‘Recuerde el alma dormida,/avive el seso y despierte/contemplando/cómo se pasa la vida,/como se viene la muerte/tan callando’. Así comienzan las ‘Coplas por la muerte de su padre’, uno de los clásicos de la literatura española, escritas por Jorge Manrique.

Rememoró el paseante estos versos al enterarse de la muerte de Pilar García, enferma terminal de cáncer, que había anunciado su suicidio para evitar la agonía que le esperaba. Aunque finalmente falleció por efecto de la enfermedad, su decisión ha vuelto a reabrir el siempre controvertido debate sobre el derecho a una muerte digna.

Hablando de la parca, esta semana pagaremos el óbolo de rigor a Caronte para poder subirnos a su barca y navegar hacia cinco palabras que la llevan en su propio origen, en su etimología misma, y que nos acercan a ella desde ángulos bien distintos.

rabassa morta.- Expresión catalana que significa literalmente ‘muerta la cepa’. Es un tipo de contrato en el que el dueño del contrato lo cede, mediante renta, para plantación principalmente de viñas, al cultivador –o rabasaire, término que también recoge el DRAE- que disfruta el terreno durante la vida de las primeras plantas.

tanatorio.- Procede del latín moderno thanatorium, a su vez haplología –eliminación de una sílaba semejante a otra contigua de la misma palabra- del griego thánatos ‘muerte’ y el sufijo latino –torio. Es el edificio en donde se depositan los cadáveres en las horas anteriores a su cremación o inhumación.

desentierramuertos.- De desenterrar y muerto. Presente en el DRAE desde 1803, es una manera coloquial de designar a quien acostumbra a infamar la memoria de los fallecidos. También se dice del comunicador, del periodista con especial empeño en investigar temas olvidados sin quedar suficientemente explicados en su momento.

orco.-. Aunque lo primero que nos venga a la cabeza sean las criaturas que aparecen en ‘El Señor de los Anillos’, de J. R. R. Tolkien, lo cierto es que, según la Roma clásica, era el lugar, contrapuesto a la Tierra, adonde iban a parar los muertos. Deriva del latín orcus ‘ultratumba’ y, por extensión, Plutón, dios de la muerte y aun la muerte misma.

ayahuasca.- En algunos lugares de Latinoamérica es una liana o enredadera selvática con cuyas hojas se prepara un brebaje de efectos alucinógenos, utilizado por los chamanes con fines curativos. El Diccionario de americanismos amplía que se llama así también a la propia bebida resultante. Del quichua aya ‘muerto’ y huasca ‘cuerda’

 

La cita de hoy

“No teme a la muerte quien sabe despreciar la vida”

Catón

 

El reto de la semana

¿Qué deporte podríamos practicar súbitamente de manera académica después del paseo de hoy?