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Si hay algo que literariamente podemos decir de este año 2016 es que resulta pródigo en aniversarios de los llamados ‘redondos’ concernientes a personajes muy representativos de la principal obra maestra de la naturaleza –como la calificó John Sheffield, poeta y duque de Buckingham-: escribir bien. Al cuadringentésimo de las muertes de Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega –el único de los tres que podría haber muerto el 23 de abril- hay que añadir el centenario de la muerte de Rubén Darío  y los del nacimiento de Buero Vallejo y de Camilo José Cela, cumpliéndose hoy mismo el de este último.

No guarda el paseante especial simpatía por alguien tan excesivo y polémico en lo personal, desde su misma juventud -cuando se ofreciera ignominiosamente a los rebeldes franquistas como delator, algo de lo que nunca mostró arrepentimiento o llegó siquiera a reconocer, a pesar de las pruebas- hasta las astracanadas que abundaron en los últimos años de su vida –no siendo tal vez la menor de ellas la de su viuda diciendo en sus exequias: ‘¡Después de Quevedo, Cela!’. Sin embargo, cree que estaría fuera de todo lugar permitir que los árboles del personaje en que se convirtió el gallego impidieran ver el bosque de lo escrito por una figura capital de la literatura española,  merecedor de premios como el Príncipe de Asturias, el Nobel o el Cervantes.

Separando, pues, la condición humana de la creativa, caminemos hoy, al estilo de como lo hacía él en sus libros de viajes, por cinco términos que podemos encontrar en los títulos de quien, fiel al estilo camaleónico que tanto prodigó, aseguraba que la literatura parte de un hecho elemental: “Uno puede decir una cosa y la contraria. Y no pasa nada”.

catira.- En Venezuela y en Colombia se dice de una persona rubia, en especial con los ojos amarillentos o verdosos y el pelo rojizo, generalmente hija de mulata y blanco o viceversa. Al incorporar el DRAE esta palabra en 1925 la hacía proceder del francés cataire, situación que se mantuvo hasta la edición de 1984 en la que aparece ya su origen en la lengua caribe cumanagoto. El Diccionario de americanismos incluye también que en Venezuela se llama así popularmente a la cerveza pilsen, rubia. Por su parte, el lexicógrafo puertorriqueño Augusto Alaret recoge en su Diccionario de americanismos -cuya primera edición fue publicada en 1925- que, como voz insultante, en Colombia se llamaba así a una mujer soldadera o que seguía a los ejércitos en campaña.

mazurca.- Danza de origen polaco –originariamente un baile de salón de la realeza y nobleza polacas, posteriormente se convertiría en una danza popular- de compás ternario y movimiento moderado. En la actual edición del DRAE –que incorporó esta voz en 1884 con la grafía mazurka– se señala únicamente que procede de la voz polaca mazurca, que Moliner sostenía que significa mazuriana, de la región de Mazuria, lo que también mantuvo el Diccionario académico en algunas de sus ediciones en el siglo XX. En polaco esta forma musical es denominada mazurek, vocablo derivado de mazur, que se encuentra precisamente en la raíz de Mazuria. El escritor romántico Mariano José de Larra, en su artículo El casarse pronto y mal –publicado en 1832 en El Pobrecito Hablador. Revista satírica de costumbres– empleaba la forma mazowrca.

versus.- Preposición incorporada en la última edición del DRAE, con el significado de ‘frente a’, ‘contra’. El propio Diccionario académico indica que procede del inglés versus, que a su vez lo hace del latín versus ‘hacia’. Lo que no explica es el porqué de ese cambio en la lengua inglesa. Álex Grijelmo apunta a que el versus sajón, utilizado por los tribunales ya desde el siglo XV, procedía en realidad no de la preposición latina, sino del participio pasado del verbo verto ‘volver’ -lo que habría acabado siendo ‘frente a’-. Lázaro Carreter censuraba el uso en español con este significado afirmando que “no hay novedad más imbécil”. A su vez, Cela, en un artículo escrito en EL PAÍS el 14 de febrero de 1988, explicitaba que en su novela Cristo versus Arizona empleaba la preposición versus  “en su real significado: ‘hacia’ y no ‘contra’.

tobogán.- Puede referirse a una rampa deslizante por la que las personas se dejan resbalar por diversión; a una especie de trineo bajo; a una pista en la nieve para que se deslicen estos trineos o a un tramo de carretera con sucesivas cuestas arriba y abajo. Tomada del inglés toboggan ‘un tipo de trineo’, idioma al que llegó desde el francés canadiense tabaganne, tomado del micmac -lengua de la tribu algonquina del mismo nombre- topaĝan ‘trineo’. La novela de Cela Tobogán de hambrientos, dividida en dos ‘tiempos’ de cien fragmentos cada uno, permite ‘deslizarse’ por ella de tres maneras distintas: linealmente (del fragmento 1 al 200); convergentemente (partiendo de los extremos, se termina la lectura en el centro del libro: 1→200→2→199…100→101) o divergentemente (consecutivamente del centro hacia el principio y el final: 100→101→99→102…1→200), como explica Ángel Díaz Arenas en su artículo Evolución de estructuras narrativas (“novelísticas”) en Cela. (Por error, la atribución de la autoría de la cita no apareció al publicarse esta entrada. El paseante lamenta sinceramente las molestias que esto haya podido producir y presenta humildemente sus disculpas).

carpetovetónico.- Dícese de lo perteneciente o relativo a dos pueblos prerromanos de la Península Ibérica: los carpetanos -del latín Carpetānus – y los vetones -del latín plural Vettōnes-,. Esa presencia tan antigua en el tiempo hace que este adjetivo se emplee, generalmente con matiz despectivo, para calificar a algo considerado como característico de la España profunda frente a todo influjo foráneo. En los tebeos de Bruguera apareció en los años 70 del siglo pasado un personaje, Carpeto Veto, parodia exagerada de un personaje trasnochado defensor a ultranza de todo lo español. Cela bautizó como apuntes carpetovetónicos a lo que denominaba una especie de bosquejo, narrado, pintado o dibujado, de un tipo o de un trozo de vida peculiar de la ‘España árida’, el escenario del campo castellano.

 

 La cita de hoy

Un escritor es lo que escribió, no lo que dijo o hizo”

 Darío Villanueva

 

El reto de la semana

¿En qué tipo de recinto –lógicamente, relacionado con la obra de Cela y sobre el que ya revoloteamos en su día en estos paseos- podríamos sentarnos a descansar tras el paseo de hoy?

(La respuesta, como siempre, en la página de ‘Los retos’)