido a polvo, que toma color rojo vivo.

Brasil.- Rojo semejante al del palo brasil, madera que sirve principalmente para teñir de encarnado. El nombre del brasil, el árbol del que se obtiene, procede de brasa, por el color rojo.

Burdeos.- Rojo oscuro semejante al del vino que se cría en la región de la ciudad francesa homónima.

Buriel.- Rojo, entre negro y leonado. Lo encontramos también con la forma desusada burriel. El color que tira a él recibe los nombres, también en desuso, de aburelado o burielado. De origen incierto, el DLE aventura que quizá proceda del latín vulgar *burius ΄rojizo΄.

Caoba.- Color rojizo como el de la madera de la caoba, caobana o caobo, árbol americano cuya madera es muy apreciada.

Carmesí.- Rojo grana. Del árabe andalusí qarmazí ΄del color del quermes΄, insecto cuya hembra forma las agallitas que dan el color de grana al ser exprimidas.

Carmín.- Rojo encendido. Tomado del francés carmin, probablemente con el mismo origen que carmesí. Según apunta una hipótesis habría llegado al antiguo francés primero como *carme, a través de carmez, palabra usada en León ya en el siglo x. El color que tira a él es el acarminado o carminoso.

Carrubio.- En Venezuela, rojo oscuro, cercano al violáceo. Aparece en el Diccionario de americanismos (2010) con la marca de poco usado.

Cereza.- Rojo oscuro como el de la cereza, el fruto jugoso, dulce y comestible del cerezo. La locución al rojo cereza remite a algo de color rojo oscuro por efecto de la alta temperatura.

Cinzolín.- Violeta rojizo. Del francés zinzolin, a su vez del italiano giuggiolenna ΄sésamo΄, del árabe ğulğulān, por el tinte violeta que se obtiene de esta planta.

Colorado.- Rojo. Derivado del latín colorātus, de colorāre ΄colorar΄, dar color a una cosa o teñirla.

Columbino.- Color semejante al rojo amoratado de algunos granates.

Coral.- Rojo intenso semejante al del coral, el celentéreo cuya masa de naturaleza calcárea se emplea en joyería después de pulimentada.

Corinto.- Rojo oscuro, cercano a violáceo, semejante al de las pasas procedentes de uvas propias de la región griega de Corinto.

Encarnado.- Rojo. Del participio de encarnar. El encarnadino es a su vez el color encarnado bajo, poco vivo.

Escarlata.- Rojo intenso. Del árabe andalusí iškarlát[a], este del griego bizantino sigillâtos ‘tejido de lana o lino adornado con marcas en forma de anillos o círculos’, y este del latín [textum] sigillātum ‘[paño] sellado o marcado’.

Fresa.- Rojo semejante al de la fresa, fruto de la planta del mismo nombre de la familia de las rosáceas.

Fucsia.- Rosa intenso, semejante al de la flor de la fucsia, planta de adorno procedente de América del Sur, así bautizada en honor del médico y botánico alemán Leonhard Fuchs (1501-1566).

Grana.- Rojo semejante al de la grana, la materia colorante que se forma al exprimir la excrecencia o agalla que forma el quermes (ver carmesí).

Granate.- Rojo oscuro semejante al de una de las variedades del granate, una piedra preciosa. Del occitano antiguo o del catalán granat.

Grancé.- Rojo como el que resulta de teñir los paños con la raíz de la planta conocida como rubia o granza. Dicha raíz, una vez seca y pulverizada, sirve para preparar una sustancia colorante muy empleada en tintorería.

Grosella.- Rojo semejante al de una de las variedades de la grosella, el fruto del grosellero, cuyo jugo es medicinal y se emplea en bebidas y en jalea.

Gules.- Color heráldico que en pintura se representa por el rojo vivo. También existe la forma goles.

Herrumbroso.- Amarillo rojizo como el de la herrumbre, óxido del hierro.

Lacre.- Rojo semejante al del lacre, pasta sólida que se emplea derretido para cerrar y sellar cartas y en otros usos análogos. Del portugués lacre, variante de laca, uno de sus componentes principales.

Leonado.- Amarillo rojizo, como el del pelo de un león. También con la forma aleonado.

Magenta.- Rojo oscuro tirando a morado. Llamado así en alusión a la sangre derramada en la batalla de Magenta, 4 de junio de 1859, en la que las tropas sardo-francesas derrotaron al ejército austriaco.

Nogal.- Pardo rojizo, semejante al de la madera del nogal, árbol muy apreciado en ebanistería. El cocimiento de sus hojas se emplea en medicina.

Paco.- En la Argentina, Bolivia y el Perú se denomina así a un color rojizo o bermejo. Una de las cinco palabras homógrafas que recoge el DLE, esta se formó a partir del quechua p΄aqo ΄rojizo΄.

Punzó- Rojo muy vivo. Del francés ponceau ΄amapola silvestre΄, derivado de paon ΄pavo real΄, por comparación de los colores brillantes de la flor con los del ave.

Púrpura.- Rojo oscuro que tira a violeta. Es también uno de los colores heráldicos (ver Un paseo muy colorido).

Rodeno.- Color que tira a rojo. Se usa más referido a la tierra o a las rocas. Encuentra su origen en el latín ravĭdus ‘grisáceo’.

Rojizo.- Color que tira a rojo.

Rosa.- Rojo muy pálido, como el de la rosa común. Al color que tira a él se le llama rosáceo o rosado.

Rosicler.- Poéticamente es un rosa claro y suave, semejante al de la aurora. Del francés rose ΄rosa΄ y clair ΄claro΄.

Rosmarino.- Rojo claro. De roso y marino. Es voz que se encuentra en desuso.

Rubor.- Color encarnado o rojo muy encendido. En el diccionario académico lleva la marca de poco usado.

Rubro.- Rojo. Derivado del latín rubrus, es también poco usado.

Rufo.- Rubio o rojo. No hay que olvidar que hasta 1984 el DLE definía rubio como «de color rojo claro parecido al del oro».

Salmón.- Rojizo o rosado semejante al de la carne del salmón, el pez que remonta los ríos para desovar y cuya carne es muy apreciada. El color que tira a este otro recibe el nombre de asalmonado.

Sepia.- Rojizo claro semejante al de la tinta de la sepia, molusco cefalópodo comestible. Del latín sepĭa, y este del griego sēpía.

Sobermejo.- Bermejo oscuro. Palabra en desuso.

Solferino.- Morado rojizo. Tomado de la sangrienta batalla disputada entre franceses y austriacos el 24 de junio de 1859.

Tinto.- Rojo oscuro. Del latín tinctus, participio de tingĕre ‘teñir’.

 

La cita de hoy

«Ante la duda, viste de rojo».

Bill Blass.

 

El reto de la semana

¿Con qué africanos habría sido natural encontrarnos durante nuestro paseo de hoy?

(La respuesta, como siempre, en la página ‘Los retos’)